Duräkos: ¿el otro talón de Aquiles?
mié. Dic 11th, 2019

Duräkos: ¿el otro talón de Aquiles?

"Durako es que andas con pinta y con tremendo flow”, resume Mărquîtø, uno de los entrevistados.

"Durako es que andas con pinta y con tremendo flow”, resume Mărquîtø, uno de los entrevistados.

En coautoría con Gabriela Roig Rosell y Juan Ariel Toledo Guerra

Llegó un día cualquiera a la lista de personas que suelen acumularse en los portales de Facebook, llevaba un seudónimo rarísimo. En el buzón de los que quizás conozcas permaneció casi seis meses hasta que cambió la foto de perfil. Los click empezaron a caer sobre sus fotos en busca de alguna información que justificara la nueva imagen. Hasta que una definición saltó a la luz: Duräkos en Cienfuegos. 

Una máscara negra hasta los ojos hizo voltear la mirada, era la expresión viva de aquella escultura que el duque Francesco Orsini había hecho plantar en el parque de los monstruos de Bomarzo.

La curiosidad picó y con ella la aceptación de la amistad. A partir de entonces, la historia comenzó a rodar como si fuera una película en tiempo real o virtual, algo que en momentos parece indefinido.

¿Qué son los duräkos?

Una ojeada por el buscador Google aterriza la palabra duräko en una aproximación semántica con el vocablo ruso durak, que significa literalmente tonto; aunque fuera de esa frontera, en idioma turco, tiene otra connotación: detenerse.

Sin embargo, para los adolescentes cubanos el término representa un concepto muy diferente a ambas definiciones. Según Mărquîtø, es la persona popular en Facebook, que alcanza muchos likes en cualquiera de las fotos o historias que sube a una red social. “Es que andas con pinta y con tremendo flow”, agrega el adolescente de 13 años.

Los duräkos de Cienfuegos, en sus pulovers llevan los nombres de los teams a los cuales pertenecen.
Los duräkos de Cienfuegos llevan en sus pulovers los nombres de los teams a los cuales pertenecen. /Ilustración: Arí

Otros entrevistados le confieren a la expresión dimensiones diversas, entre ellas, el cambio frecuente de pareja dado su popularidad, el uso de bozales, pertenecer a alguna tribu urbana o teams, cambiar sus nombres originales por algo parecido a Näturê–Kïng Frăncĭs, JøshęDârkBøss, ChïkylïBBsita o cualquier apodo que siga este patrón semántico, difundir el trap en las bocinas portátiles a todo volumen, usar gafas triangulares, pañuelos en la cabeza, cadenas de acero quirúrgico, riñonera o cangura, zapatillas Fila, medias altas, bozales… y demás atributos que el criollismo cubano ya le ha agregado a la imagen duraka.

El tema de tirarse fotos no resulta un mero acontecimiento para esta tropa, escoger el lugar representa todo un reto, pues precisamente su afición por este arte los define esencialmente. Una vez publicadas las instantáneas en las redes sociales los comentarios vienen acompañados de “Duro bro” u otras expresiones como “Tixaa pana”, “Estoy toa duraka” “bebesitas to tizas”, “Bellop mi moool”, “Durop tk veoh”…, cada una discurre supuestamente por ese madero llamado idioma español, pero ante una mirada crítica se ve, se siente… como un comején insoportable.

Tremenda durakidad

La inserción de Cuba a Internet y las redes sociales supone un proceso de traslación de los imaginarios de grupos sociales famosos a este nuevo sector de expresión. Entonces ocurre un cambio de escenario y el medio digital ocupa el centro de atención, a partir de ahí el éxito comienza a traducirse en likes, emojis…

Los duräkos tienen una manera peculiar de comunicarse, pues sus palabras combinan el alfabeto latino, símbolos de las matemáticas y caracteres de los alfabetos griegos, ruso y vietnamita. Para escribir cada letra en los teléfonos o tablets, mantienen pulsado la letra hasta que salgan todas las opciones disponibles. Varias preguntas asoman a luz: ¿Cuánto tiempo tardarán en escribir un mensaje de esta forma? Un ejemplo pudiera denotar la complejidad del asunto:

“Mis genets activӫnsӫ, dennos fallow que sӫr£mӦs los 2DO mas ḎurϘs de estẪ Ӻӏӫstӓ, publikӫn y cӓdӓ cual tiene un don Tixaa. T vӫoh”, publicó en Twitter @Säritäh-Bbëxhïtäh.

