@DiazCanelB

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“Ladran, luego galopamos” constituye un antiquísimo refrán castizo empleado por Cervantes en el Quijote, el cual remite a la idea de que los enemigos vociferan cuando se están haciendo las cosas bien. Y los medios impresos, digitales, televisivos y radiales de Miami ladraron sobremanera -primeramente-, ante la galopada política que supuso la visita del presidente cubano a la sede de las Naciones Unidas y a varios sitios de la ciudad de Nueva York y -después-, tras la estrategia hípica que representó la apertura de su cuenta en la red social Twitter.

Ni siquiera uno de los medios hostiles que tienen en su plantilla, de forma astuta, a comentaristas “moderados” (esto se emplea en Periodismo para dar la idea de pluralidad y, de hecho, órganos privados con sede en Cuba, pero financiados desde los Estados Unidos, lo hacen mediante varias firmas) los utilizó esta vez para matizar el asunto.

Total la desgarradura de vestidos. La invectiva contra el nuevo mandatario y todo cuanto representa en continuidad del proyecto socialista revolucionario fue expresada con saña, al inaugurarse este en el universo de las redes sociales.

Especialmente difícil de tragar al sur de la Florida resultó su ingreso a la red del pardal azul, entrada que él mismo anunciara, para antes de diciembre, en el Congreso de la Upec, y que este comentarista vaticinase aquí, de forma previa al anuncio, en Lección (columna publicada el 1ro de Junio), cuando apuntaba: “Quien suscribe no descarta verlo aparecer en Twitter en cualquier momento”.

Son varios los elementos que molestaron en el corazón de la cristiandad contrarrevolucionaria, a saber: la fecha de inauguración de la cuenta, la descripción del perfil, la simbología, los numerales o hashtags empleados y hasta la propia red social escogida por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros para pronunciarse.

¿Cuál, sino otra como el 10 de Octubre, aniversario 150 del inicio de las guerras por la liberación nacional, iba a ser la fecha seleccionada por alguien de la fibra revolucionaria y el amor a su Patria e Historia del dueño del usuario @DiazCanelB? ¿Quién, sino un cubano seguidor de las ideas de Martí, Fidel y Raúl, va a ostentar con tanta legitimidad los blasones identitarios, los colores de nuestra orgullosa insignia, la campana de La Demajagua?

“Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba. Comprometido con las ideas martianas de Fidel y Raúl”. Así se describe el gobernante en su perfil. La segunda parte es la que chocó en la parte baja de la Península del norte. Le preguntan que por qué no, mejor, “comprometido con su pueblo”. Sería incurrir en una batología, figura retórica consistente en la expresión de lo obvio. Por ejemplo: “subir para arriba”. En Martí, Fidel y Raúl están depositados el ideal de soberanía, dignidad e independencia de los cubanos dignos de este pueblo; por supuesto no el de aquellos quienes vendieron su alma al diablo.

Le echan en cara al presidente, también, su selección de los numerales #SomosCuba y #SomosContinuidad, porque, a juicio de los autores de las filípicas, Cuba no son los once millones que respaldan un proyecto social; sino ellos, allá, en La Florida. Y lo de la continuidad, a todas luces lo repudian por razones obvias, las cuales, por explícitas, no merecen explicación.

Por último, les molesta que haya sido Twitter y no Facebook la red empleada. Como siempre, la misma política de discriminación del imperio que respaldan, ahora también remedada en el plano digital. No importa que ese sea el medio dilecto de la clase política en pleno de los Estados Unidos, con su presidente a la cabeza; así como el del resto de los mandatarios del mundo. No, Díaz-Canel tenía que estar en Facebook, sencillamente porque esa es la red primaria a través de la cual se comunica, en su mayor parte, la ola de grillos y la caterva de sicarios virtuales con base en la región meridional de La Florida, quienes reciben su mesada por atacar o Cuba.

Más allá de las pataletas del enemigo (“si es que siempre van a hablar”, diría el cantor) lo único que realmente cuenta es que nuestra primera figura política ya está con nosotros, y con sus crecientes miles de seguidores, cada mañana, expresando la verdad de Cuba al mundo en Twitter; no la ”verdad” vendida por los peones del sistema periodístico corporativo. Ha sido otra jugada muy inteligente del mandatario y su equipo que, además de enteros ideológicos, nos asegura mayor visibilidad general en el ciberespacio, búsqueda del tema Cuba, credibilidad e imagen. Porque, pésele a quien le pese, Díaz-Canel vende y lo mismo prenda a Robert De Niro o a Katie Holmes, que a millones de twitteros.

 

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