De Capa Blanca: Ganarle al campeón del mundo

La sección De Capa Blanca recreará, durante los meses del verano, varios hechos vinculados a personalidades del ajedrez que estuvieron en la Perla del Sur y cuyas anécdotas son recogidas por René Fernández Vidal en su libro Caissa en Cienfuegos

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Tigran Petrosian./Foto: Internet

Del 25 de octubre al 20 de noviembre de 1966 La Habana acogió la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez. Unos 52 países se disputaron el título por equipos, conquistado finalmente por la Unión Soviética, cuyo primer tablero era defendido entonces por nada menos que el campeón del orbe Tigran Petrosian.

De ascendencia armenia, mantuvo la corona del mundo durante seis años consecutivos (de 1963 a 1969). Se le describe como un jugador metódico, previsor, al punto de eliminar las amenazas antes de que sus adversarios las consideraran como posibilidad. Otro de los distintivos radicaba en sus cierres: sutiles, impredecibles, tan maravillosamente engarzados que sus oponentes solo reparaban en el fatal desenlace cuando era demasiado tarde. Durante un día de descanso en el torneo criollo, Petrosian y el GM norteamericano Robert “Bobby” Fisher visitaron la ciudad de Cienfuegos. “Narraré lo que me contó Víctor Castellón Sotolongo, en aquella época parte de la comitiva que acompañó a ambas personalidades en el recorrido, explica el MN René Fernández Vidal. Estaban hospedados en el hotel Jagua y, para hacer lo más placentera posible su corta estancia, trataron de pasarla inadvertida; pero el mismo Petrosian la reveló.

“En el hotel trabajaba Ramón López Lara, un dependiente del restaurante aficionado al ajedrez, quien gustaba retar a cuanta persona estuviera interesada en plantarse frente al tablero. Hasta ese momento nadie lo había vencido, por eso lo apodaban ‘el campeón’. El intérprete soviético puso a Petrosian al tanto de estos sucesos y lo invitó a gastarle una broma, a lo cual Petrosian, de carácter agradable y fino sentido del humor, accedió.

“El traductor presentó a Petrosian ‘como un amigo ruso’ de paso por la ciudad y el dependiente, con un ademán, invitó al extranjero a sentarse frente a él. Como ya habían convenido, el avezado ajedrecista perdió en pocos movimientos y eso provocó una explosión de júbilo de su rival: ‘te dije, soy la candela, no sé cómo no estoy en la Olimpiada’, comentó. Petrosian solo sonrió y propuso jugar otra partida.

“Cuando el oponente organizó las piezas, quedó estupefacto al ver cómo el ruso se viraba de espaldas y explicaba que jugaría a la ciega. ‘Esto va a ser una masacre’, le decía el dependiente al traductor; sin embargo, en escasos minutos el campeón mundial obtuvo la victoria. Asombrado, el otro ‘campeón’ se preguntaba cómo fue posible y, previa traducción, Petrosian le respondió riendo: ‘yo, si me lo propongo, le puedo ganar al campeón del mundo’. ‘¿A Tigran Petrosian? ¡Habría que verlo!’, espetó, todavía estupefacto, el derrotado. ‘Claro, mi amigo, porque yo soy Tigran Petrosian'”.

4 Comentarios

    • El libro existe, de hecho esta sección está basada en él. Se titula “Caissa en Cienfuegos”, de la autoría del MN René Fernández Vidal. Salió hace unos años a la venta y creo que ya se agotó; pero la buena nueva, según el autor, es que pretenden reeditarlo pronto, con motivo del aniverasario 200 de la fundación de la ciudad.

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