La canción To´Gucci To´Durako, de los reguetoneros Yomil y el Dany, presagiaban un himno para esta tribu urbana: “yo ando to Gucci, to duräko/ y si te cojo por la disco con mi combo te hacemos poh poh poh/ te hacemos poh poh poh”. Toda una lírica que apunta a la marginalidad, a la diana de la poesía rota.

Incursión a la academia

Sobre este fenómeno, Gema Valdés, Doctora en Ciencias Filológicas y profesora de la carrera de Letras de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV), opina que mientras mejor se domina el lenguaje, mejor te adaptas a las nuevas tecnologías. “Para mí no es un problema lingüístico. Hay que tener en cuenta que existen determinadas jergas de acuerdo con la edad. En los adolescentes se manifiesta una tendencia a lo críptico. Esta sería la nueva jerga de los adolescentes y jóvenes de acuerdo al contexto que viven. Hasta los 25 años no se actualiza el código lingüístico de las personas, y hasta esa fecha se suele ser muy inestable”.

“Para mí no es un problema lingüístico. Hay que tener en cuenta que existen determinadas jergas de acuerdo con la edad. En los adolescentes se manifiesta una tendencia a lo críptico”, apunta la Dra. en Ciencias Filológicas Gema Valdés, profesora titular de la UCLV.
“Para mí no es un problema lingüístico. Hay que tener en cuenta que existen determinadas jergas de acuerdo con la edad. En los adolescentes se manifiesta una tendencia a lo críptico”, apunta la Dra. en Ciencias Filológicas Gema Valdés, profesora titular de la UCLV.

Otros académicos no miran igual al exponer: “hay cambios de patrones y códigos de comunicación. Es un éxito aparente, te dan like por representar patrones misóginos, machistas, un poder económico determinado, gustos musicales que no son de buena factura.

“De cierta forma esa es una socialización excluyente con los que no tienen acceso a las redes, no tienen el poder adquisitivo para tener un paquete de datos, o incluso tienen pocos me gusta. El bullying comienza a manifestarse por el que es menos popular en Facebook. Los que son excluidos se sienten fuera del grupo, se afectan sus procesos de socialización”.

Llamar la atención

Los adolescentes y jóvenes tienen la necesidad de sentirse representados, sentirse bien, acariciar la autocomplacencia y el éxito social. Bien lo sabe el mercado de la música, el cual ha hecho lo suyo para legitimar dichas tendencias. El estilo de Bad Bunny, por ejemplo, con gafas triangulares y pañuelos en la cabeza, suele ser una de las formas de identificar a los durakos en Cuba…, aunque, claro está, es un fenómeno importado y no solo sobre su cabeza pende el aumento de la tropa duraka. En este mundo repetitivo nada está aislado.

“Hay un interés comercial de las compañías de moda de reinsertar los nasobucos, por ello en los últimos tiempos se han vuelto un accesorio trending, dando a la imagen de artistas y gente común, un aire innovador legitimado por las portadas de grandes medios, y a las empresas dedicadas a la industria de las pasarelas, una nueva pieza para vender”, reconocen revistas de ese perfil.

Psicológicamente el lenguaje soporta el pensamiento, así que esto es una muestra de cómo piensan nuestros jóvenes, que es donde estaría la preocupación. Hay que esperar a ver como evoluciona esto… Sería muy anormal una persona de 40 años teniendo estas conductas”, agrega la profesora titular de la UCLV.

Los jóvenes de diferentes épocas siempre han buscado algo que los identifique como únicos y originales… en Cuba hay un abanico de ejemplos, pero las redes sociales tienen sus peligros; además no debemos olvidar que el reguetón, el trap, la llamada música urbana en general, son expresiones populares y un reflejo de sectores que han sido marginados.

Ya han circulado fotos que expresan profanación a mártires, otras que empoderan el machismo… en fin ellos están en nuestro paso, en la misma calle y nos devuelven la mirada, porque lucen tan diferentes a todo.

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1 comentarios en “Duräkos: ¿el otro talón de Aquiles?

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