Dos patriotas cubanas

0
342
Fe del Valle Ramos junto a sus hijos Robin y Erick Ravelo. /Foto: Tomada de Juventud Rebelde

En todas las √©pocas de nuestro acontecer hist√≥rico la mujer se ha entregado a la causa de la libertad de Cuba. Siempre ha estado presente junto al hombre la mujer cubana en los momentos necesarios de la Patria. El calendario nos recuerda que el primero de agosto, en a√Īos diferentes, tuvieron su presencia inolvidable, Am√©rica Lavad√≠, una adolescente que cay√≥ abat√≠a por las balas de los esbirros del r√©gimen de Gerardo Machado en 1933, y Fe del Valle Ramos, que naci√≥ ese d√≠a, en Remedios, en 1917, y pereci√≥ en el incendio de la tienda habanera El Encanto, en 1961, tratando de salvar bienes del pueblo cubano.

Durante la dictadura de Machado la adolescente Am√©rica Lavad√≠, que hab√≠a sido costurera para ayudar en la econom√≠a familiar, se vincul√≥ tempranamente a la Liga Juvenil Comunista y a la Defensa Obrera Internacional, porque comprendi√≥ que luchaban por la redenci√≥n de la humanidad y contra el capitalismo que explotaba a los despose√≠dos. A pesar de ser menor de edad, los esbirros del tirano la detuvieron cuando se encontraba protestando en una manifestaci√≥n popular contra los abusos de los patronos. La condujeron a una estaci√≥n policial, la golpearon y acusaron de ‚Äúrevoltosa‚ÄĚ y sufri√≥ prisi√≥n. Los abusos sufridos no hicieron m√°s que exacerbar sus ideas redentoras y continu√≥ su lucha.

América Lavadí cambió la imagen para trasladarse a Santiago de Cuba./Foto: Centro de Documentación.

Para que se alejara un tiempo de La Habana donde ya la conoc√≠an y la persegu√≠an, fue enviada a Santiago de Cuba a apoyar a los obreros. En ocasi√≥n de que los trabajadores de una f√°brica santiaguera salieron a protestar en un acto de calle, ella acudi√≥ portando la Bandera Cubana en la primera fila del grupo proletario. La polic√≠a dispar√≥ contra la muchedumbre que marchaba pac√≠ficamente y algunas balas la alcanzaron y le dieron muerte. Am√©rica acababa de cumplir sus 16 a√Īos de edad. A su lado cay√≥ tambi√©n el joven de 23 a√Īos Mario Manduley, dirigente del Ala Izquierda Estudiantil, y pocos d√≠as despu√©s falleci√≥ de sus heridas. Esos son nuestros h√©roes y m√°rtires, codo a codo hombres y mujeres, luchando por la Patria y sus libertades.

En cuanto a Fe del Valle, pocos meses antes de nacer ‚ÄúLula‚ÄĚ como la llamaban sus tres hermanas, falleci√≥ el padre, y la familia se vio sostenida precariamente por el escaso salario de la madre que era maestra. Fe estudi√≥ en la escuelita p√ļblica de Remedios donde impart√≠a clases su mam√°, y all√≠ le ense√Īaron a conocer y amar a Jos√© Mart√≠, nuestro H√©roe Nacional. Cuando el tirano Machado suspendi√≥ el curso escolar ante las protestas del alumnado en todo el pa√≠s, las penurias econ√≥micas de la familia fueron grandes, y ‚ÄúLula‚ÄĚ y sus hermanas laboraron como costureras, ganando salarios miserables. Entonces ella se decidi√≥ a ir a La Habana, y en la capital encontr√≥ trabajo como aprendiz de sombrerera, con 17 a√Īos de edad, y posteriormente fue recomendada por su cumplimiento laboral y buen desempe√Īo, para laborar como dependienta de la tienda por departamentos ‚ÄúEl Encanto‚ÄĚ. Su responsabilidad y destreza permiti√≥ que la fueran promoviendo hasta llegar a ser la jefa de su departamento. Para entonces ya sent√≠a las ideas de redenci√≥n de la clase obrera y ansias de justicia social, que desarroll√≥ cuando se cas√≥, en 1938, con un obrero comunista.

Al triunfar la Revoluci√≥n en 1959, Fe del Valle ser√° una de las primeras en apoyar la direcci√≥n revolucionaria de la tienda, y colaborar con la creaci√≥n de las milicias y de la Federaci√≥n de Mujeres Cubanas (FMC), y fue responsable de esa organizaci√≥n all√≠, creando un C√≠rculo Infantil en una planta de la tienda para favorecer la labor de las empleadas. El 13 de marzo de 1961, elementos contra-revolucionarios colocaron petacas inflamables que incendiaron la enorme tienda, pero ‚ÄúLula‚ÄĚ que estaba de guardia ese d√≠a en el quinto piso, del cual era responsable, no quiso bajar hasta no dejar a salvo los bienes sociales y el dinero de la FMC, y cuando trat√≥ de bajar no pudo hacerlo y falleci√≥ heroicamente en el desempe√Īo de la tarea que se hab√≠a impuesto. Es que en Cuba, mujeres y hombres son igualmente heroicos y valientes en cuanto a la defensa de la Patria se refiere.

Dejar respuesta