Dr Gustavo Aldereguía Lima, médico y salvador de Mella

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El hospital clínico quirúrgico y docente de la ciudad de Cienfuegos, primero de su tipo construido en el país e inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 23 de marzo de 1979, prestigia con su nombre al destacado profesional y revolucionario.

Pocas veces logra brillar un hombre como profesional y como patriota, aunque en Cuba es larga la lista de médicos revolucionarios que se entregaron, y entregan cada día, en cualquier parte del universo, con igual pasión a ambas responsabilidades. Entre ellos la historia recuerda hoy a Gustavo Aldereguía Lima, cuyo nombre prestigia al hospital clínico quirúrgico y docente de la ciudad de Cienfuegos, el primero de su tipo construido en el país.

Aldereguía entregó sus conocimientos científicos y su calidad de arraigada cubanía revolucionaria por la libertad de su Patria. Nació en Campechuela, localidad de la actual provincia Granma, en 1895, y falleció el 8 de septiembre de 1970.

Huérfano a sus diez años e edad, su tío Alfredo continuó su crianza. En 1918 se graduó de médico en la Universidad de La Habana y allí fue líder de los estudiantes encabezando numerosas protestas contra la corrupción y la politiquería imperantes. Se destacó como profesional médico en la práctica cotidiana y en la investigación, y autor de varias obras científicas de Medicina que publicó. Paralelamente su vida estaba al servicio de las ideas revolucionarias. Luego fue amigo entrañable y médico de cabecera de Julio Antonio Mella y de Rubén Martínez Villena, y como ellos adoptó la ideología comunista.

En Cienfuegos, durante los años 1926 y 1927 existían dos tendencias que se discutían el apoyo de la clase obrera. De una parte estaba el Partido Comunista, encabezado en esa época por Villena. De otra, la llamada Federación Obrera del Trabajo, que era en realidad reformista y machadista. Como había que esclarecer a la clase obrera, Aldereguía vino a Cienfuegos y cumplió su misión.

Otra más peligrosa cumpliría en nuestra ciudad. Cuando Julio Antonio Mella estaba siendo perseguido por los esbirros de Machado para darle muerte, Aldereguía lo trajo clandestinamente para embarcarlo por nuestro puerto hacia su exilio mexicano. Fue una odisea que burló a los sicarios de Machado en su tenaz persecución. Involucró a una familia de comunistas en Cienfuegos, en cuyo domicilio del barrio de La Juanita, quedó a su cuidado hasta que pocos días después partió, acompañado Mella por una adolescente de esa familia que lo llevó hasta la Aduana, protegidos por varios militantes diseminados por los alrededores, hasta embarcarlo en el buque frutero “Comayagua” que lo bajó en Honduras y de ahí continuó hasta México donde luego sería asesinado por esbirros cubanos enviados por Machado, al mando del abuelo del contra-revolucionario internacional que ahora éste le quitó la “t” final a su apellido, para despistar: Magriñat.

Bajo dos tiranos, Aldereguía Lima sufrió persecuciones y prisiones. Machado y Batista, lo encarcelaron respectivamente, en los años 30 y en los 50 del pasado siglo. Secundó con pasión a la Generación del Centenario y escribió encendidos artículos proclamando la legitimidad de combatir a los tiranos y llamando a la juventud cubana a unirse a las huestes de Fidel Castro.

Al triunfo de la Revolución, Aldereguía fue Embajador de Cuba en Yugoeslavia, y más tarde dirigió los servicios anti-tuberculosos del ministerio de Salud Pública en nuestro país. En todos los actos de su fecunda existencia, Aldereguía demostró capacidad, inteligencia y humanismo. Por eso este hombre generoso, de lúcida ejecutoria profesional y patriótica honra con su nombre el hospital de nuestra ciudad y nos hace sentir honrados de que lo lleve.

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