Dulce emprendimiento
lun. Oct 21st, 2019
Estos son algunos de los dulces finos que comercializa Sweetie, la nueva dulcería privada de la ciudad de Cienfuegos./Foto: Ildefonso Igorra

Estos son algunos de los dulces finos que comercializa Sweetie, la nueva dulcería privada de la ciudad de Cienfuegos./Foto: Ildefonso Igorra

Durante algún tiempo, el reino de los dulces en Cienfuegos fue tierra de nadie. Hace dos años incluso, al momento de la reinauguración de la emblemática dulcería El Recreo, este establecimiento no solo era el único de su tipo gestionado por el Grupo Empresarial de Comercio en la provincia; también el único centro gastronómico dedicado, por tradición y de manera exclusiva, a la venta de polvorones, panetelas, marquesitas, pasteles…

Salvo esos timbiriches de barrocas ofertas (donde lo mismo expenden un bistec empanado que una apetecible “señorita”) y alguna que otra tienda en divisas, la comercialización de dulces permaneció desatendida en el mercado local. La ciudad, de veras, tenía la boca amarga. Comerse un merenguito llegó a ser una cosa tan rara y exótica como ver cruzar por el cielo una estrella fugaz.

Para beneplácito de los adictos a confituras y golosinas, hoy el escenario es mucho más azucarado. La reciente apertura de la dulcería Suspiros de Merengue (con el nombre temporal de Sweetie) —bajo gestión privada y de enorme revuelo en las redes sociales por sus vistosísimas ofertas—, complementa un contexto en el que, definitivamente, ya los dulces no son la cenicienta dentro del aún exiguo universo de la gastronomía en la Perla del Sur.

Desde merenguitos a 0.05 centavos en pesos convertibles (CUC) hasta deliciosas genovesas por el valor de 0.60 CUC —o el equivalente en CUP—, son algunos de los “finos” productos que comercializa el nuevo negocio cuentapropista, ubicado cerca del Paseo del Prado, muy próximo al Coppelia. Pero ya antes de su irrupción, en la ciudad de Cienfuegos comenzó a respirarse un aire más gustoso.

Primero fue la remodelación de El Recreo, que prometía, con el cambio de imagen, una renovación de sus servicios. Se habló entonces de trece variedades de dulces finos, refrescos embotellados y enlatados, mejoras notables en la atención al cliente. Dos años después todavía los consumidores esperan esa “opulencia” poco avistada e inestable en sus mostradores. (El día de mi visita, en el horario del mediodía, la instalación solo tenía a la venta pastel, masa real y palmeras). No obstante, el sitio continúa siendo de los preferidos, especialmente por sus módicos precios.

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Luego, en 2018, vieron la luz otras dos instalaciones especializadas en el expendio de diferentes productos de repostería: la panadería-dulcería La Ceiba (sita en la Calzada de Dolores y asociada a la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria) y el establecimiento de la marca Dulcinea, administrado por el Grupo Extrahotelero Palmares en la intersección de las calles Argüelles y Prado, en el Centro Histórico Urbano. Ambos lugares con atractivas y demandadas ofertas, y precios disímiles (unos módicos; otros caros) en correspondencia con los niveles de calidad.

Con sus altas y bajas, sin dudas el panorama de los dulces en el mercado de Cienfuegos nada tiene que ver con el de años anteriores. Desde lo estatal o privado fue cubriéndose un vacío que ahora mismo trasluce cierta variedad. Sí, el costo de algunos nos puede parecer empinado, pero existe la opción de buscar una oferta más económica, e incluso, mejor elaborada y a nuestro gusto. Es un modesto botón de muestra de cómo un escenario económico ligeramente diverso, puede generar determinados estados de satisfacción en segmentos poblacionales.

Desde  la academia, el catedrático mexicano Iván Franco reconoce que lo ideal para un consumidor siempre será “tener la posibilidad de elegir entre productos verdaderamente diferentes que sean ofrecidos también a precios distintos”. Las emergentes dulcerías locales transitan por esa pauta, hacia donde igual debiera encaminarse toda acción de emprendimiento en aras de la pretendida prosperidad. Entonces, no solo la boca se nos hará agua.

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