Detalles

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El amor, como la vida, está afincado a la suma de detalles asidos a la belleza y la generosidad./Foto: Internet

“Los jóvenes de ahora que están en el reguetón o en el cubatón tarde o temprano se van a enamorar y van a buscar refugio en una canción romántica (…) no le vas a decir a tu pareja: ‘a ti te gusta la gasolina’; no: le vas a decir cosas bonitas con canciones románticas”.

Lo anterior lo consideró un paradigma de la canción romántica en Latinoamérica como el vocalista y compositor salvadoreño Álvaro Torres a un comediante cubano quien suele colgar sus entrevistas en You Tube.

Es bueno que él, quien tanto le ha cantado al amor y sabe de amores, lo recuerde; aunque resulta algo en torno a lo cual cualquiera en su sano juicio opinaría lo mismo.

Le ha tocado jugar con la peor de las suertes al amor sustentado en la ternura y la nobleza, durante los tiempos del trap (peores que los del cólera), cuando ha cedido terreno de una forma estrepitosa la sugerencia y la evocación romántica, el galanteo, la sutileza y el detalle.

Hoy (provoca estupefacción constatarlo; pero el asombro doloroso de apreciarlo no puede eximirlo de reflejarlo en palabras), el cortejo y los preliminares del amor -con independencia de los calendarios, algo necesario en el tiempo del hecho romántico-, pierde amplio trecho ante dinámicas de planteamiento amatorio signadas por la agresividad y el tratamiento cosificado a la mujer que se respira en la banda sonora eterna a la cual han condenado a los jóvenes en las discotecas, las fiestas de cualquier tipo y hasta en las propias escuelas.

Por fortuna, existen dentro de la sociedad cubana contemporánea oasis, islotes juveniles (verificables sobre todo en la capital, aunque también en algunas ciudades del interior) que pasan de esto y procuran nuevas fronteras sonoras, tanto en su idioma como en inglés, donde la balada romántica posee gemas inmarcesibles de todas las épocas.

También en español, si bien hoy causaría espanto ponerle lo siguiente al reproductor de un joven: “No ganas al intentar el olvidarme/Durante mucho tiempo en tu vida yo voy a vivir/Detalles tan pequeños de los dos/ Son cosas muy grandes para olvidar/ Y a toda hora van a estar presentes, ya lo verás/ Si otro hombre apareciera por tu ruta/Y esto te trajese recuerdos míos, la culpa es tuya/ El ruido enloquecedor de su auto/ Será la causa obligada o algo así/ Inmediatamente tu vas a acordarte de mi/Yo sé que otro debe estar hablando a tu oído/ Palabras de amor como yo te hablé, mas yo dudo/ Yo dudo que él tenga tanto amor/ Y hasta la forma de mi decir/ Y en esa hora tú vas a acordarte de mí/ En la noche envuelta en el silencio de tu cuarto/ Antes de dormir tú buscas mi retrato/ Pero aun cuando no quisieras verme sonreír (…)“.

Aquí ya prácticamente ningún joven lo escucha, pero Roberto Carlos (el de Detalles, la canción arriba citada) sigue concitando la atención de millones de esas edades en Brasil, según encuestas de ese propio país.

En tanto reflejo del caos económico y de la decadencia moral y social reinantes en el subcontinente todo, el reguetón y el trap están en posición de mando. Por consecuencia —y salvo excepciones fundamentalmente focalizadas en el cono sur—, han infectado las listas de éxitos semanales de la mayoría de las naciones de América Latina, las cuales concienzudamente repaso cada lunes. No obstante, en estas listas continúan también en la preferencia los exponentes de diversos géneros musicales cuyos textos se sostienen en la defensa del sentimiento fundamental de la raza humana: el amor. Aquí, en teoría, también; aunque en la práctica (del “paquete semanal” a los celulares de jóvenes y adolescentes), la canción romántica se invisibilizó en la agenda de demasiados integrantes de las nuevas generaciones.

El amor, como la vida, está afincado a la suma de detalles asidos a la belleza y la generosidad. La incultura romántica que también atraviesa parte de la actual juventud cubana (como recidiva primaria, entre otras razones, de la incultura artístico-literaria) propicia que se hayan esfumado en muchos los gestos bellos de un hombre hacia una mujer.

No importa el hostil clima de la época, ni cuanto escuche la mayoría por gusto o por obligación: todavía a la mujer debe agradarle que su pareja le ayude a descender del ómnibus o de la escalera; que cuando camine por la acera le conceda la parte interior por cortesía o sentido de protección; o que al detenerse en un sitio la tome por las manos y no le agarre las nalgas delante de centenares de personas, cual ocurre hoy cada día.

4 Comentarios

  1. Felicidades Julito por este trabajo,esa realidad que comentas tiene en buena medida la pobreza en el orden intelectual de una parte no despreciable de nuestra sociedad y al pragmatismo con que se vive no sólo a partir de carencias materiales que no podemos negar sino también como influencia del debilitamiento de valores que desde de tiempos ancestrales nos acompañaron,es una rareza ceder por un hombre un asiento a una dama en un omnibus,extenderle una mano para descender de un nivel superior a uno inferior,sacar y brindarle el pañuelo para que limpie sus manos,darle prioridad en una cola,en fin son tantos los ejemplos que se pueden enumerar que sería interminable.Pero como soy optimista y autocritico también considero que desde nuestros puestos de trabajo y desde la comunidad podemos cambiar ese panorama transformando nuestra conducta y sobre todo con los que más cerca están de nosotros y digo más empezando por la familia.

    • Roque: te agradezco mucho estas palabras, tan sabias, hondas y sensibles. Yo quiero apostar por lo último que dices, hay que darle un voto al futuro del tema sobre la bandera del optimismo y el trabajo continuado, pero va a costar una inmensidad revertir ese panorama, porque la costra es demasiado profunda. Saludos y éxitos, Julio.

  2. muy bueno esto.. saludos
    a mi me gusto mucho una vez un muchacho despues de tanta insistencia accedi a una primera cita y la primera cancion que me dedico fue
    Como te descargo de Yomil y el Dany que crees hasta ahi fue la cita…
    con tantos temas lindos de Alvaro torres, Gilberto Santa Rosa, Jose Jose, Waldo Mendoza y muchos….
    donde queda el romanticismo, las palabras dulce… como la cancion Amar a la Antigua

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