Día Internacional de las Personas de Edad: oportunidades y retos del adulto mayor

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Uno de los aciertos de la Isla radica también en la inclusión, desde 1984, de la especialidad de Gerontología y Geriatría en la Salud./Foto: Centro de Documentación

En los últimos decenios, la composición de la población mundial ha cambiado de manera impresionante. En la actualidad, casi 700 millones de personas son mayores de 60 años y se espera que para 2050, lleguen a 2000 millones, es decir, más del 20 por ciento de los habitantes del orbe. Tales cambios demográficos plantean retos donde urge prestar mayor atención a las necesidades y desafíos particulares de las personas mayores, así como tener en cuenta su inclusión y participación de manera significativa.

No son pocos los retos impuestos por este hecho que, a la par de constituir un logro de la salud de nuestros tiempos, representa una alta responsabilidad para las sociedades y las familias, pues demanda el rediseño de políticas y acciones conducentes al bienestar de este grupo etáreo.

Un buen comienzo sería analizar que, más allá de adentrarse a una etapa de aislamiento o inutilidad y de precisar servicios de atención, el adulto mayor tiene la posibilidad de llevar una vida plena y productiva, con la cual respaldar a sus familias y comunidades.

Pero, en virtud de hacer realidad tales empeños, resulta indispensable tener más en cuenta cómo viven, trabajan por generar más ingresos, disfrutan la jubilación o el tiempo libre esos hombres y mujeres que a nuestro alrededor lucen cabellos de plata. Hemos de pensar más en sus necesidades, diseñar mecanismos para que circunstancias de la cotidianeidad como la transportación, los trámites legales, el acceso a los diferentes servicios, entre otros, transcurran sin tropiezos para ellos.

No soslayemos las estadísticas. En la actualidad, el 20,1 por ciento de la población cubana tiene 60 años y más y, según los pronósticos, para 2030 la cifra llegará al 30 por ciento, un tercio de la población. El índice, a la par de una buena noticia (las personas viven más tiempo) implica serios desafíos en el ámbito económico y social.

En poco tiempo, el panorama nacional exigirá esfuerzos cruciales tanto para la economía como para el entorno familiar. Aspectos como quiénes velarán por los parientes mayores en el hogar o cómo tales atenciones podrán afectar la vida laboral y, por consiguiente, el ingreso de los cuidadores, así como cuánto será el volumen de los recursos financieros destinados en el presupuesto del Estado o de la contribución de los trabajadores estatales y por cuenta propia a la Seguridad Social, demandarán el reajuste de ciertos mecanismos.

La nuestra sobresale entre las naciones en desarrollo por su esmero hacia las personas de edad, cuyo principal sustento descansa en el Programa Nacional de Atención al Adulto Mayor. Uno de los aciertos de la Isla radica también en la inclusión, desde 1984, de la especialidad de Gerontología y Geriatría en la Salud. Se suman otras iniciativas como los Círculos y Casas de Abuelos, hogares de ancianos, los cursos de la Universidad del Adulto Mayor, sin olvidar la atención comunitaria en cuanto a la alimentación y otras necesidades asistenciales en aquellos sin recursos o familiares que velen por ellos.

Aún así, todavía queda mucho camino por recorrer en la implementación de estrategias en todos los sectores de la sociedad para enfrentar los elevados niveles de envejecimiento de la población. Una de las medidas podría ubicarse en el ámbito legal, al incluir en el Código de Familia el requisito de obligatoriedad en la guarda y cuidado de los hijos hacia sus padres viejos, pues no olvidemos que al final de la existencia, muchos de estos resultan abandonados por su prole. El proyecto de Constitución así lo recoge en su Artículo 70: “Los hijos, a su vez, están obligados a respetar y atender a sus padres2 y en el 67: “El Estado atribuye a las familias (…) responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones y el cuidado y atención de los adultos mayores”.

Los imperativos del envejecimiento poblacional requieren una mayor sensibilización hacia los asuntos relacionados con la vejez, sobre todo en un mundo donde se enaltece el vigor y la frescura de la juventud en menoscabo de los hombres y mujeres con largos años vividos. Mientras más avanza la cifra de adultos mayores, más imperiosa se torna la necesidad de construir una sociedad para todas las edades.

2 Comentarios

  1. Muy bueno su articulo, tenemos que seguir apoyando al adulto mayor , que para alla vamos todos.
    Yo pienso que deberia haber más hogares de ancianos, para los que no tienen o no pudieron tener hijos…Sldos.

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