Día Internacional de la Infancia: Markitos habla con los ojos
lun. Jul 15th, 2019

Día Internacional de la Infancia: Markitos habla con los ojos

Quizá Markitos no sepa que es el Día Internacional de la Infancia, y que el día deviene fiesta para los que saben querer./Foto: A. Bielsa (Centro de Documentación)

Quizá Markitos no sepa que es el Día Internacional de la Infancia, y que el día deviene fiesta para los que saben querer./Foto: A. Bielsa (Centro de Documentación)

Fue un niño deseado, esperado en la alegría de la familia, es hijo de William, mi vecino, al que vi crecer en el edificio, donde viven los abuelos paternos. Tiene unos ojos enormes con los que habla. Markitos es autista, y hasta hace muy poco no podíamos compartir el elevador, cuando sacaba a pasear a Lío, el pastor belga de casa, le tenía terror.

Pero hace muy poco subimos juntos y hasta le pasó la mano y le sonrió, con sus enormes ojos que hoy tienen un brillo distinto. Y el cambio se debe a que ahora estudia en la escuela especial para niños autistas de Cienfuegos, en la que ha hecho múltiples progresos, según me comenta su padre.

Quizá Markitos no sepa que es el Día Internacional de la Infancia, y que el día deviene fiesta para los que saben querer, pero para quienes le conocemos y sabemos cuánto sufrieron sus padres al conocer el diagnóstico, y comprendemos el valor de asistir a una escuela para pequeños con necesidades especiales, festejamos, además, la seguridad de la infancia en Cuba.

El cambio es notable, ya se comunica, de las maneras en que ha aprendido, y aunque no comprenda que este es un día instituido en todo el mundo para recordar el valor de la infancia, y que se festeja, él tiene garantizada una educación esmerada, con especialistas, que le aseguran la inclusión a la sociedad, y el que esta vez compartiera conmigo y con Lio, el elevador que lo sube a casa de los abuelos es ya un gran avance.

Me bajo en el piso 14, Markitos sigue viaje hasta el 17, escucho su risa, y me quedo pensando cómo hace unos meses vi cerrarse la puerta del ascensor escuchando su llanto de miedo e inseguridad por la presencia de un perro, el mismo que hoy le arranca el asombro al acariciarlo. Y mañana, mañana será el futuro cuando articule palabras y se haga el milagro de hacerlo como hoy, con sus hermosos ojos de la inocencia.

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