De capa blanca: … en los zapatos de “Bobby” Fisher

Junto con Tigran Petrosian también visitó Cienfuegos, durante aquel descanso de la Olimpiada Mundial de 1966 con sede en La Habana, el GM norteamericano Robert “Bobby” Fischer. Tardaría unos años más en convertirse en monarca del orbe (de 1972 a 1975), pero sin dudas es una leyenda imposible de obviar en un recuento del ajedrez internacional.

Famoso por su calidad de juego, también lo era por sus excentricidades fuera del tablero. “Está demostrado que fue el campeón del mundo que menos tablas hizo: siempre quería ganar, comenta el MN René Fernández Vidal. Incluso perdió su título por intransigencia en sus posiciones, con razón o sin ellas, y no se presentó ante (Anatoli) Karpov. Su gran pasión fue siempre probar que era mejor que aquella mole de extraordinarios ajedrecistas soviéticos, casi imbatibles en su tiempo. De hecho, murió así, por su intransigencia, a los 64 años (coincidentemente el número de escaques en el tablero) de una enfermedad curable que nunca se quiso atender”.

De su visita a la Perla del Sur existen varias anécdotas, con desenlaces muy acordes con su personalidad. Una de las más simpáticas nos las recrea René, quien advierte que, propio de la tradición oral, otros amigos le han llegado con versiones parecidas del mismo hecho. De acuerdo con lo compilado por el MN sureño, aconteció más o menos así:

“Cuenta Víctor Roberto Castellón, miembro de la comitiva que acompañó al GM norteamericano en su recorrido por la urbe, que este decidió entrar a La Princesa, entonces una peletería. Fisher miraba indiferente los modelos de calzado hasta que un par de zapatos de trabajo llamó su atención. Los tomó en las manos y después de examinarlos un buen rato, manifestó por mediación del intérprete su interés por adquirirlos.

“La joven que los atendió les dijo que sin el ticket de la CTC no podía vendérselos, pues ese tipo de calzado se ofertaba a trabajadores vanguardias a quienes, por su sección sindical, les entregaban un cupón con los datos personales, avalado con firma y cuño de la dirección municipal de la CTC y era de carácter intransferible. Por supuesto, Fisher no entendió en lo absoluto dicha explicación y, visiblemente molesto, continuó insistiendo.

“La intransigencia de la vendedora por un lado y la de Fisher por otro, crearon una situación bastante embarazosa y varios curiosos comenzaron a acercarse. Al final, para resolver el enredo, la administradora de la entidad llamó por teléfono a la CTC y después de otra prolongada discusión, fue autorizada la venta de los zapatos… Y dicen los presentes que el GM los calzó de inmediato y con ellos continuó su paseo por la ciudad”.

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Darilys Reyes Sánchez

Licenciada en Periodismo. Graduada en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas en 2009

Un Comentario en “De capa blanca: … en los zapatos de “Bobby” Fisher

  • el 2 enero, 2019 a las 10:06 am
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    Efectivamente, Fischer estuvo dos o tres días en Cienfuegos en 1966 al finalizar la Olimpiada. Entrevisté a Oscar González-Lanusa (recién fallecido) pues según él fue la persona que recibió y atendió a Fischer en Cienfuegos, Existe alguna otra anécdota de su estancia allí? Estoy preparando un libro que se llamará en español «Fischer y Cuba», conjuntamente con Jesús Suárez, Son tres capítulo (1956 -1965 t 1966) y ya los dos primeros están terminados, de manera que cualquier sugerencia sobre el año 1966 será muy bienvenida.

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