De México, dos expos en Centro de Artes Visuales

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El artista cienfueguero Rafael Cáceres presenta las muestras de los creadores mexicanos en la institución cultural. / Foto: Dorado

El Centro de Artes Visuales acoge dos exposiciones procedentes de la Universidad Autónoma Metropolitana de México. La primera de ellas, Gubias y rodillos del México indígena, es una muestra del Taller Popular de Grabado que desde hace dos décadas lleva a cabo la UAM en el ámbito de la preservación y difusión de la cultura nacional mediante el proyecto Conservación, Identidad y Desarrollo Comunitario (Proyecto CID) para lograr la vinculación directa con las poblaciones vulnerables, los denominados “pueblos originarios”. De ahí que los organizadores la consideren “un logro creativo de jóvenes mixtecas, zapotecas, tzeltales, nahuas y purépechas que en pocas semanas alcanzan la destreza suficiente en la técnica del grabado y en el lenguaje del arte”.

El resultado estético de Gubias y rodillos del México indígena, es un conjunto de estampas que resuelven en 20 cm2 y con una sorprendente economía de medios plásticos, composiciones audaces de fuerte carga semántica inspiradas en la herencia antigua – hasta en el uso del papel de algodón utilizado por ellos desde antes de la conquista- y en motivos de su vida cotidiana. Obras como Tejedora, De día o de noche, ¡Ay buey!, Ta nah, Ticarachichi, Con la sandía o Pizcando, por mencionar solo algunas, denotan un inspirado lirismo y un alto contenido antropológico.

La segunda, Otro tiempo… desde el fondo del tiempo, contiene la narrativa fotográfica del artista visual Andrés Moctezuma Barragán uno de los coordinadores del Proyecto CID-Comunitario, quien desde el diálogo e intercambio de saberes con los pueblos originarios se adentra en sus expresiones culturales, humanistas y tecno-productivas distintivas. El artista declara su interés por la concepción ancestral del tiempo cíclico siempre dispuesto a un nuevo comienzo, de ahí que estructure su discurso visual acerca de la cosmogonía indígena teniendo en cuenta las distintas etapas del ciclo vital: la niñez, la juventud y la vejez; comienzo y fin, en constante retorno.

Son imágenes pausadas que develan su densidad cultural a través de la acción humana residual depositada en los muelles de un antiguo bastidor, en los bajorrelieves escultóricos decorando un arco, el palimpsesto arquitectónico visible en los templos, las combinaciones observables en las pinturas murales  o en la simétrica colocación de las piedras en las calzadas; junto a aquellas en las que despliega las rutinas de su vida diaria: elaborar sus alimentos, desgranar su cosecha,  bailar, casarse, entretejer sombreros u honrar a sus muertos. Todo ello resuelto con el uso de los primeros planos en composiciones apaisadas donde se destacan las calidades táctiles, el aprovechamiento del ritmo por la reiteración de elementos y el valor expresivo del color.  Magnífica oportunidad organizada por el Centro de Artes Visuales, que usted puede disfrutar en un paseo familiar, este verano.

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