Ana Aguado y Rita Suárez de Villar, ejemplares mujeres sureñas | 5 de Septiembre.
mié. Jun 26th, 2019

Ana Aguado y Rita Suárez de Villar, ejemplares mujeres sureñas

Rita Suárez del Villar en su casa natal de La Juanira, donde murió casi centenaria el 24 de octubre de 1961. /Foto: Ecured

Rita Suárez del Villar en su casa natal, donde murió casi centenaria el 24 de octubre de 1961. /Foto: Ecured

Recordamos hoy a dos mujeres cienfuegueras que, en tiempos y por virtudes distintas enaltecen y embellecen el firmamento histórico de la ciudad.  Son ellas Ana Aguado y Andreu, nacida en Cienfuegos el 3 de mayo de 1866, y Rita Suárez del Villar, “La Cubanita” que también un 3 de mayo, pero de 1896, creó en esta ciudad donde nació, el Club Patriótico que prestó grandes servicios a la Revolución mambisa.


Ana Aguado fue excelente pianista y cantante, al punto que fue llamada “la calandria cienfueguera” porque su voz semejaba el trino de esta ave.  Realizó presentaciones artísticas en Nueva York y otras ciudades norteamericanas para recaudar fondos para la causa libertaria cubana y allí conoció a José Martí que la reconoció por su arte y su patriotismo.

Cuando Ana regresa a la patria y a su ciudad natal conoce aquí al también músico sureño, joven y animoso como ella, Guillermo Tomás. Se enamoraron y no tardaron en casarse. La pareja de artistas, con la voz de trino de ella y el violín de él, no tardaron en provocar el esplendor de la cultura cienfueguera.

Como no eran ajenos al sentimiento separatista, se involucraron en el apoyo a la causa mambisa. Las reuniones culturales resultaban no solo arte sino también círculos de conspiración contra el coloniaje y la esclavitud. Las autoridades españolas los persiguen y tienen que emigrar. En Nueva York los ayuda Martí que los introduce en el ámbito cultural de esa urbe en que viven. El Maestro los consideró “la pareja más popular de la colonia cubana en Nueva York”. Cuando terminó la Guerra de Independencia en Cuba, ellos regresaron y volvieron a incrementar los espacios culturales en su ciudad, donde Ana falleció en 1912. Su esposo, Guillermo Tomás fundó y dirigió la Banda Municipal de Conciertos hasta que murió aquí.

La otra mujer cienfueguera a quien recordamos hoy, Rita Suárez del Villar, “La Cubanita”, puso su vida y sus riquezas familiares al servicio de la Revolución contra el dominio colonialista español en la isla. Además de los servicios prestados a través del Club Patriótico que fundó en la clandestinidad, puso al servicio de la causa mambisa su propiedad del Cayo Ocampo, en el interior de la bahía, donde radicó una prefectura mambisa, que fue hospital y almacén de abastecimientos que se distribuían a las bases del Ejército Libertador en el centro-sur de la isla.  Rita ganó la amistad del Generalísimo Máximo Gómez, de quien fue colaboradora en la Inteligencia mambisa y por sus servicios fue ascendida a Capitana del Ejército Libertador, y se conocen varias cartas intercambiadas entre ambos, como correspondencia oficial y personal. Sus informaciones tuvieron gran importancia en determinados momentos de la lucha, por ejemplo, resultaron fundamentales en la decisión de Gómez y Maceo de enfrentar a las fuerzas españolas, muy superiores en número y armamento, en la batalla de Maltiempo que abrió el camino de la Invasión a occidente en 1895.

Estas son las dos mujeres cienfuegueras que en este día enlaza la historia por su patriotismo expresado en distintas manifestaciones de la vida y la lucha por la libertad.

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