Donald Trump defiende sus propios intereses

De manera inesperada el coronavirus irrumpió sobre el planeta Tierra dejando en sus moradores huellas tan profundas, que difícilmente ellos y sus descendientes nunca podrán olvidar.

Cientos de miles de fallecidos, millones de seres humanos infectados, dejará plasmada la historia al referirse a los daños que la Covid-19, ocasionaron en cada uno de los países donde provocó semejantes tropelías.

Mas, no solo del daño ocasionado por la naturaleza, sino también de los hombres, será que recordemosquienes hoy vivimos y nos resguardamos de los peligros que implican aquellos que velan más sus riquezas particulares que de sus conciudadanos.

Para no hacer demasiado extenso este comentario remitámonos, sencillamente, a la actitud asumida por Donald Trump, representante del imperio más poderoso del planeta y la de Cuba, pequeña isla del Caribe, que no dudó, como en otras ocasiones, en enviar sus médicos a los países que  solicitaron ayuda para salvar la vida de sus conciudadanos.

Semejante actitud de la Cuba socialista, solidaria, amante de su propio pueblo y del resto del planeta, con poco más de once millones de habitantes, bloqueada, asediada por un imperio que la odia y pretende destruirla aumenta su prestigio internacional…, cada día más.

Pero de Trump, ¿qué se dirá? Que no cesó en querer eliminar a la Revolución cubana, a Venezuela; Nicaragua, Bolivia, Irán…,  para apropiarse de su petróleo y otras riquezas sin importarle, para nada el coronavirus, menos trascendente para él que sus propios intereses.

The Guardian: Gestión de Trump arruina imagen de EEUU

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