Cultivar con-ciencia | 5 de Septiembre.
mié. Nov 13th, 2019
Reinaldo Pérez, coordinador provincial del Programa de Innovación Agropecuaria Local, habla de resultados y perspectivas. / Foto: del autor

Reinaldo Pérez, coordinador provincial del Programa de Innovación Agropecuaria Local, habla de resultados y perspectivas. / Foto: del autor

Tradicionalmente el campesino cubano trabaja la tierra de manera empírica. De generación a generación se trasmiten mañas a fuerza de la costumbre. Para un viejo agricultor no hay más que mirar los celajes para saber cuándo llegará el chaparrón y hasta los quejidos del esqueleto le indican el comportamiento del clima.

Empero, cada vez más se impone el conocimiento científico a extender por la campiña. Precisamente ese es el propósito del Programa de Innovación Agropecuaria Local, conocido entre los productores por sus siglas PIAL. De él habla a los lectores de 5 de Septiembre su coordinador provincial, Reinaldo Pérez Armas.

¿En qué consiste el proyecto y quiénes están vinculados a él?

“Es un proyecto de carácter internacional a partir de ser financiado por la Cooperación Suiza para el Desarrollo (Cosude), además de participar otras instituciones foráneas, aparte de los intercambios que se realizan con varios países de la región.

“Consiste, básicamente, en la capacitación. Luego, nos proponemos trasmitir conocimientos, habilidades, experiencias que ya existen hacia los productores, pues el objetivo global persigue, a partir de esa práctica, mejorar los estilos y calidad de vida, e incorporar nuevos saberes al desempeño de los agricultores.

“Por supuesto, el Programa está encaminado al desarrollo local, así como a la soberanía y seguridad alimentarias, dos conceptos en los cuales Cuba trabaja y que el proyecto contribuye de alguna forma a que haya alimentos en cantidad, calidad y variedad, especialmente con posibilidad de acceso por parte de la población.

“Con esa función, el PIAL está estructurado por ejes temáticos. Tiene un eje central consistente en la diversidad genética y tecnológica, comoquiera que garantiza la entrega de materiales, los recursos fitogenéticos tales como semillas, y también algunas tecnologías, no ésta en equipos, sino, más bien, basado en procedimientos, conocimientos y forma de manejo de los sistemas de cultivo..

“En torno a ese eje giran otros de perfil transversal. A mencionar, el relacionado con el cambio climático, o sea maneras de mitigar sus efectos negativos. Está también el eje de jóvenes, toda vez que hay una intención bien marcada por implicar a ese segmento de la sociedad a fin de garantizar el relevo natural en el sector agrario.

“En tanto, atendemos de manera particular el trabajo con la mujer, pues resulta un ente muy importante dentro de la familia. De esa suerte, tratamos de empoderarla a partir de recibir conocimientos, preparación y que a la postre pueda favorecer a un mejor desempeño dentro de su entorno. Los resultados son palpables en el empleo de la artesanía, talabartería, conservación de alimentos y otras líneas.

“El PIAL se dedica, de igual forma, a utilizar la comunicación dirigida a socializar las mejores experiencias, que los resultados se conozcan y divulguen. Esta proyección tiene el propósito de convertirse en un estímulo para los protagonistas y a la vez trasmitir el rico acervo acumulado por años de labor.

“No faltan en la esfera comunicacional la facilitación de materiales bibliográficos como plegables y otros sueltos, además de audiovisuales, tutoriales, que sean accesibles todos, tanto para productores y decisores, que en definitiva son los encargados de implementar y apoyar las políticas públicas, de forma tal de poder incorporarla gubernamentalmente al desarrollo agropecuario local.

“Además de los ejes temáticos, poseemos una estructura básica de funcionamiento conformada por los equipos de coordinación provincial, anclado en la sede Carlos Rafael Rodríguez de la Universidad de Cienfuegos. Establecemos vínculos de trabajo con otras instituciones y organismos del territorio, entre ellos la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Federación de Mujeres Cubanas, delegaciones de los ministerios de la Agricultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Economía y Planificación y el Gobierno provincial y su grupo de proyectos”.

¿Cómo han podido llegar a la base?

“A nivel municipal la estructura está conformada por la Plataforma Multiactoral de Gestión (PMG) liderada por los respectivos gobiernos a esa instancia. Este es un espacio de concertación, donde se reúnen decisores, productores, científicos e investigadores para discutir y adoptar medidas cobre las cuestiones que puedan estar limitando el desarrollo agropecuario en la localidad.

“Una de las características en nuestro quehacer estriba en aplicar una metodología que denominamos “investigación en la acción”, es decir que se indague, pero que a la vez se vaya actuando; en otras palabras, llevar al productor a la investigación. Se le enseña la tecnología, la prueba, desarrolla, y se lleva a esa plataforma a fin de respaldarlo.

“Funcionamos con el enfoque de cadenas productivas, que comienza desde la misma preparación del suelo para un cultivo determinado hasta llegar a la comercialización, de modo tal de poder identificar los llamados cuellos de botellla y problemas para canalizar su solución.

“En otro orden, ese propio criterio posibilita potenciar las prioridades de un municipio a tenor de los renglones agrícolas donde son más fuertes, por ejemplo, el cítrico y el café en Cumanayagua, el arroz en Aguada, la piña en Rodas. Sin embargo, esto no excluye la producción diversificada en las viandas, granos, frutales y ganadería”.

¿En qué otras direcciones han trabajado?

“Gracias a las acciones hechas por el Programa formamos parte del Movimiento de Usuarios del Biogás de la provincia. A partir de los resultados, es que en una comunidad cienfueguera, en la finca La Oriental, en la Sabana, más del 50 por ciento de sus habitantes están beneficiados por esa fuente alternativa de energía, gracias al uso del gas obtenido en biodigestores, cuya materia prima es el estiércol porcino.

“Ello tiene un impacto significativo en los hogares, comoquiera que han reducido cerca del 60 por ciento del gasto de elctricidad por núcleo familiar, amén del mejoramiento de la calidad de vida. Incluso, en ese lugar ya se piensa producir corriente eléctrica de un generador a partir del fluido de esos equipos”.

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