Estados Unidos a Cuba: pagar por una agresión

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Salida hacia EE.UU. de los mercenarios de Playa Giron. Luego de ser procesados avanzan hacia el avión de la Pan American Arways N4061K que los conducirá a Miami. /Foto: Ernesto Fernández (Tomada del diario Granma).

Fue una sentencia histórica. Única en su género. El siete de abril de 1962, un Tribunal cubano dictaba un fallo judicial contra un arrogante imperio que hubo de pagar una indemnización a Cuba, el país agredido, la cual impuso a cada uno de los 1,176 mercenarios capturados prisioneros, quienes invadieron nuestro territorio nacional, el 17 de abril del año anterior.

Se trataba de la mayor parte de una brigada invasora de 1,500 efectivos, llegados en buques con tanques, cañones, armas automáticas, aviones de combate y ninguna moral, que en 66 horas fueron derrotados y hechos prisioneros. El resto de los integrantes de aquella brigada mercenaria, lanzada por el imperialismo norteamericano contra Cuba, pereció en los combates, o fueron pasto de los cocodrilos de la ciénaga o de los tiburones en el mar cuando trataron de escapar. Llegaron para abrir una cabeza de playa, instalar allí a un gobierno provisional que sería reconocido por el Gobierno de Estados Unidos y apoyado por sus Fuerzas Armadas oficiales. Tal era el plan, que se les fue de las manos cuando el pueblo cubano en pleno, los derrotó en menos de 72 horas.

Uno de los Resultandos Probados de la histórica sentencia judicial dice textualmente:

“Los invasores, entrenados y armados por una potencia extranjera, traían el propósito de restablecer el dominio de los monopolios norteamericanos y empresas extranjeras impostados en la economía nacional y en contra de la voluntad soberana del pueblo cubano de alcanzar su liberación…”.

Y continúa el texto de la sentencia judicial:

“La responsabilidad por estos hechos fue aceptada por el gobierno extranjero de los Estados Unidos, a cuyo servicio estaban los acusados. Éstos intentaron por la violencia armada, quitar al pueblo las riquezas que la Revolución le rescató.

“La Revolución, es generosa al no imponer la pena de muerte por fusilamiento a los autores de este delito, pero no puede dejar de exigir a los culpables la indemnización que deben pagar, al menos, por los daños materiales causados al país, ya que nunca podrán pagar las vías de los hijos buenos de la Patria que murieron en su defensa…”.

La sentencia que hoy recordamos, asigna a cada uno de los 1,176 acusados, una cantidad individual, acorde al grado de responsabilidad de cada cual. La suma total, el monto final de esas cifras individuales de las indemnizaciones, llega a los sesenta y dos millones de dólares.

Esta fue la cantidad global que el imperialismo debía abonar después que asumió públicamente, por boca del presidente John Kennedy, su responsabilidad por la invasión armada que lanzó contra Cuba. Ese gobierno asumió el pago de esas cantidades las cuales suman 62 millones de dólares. Luego en la realidad pagó algo menos, porque tuvo un faltante en el envío final de mercancías que, según acuerdo de ambas partes, consistente sobre todo en alimentos para niños y otras mercancías alimentarias en vez de dinero efectivo.

Fue la primera y única vez, hasta hoy, que los Estados Unidos se ven obligados a pagar por sus agresiones a otros pueblos pequeños. Esto es, también, histórico e incomparable.

Posteriormente, por medio de su propaganda mediática, trataron de tergiversar los hechos y hacer aparecer como que fue un pago generoso hicieron para liberar a los 1,176 prisioneros. Así, trataban de ocultar su vergüenza internacional y disfrazar la indeminzación, lo cual se convertiría en un antecedente muy peligroso para ellos. Nunca lo llamaron indemnización.   El imperio siempre ha jugado con las palabras. Lo mismo que disfruzan su bloqueo con la denominación embargo, porque el bloqueo es un acto criminal, y embargo un término jurídico.

Voviendo a la sentencia, este día resulta historia viva, lección que no olvidan los pueblos latinoamericanos y caribeños, que también han recibido agresiones en uno u otro momento, como ocurre en cualquier lugar de este maltratado universo, tan maltratado como esos pueblos, como en la naturaleza, en el entorno vital que puede hacernos desaparecer como planeta.

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