Disciplina laboral: dejar atrás el lastre de la pandemia

De manera gradual y debido a la disminución notable de los casos positivos de Covid-19, el país y por tanto la provincia de Cienfuegos, han regresado a cierta normalidad que no se si llamarla nueva, porque simplemente lo que retornan son viejas rutinas de vida, muy arraigadas y que se extrañaban.

Disquisiciones aparte en ese sentido, el tema que pretendo abordar en estas líneas es el de la disciplina laboral.

La pandemia provocó, inobjetablemente, la aplicación de medidas y consideraciones que, sobre la base de la lógica sensibilidad ante un fenómeno nunca antes enfrentado, precisó a flexibilizar el aprovechamiento de la jornada de trabajo y creó, por tanto, cierta relajación entendible, pero perjudicial para la ejecución de los procesos de producción y sobre todo, de los servicios.

Y no me refiero en modo alguno al incremento del teletrabajo o el trabajo a distancia, los cuales llegaron como “anillo al dedo” y para quedarse, porque es una práctica mundial que ha demostrado eficacia y eficiencia cuando se planifica y controla de manera adecuada.

Al margen debo decir que a pesar de sus indiscutibles ventajas para empleadores y empleados, persiste no poca resistencia por algunos directivos a aplicarlos, porque prefieren ver a todos sentados diariamente en sus puestos, aunque no tengan el contenido suficiente para cubrir toda la jornada y pasen infinidad de percances para llegar diariamente a ellos a la hora establecida y posteriormente, regresar a sus hogares.

Se trata de que la vida toma su curso y el funcionamiento de los centros laborales debe seguir ese mismo derrotero, por lo que, sin exagerar (algo común en el comportamiento de los cubanos) debe comenzarse a exigir el restablecimiento de una disciplina laboral que se ajuste con exactitud a lo refrendado en el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) de cada entidad.

Los primeros en dar el ejemplo en ese sentido deben ser los jefes. En estos días varias personas me han comentado que en sus centros algunos directivos actúan sobre la base de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”, pues llegan tarde y se van a cualquier hora, no se incorporan a la guardia obrera, dejan de asistir sin siquiera informar qué les sucede…, y así por el estilo.

El orden “debe comenzar por casa”, como reza un viejo proverbio, o sea, para exigir hay que cumplir primero y ser ejemplo. Y eso resulta infalible en cualquier colectivo.

El sindicato en el socialismo tiene las misiones principales de organizar a los trabajadores, representarlos y defender sus legítimos derechos ante el empleador, pero también movilizarlos en cuanto al cumplimiento de sus deberes laborales, por cuanto debe tener una participación activa en el restablecimiento de la disciplina laboral y en la exigencia de que todos, sin excepción, incluyendo a los directivos, cumplan lo establecido en el CCT.

No debe olvidarse que el comportamiento en el trabajo tiene un impacto directo en la eficiencia y la productividad. Y ahora, más que nunca, el país y el territorio cienfueguero, por supuesto, requieren que quede atrás definitivamente el lastre acumulado por la pandemia y se retomen los mejores senderos de los procesos de producción y servicios, de acuerdo con los planes, calidad y necesidades.

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Ramón Barreras Ferrán

Periodista. Corresponsal en Cienfuegos del periódico Trabajadores.

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