De Capa Blanca: No tablas

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Ilustración: Ández

Cuenta el MN sureño René Fernández Vidal que una mañana de 2006, cuando conversaba en el portal de la Academia de ajedrez con su amigo, el narrador y poeta Jesús Candelario, vio acercarse a un extranjero, cuyo rostro le pareció familiar. Mientras pasaba, recordó su apellido y lo llamó.

Se trataba del GM alemán Henry Tesket, quien ya había visitado Cienfuegos en 1997, como participante del “Capablanca in Memoriam” de ese año, donde concluyó segundo en el grupo Premier II.

“’-¡Tesket!’, lo dije, comenta René. Se detuvo y después de preguntarme cómo lo conocía y qué era el lugar frente al cual estábamos, sonrió y me propuso jugar una partida. Fue algo inesperado, titubeé un instante, pues en el salón estaban varios trebejistas de primera categoría a la espera de una ronda del Campeonato provincial. No quería hacer el ridículo frente a ellos… Finalmente, acepté. Yo conducía las piezas blancas.

“Cuando los presentes descubrieron quién era el extranjero, hicieron coro alrededor de la mesa, añadiendo más tensión al momento. La partida transcurrió por los cauces de una Defensa Siciliana, variante Pelican, que en mis tiempos de jugador dominaba bastante bien. En un momento surgió una situación interesante: en apariencia, yo dejé un peón desprotegido, el GM pensó que me había equivocado y lo capturó con su dama, sin percatarse de que abandonaba la defensa del flanco de su rey, permitiendo la penetración de mi dama, que atacaría al monarca negro.

“Se creó entonces una posición conocida en el ajedrez como jaque perpetuo, pues resulta imposible eliminar las amenazas de jaque y la partida concluye en tablas por repetición de jugadas. Entonces, después de cuatro jaques, propuse las tablas. La respuesta de Tesket fue concluyente: ‘no tablas’… Y así se mantuvo, con obstinación, hasta después de un rato cuando, ya convencido, me extendió la diestra aceptando el empate. Ese día Caissa, la diosa del ajedrez, estuvo de mi lado.

“Algunos de los presentes, al ver tal desenlace ante mí, que hacía años no participaba en torneos oficiales, supusieron que Tesket no era un rival tan fuerte y lo retaron. Y así comenzó el largo desfile de trebejistas frente al GM alemán, que no empató ni perdió ninguna otra partida. Antes de abandonar la Academia, Tesket estrechó mi mano y rememorando momentos de nuestro duelo me dijo en la despedida:

“‘-No tablas'”.

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