De Capa Blanca: la memoria prodigiosa de Nogueiras

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En 1979 el talentoso ajedrecista villaclare√Īo se convirti√≥ en el Gran Maestro m√°s j√≥ven del planeta homologado por la FIDE. /Foto: Archivo

La an√©cdota de esta ocasi√≥n es un poco m√°s reciente, de hace tanto m√°s de diez a√Īos (2005), durante la celebraci√≥n en Cienfuegos de un aniversario del natalicio del genio cubano Jos√© Ra√ļl Capablanca. Se organiz√≥ una simult√°nea en el Paseo del Prado y, como invitado especial, vino el GM villaclare√Īo Jes√ļs Nogueiras Santiago.

Cuando en 1979 la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) le homologa su título, Nogueiras se convirtió en el Gran Maestro más joven del planeta, aunque poco después cedería el honor a Kasparov, quien lo lograría en 1980. Con un sistema de juego netamente posicional, desarrolla su estilo apostando por el contraataque, sobre todo cuando conduce piezas negras.

‚ÄúEn aquel homenaje a Capablanca participaron muchos ajedrecistas sure√Īos y un gran n√ļmero de aficionados atra√≠dos por la presencia de Nogueira, se√Īala el Maestro Nacional (MN) Ren√© Fern√°ndez Vidal. Al finalizar salimos, en compa√Ī√≠a del tambi√©n MN Luis Terry, a tomarnos unas cervezas y conversar un poco. El tema vers√≥, como era de esperarse, sobre ajedrez, en este caso habl√°bamos de los pasatiempos de los grandes trebejistas.

‚Äú‚ÄėHe le√≠do que Karpov es filat√©lico y posee la colecci√≥n de sellos m√°s completa del mundo dedicada al ajedrez‚Äô, le dije. ‚ÄėEs cierto ‚ÄĒreconoc√≠a Nogueiras‚ÄĒ aunque yo, en lo particular, colecciono las planillas originales de todas mis partidas‚Äô.

‚Äú‚ÄėDebes tener algunas muy interesantes, pues te has enfrentado a muchas leyendas del orbe‚Äô, le coment√©. ‚ÄėNo me entendiste Ren√©, yo no colecciono las mejores: guardo todas las partidas desde que comenc√© a jugar. Entre ellas tengo una tuya y m√≠a, de cuando √©ramos ni√Īos, en una competencia en la antigua Academia de Santa Clara, ¬Ņrecuerdas?‚Äô.

‚ÄúTodav√≠a sorprendido por aquel anuncio, agregu√©: ‚Äėeso fue hace m√°s de 30 a√Īos‚Ķ Creo que me ganaste en un final de reyes y peones‚Äô. Y √©l, terminando su cerveza y como si el encuentro se hubiese efectuado el d√≠a anterior, me precis√≥ con la mayor naturalidad del mundo el a√Īo, el nombre del torneo, la apertura, el n√ļmero de jugadas‚Ķ

‚ÄúTodav√≠a hoy yo no puedo dar esos detalles porque, sencillamente, no los recuerdo‚ÄĚ.

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