De Sica, observador del sufrimiento humano (II Parte) | 5 de Septiembre.
lun. Jun 17th, 2019

De Sica, observador del sufrimiento humano (II Parte)

El cine del creador de Milagro en Milán unió a la habitual desenvoltura demostrada desde los inicios -principalmente en las cintas ya inscritas en el neorrealismo- un depurado estilo de realización, austero, exacto y preciso, donde convergieron, con armonía en su exposición, el análisis de esa simple complejidad de algunos de sus grandes personajes, y la efectividad de las tramas que desarrollara.

Ejecutó ejercicios fílmicos pertrechados de tanta dignidad como efectividad, en películas contentivas de abundantes dosis de sabiduría vital que, más allá de la tristeza que emanaran, entretenían y mantenían el interés del espectador.

De Sica solía subrayar y condensar la psicología de sus personajes, sus pasiones, con trazos certeros, que mucho ayudaron a comprender la materia de que está fabricada nuestra especie.

Las películas suyas eran visiones contundentes y rotundas de humanidades en conflicto, merced al delineado del perfil de los personajes; la precisa selección (y dirección) actoral -en varios casos, personas sin experiencia alguna en el oficio-; la sencillez genial de la concepción de los diálogos, tan ordinarios e inelevados como la vida misma; y la imbricación de las descalabros vitales observados a un marco social concreto, que en última instancia los germinaba, conducía e incluso determinaba sus desenlaces.

Este napolitano, nacido en 1901, maduró varias obras redondas, cerradas, bien ensambladas, las cuales sobresalieron por el minimalismo maestro con que su creador emprendió la arquitectura constructiva, decurso y resolución. Facturó cálidas narraciones, llenas de naturalidad, sin concesiones a efectismos ni estridencias, de ritmo pausado, donde bullían personajes memorables, perfilados con tiralíneas e interpretados con apabullante convicción.

(Continuará…)

 (Texto publicado originalmente en la versión impresa de la revista Cine Cubano)

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