Cuarterías: claroscuros de una Perla

El 45 por ciento de los apartamentos en el antiguo hotel Roma posee un área habitacional por persona entre 4 y 8 m2, y los más críticos pertenecen a personas de la tercera edad. / Foto: Zulariam Pérez Martí.

Las decadentes fachadas lo anuncian: las cuarterías tienen tanta vejez que mueren. De sus paredes emana la humedad y cuela por el olfato más resistente; conocer sobre su estado constructivo implica adentrarse en cada cuarto, barbacoa o vericueto, que aun inhabitables, acogen a varias familias. Huele, desde que entras, a desidia.

A pesar de las intenciones del Gobierno y las direcciones de Vivienda en el territorio para erradicar esta tipología de construcción urbana, en la provincia de Cienfuegos se registran cerca de 400, la mayoría de ellas en la ciudad cabecera y en el Centro Histórico Urbano (CHU).

Durante el último quinquenio, los planes de inversión en estos inmuebles han descendido notablemente, mientras su estructura se deteriora. “Llegamos a tener un nivel de ejecución tremenda, pero debimos parar…”, explica Marlene López Manzano, especialista del Departamento de Conservación de la Dirección Provincial de la Vivienda.

Anabel Marrero Manresa cubrió su techo con nylon para que no se le mojaran las camas con agua albañal del segundo piso. / Foto: Zulariam Pérez Martí

UN PASAJE, MILES DE HISTORIAS

Amada Cabrera Rodríguez es una jubilada que hace 30 años desea mejorar su casa. Hoy debe meter sus pies en una palangana para bañarse, o toda el agua caería sobre la cama de la vecina del primer piso. “Cualquier día el baño se va completo, miren el hueco, es tremendo”. Desde abajo, una voz dice: “Amada, te estoy oyendo. ¿Quiénes están ahí?”.

El último estudio de la Dirección Provincial de Vivienda, en 2010, revela que 73 cuarterías estaban en mal estado técnico, mientras que unas 168 presentaban condiciones regulares. A partir de esta fecha no se han realizado otras evaluaciones en el fondo habitacional de Cienfuegos y todas las “ayudas” que han salido de esta entidad para los llamados “pasajes”, se basan en ese diagnóstico. ¿Trabajo a ciegas?

Un recorrido por el CHU evidencia que la realidad va más allá de esas estadísticas. “Hace siete años que nos dieron puertas, ventanas y un poco de cemento para arreglar los cuartos. Al principio venía una brigada de mantenimiento, luego despareció y nos explicaron que todo el mundo estaba preso por desvío de materiales de la construcción. La entrada a la cuartería ofrece peligro de derrumbe, incluso han ocurrido accidentes y no pasa nada”, explica Alina Leandro Quintana, residente en la calle 27 No. 5607, e/ 56 y 58, pasaje que, según datos de Vivienda, está evaluado de bien, aunque su portal esté apuntalado, y algunas áreas, sin techo totalmente.

En 4 mil 482 cuartos viven como mínimo 13 mil 400 cienfuegueros, la mayoría hacinados y en condiciones desfavorables en relación con el resto de la población. Antiguamente se les llamaba Casas de Vecindad y fueron sitios donde encontraron refugio trabajadores portuarios, de servicios, emigrantes y personas con salarios muy bajos.

“Las cuarterías de Cienfuegos tienen un estado técnico muy malo, es imposible que podamos empezar una y terminarla en el año, si tomamos en cuenta que las familias siguen viviendo dentro y no contamos con toda la fuerza de trabajo. El problema fundamental es el avanzado deterioro de estas y debemos partir desde cero”, reconoce Luis Manuel Pileta Lores, jefe del Departamento Técnico de la Dirección Municipal de la Vivienda.

Estos inmuebles pertenecen al fondo habitacional del Estado, por lo que la responsabilidad del mantenimiento y remodelación cae en sus manos. “Hace 29 años vivo aquí y las ejecuciones constructivas han sido mínimas; por ejemplo, repararon el pasillo cuando estaba casi al caerse, no lo hicieron nuevo, sino que lo apuntalaron”, dijo una vecina del antiguo hotel Roma, donde actualmente viven 33 núcleos familiares en condiciones críticas.

La Constitución de la República de Cuba, en su Capítulo I: Fundamentos Políticos, Sociales y Económicos del Estado, artículo 9no., legitima que “el Estado trabaja por lograr que no haya familia que no tenga vivienda confortable”, sin embargo, todavía queda mucho por hacer.

En las reparadas, los inquilinos sienten una notable diferencia. /Foto: Zulariam Pérez Martí

FINALES ¿FELICES?

Para la Oficina del Conservador de la Ciudad existen registradas 121 cuarterías en sus demarcaciones patrimoniales, sin embargo, Vivienda Provincial solo declara 97 en el Centro Histórico Urbano. ¿Deslices estadísticos?

“Nuestra oficina es un apéndice del gobierno y por lo tanto no podemos invertir ni maniobrar sobre los inmuebles. Nosotros proponemos estrategias para mudar a las personas de las cuarterías a edificios que tengan espacios funcionales”, aseguró la arquitecta Patricia Castro Vega, jefa del Plan Maestro de esa entidad, el cual tiene la intención, entre otras acciones, de eliminar las cuarterías desde el centro a la periferia.

A partir de 2017 llegó una disposición de la Dirección General de la Vivienda en Cuba, según explica Marlene López Manzano, donde se establece que el departamento de Conservación dejaría de asumir la erradicación de cuarterías y ahora pasaría al de Inversiones, donde también se atienden a los damnificados de ciclones.

En este sitio iría el contador, pero todavía Vivienda no ha entregado la propiedad a algunos vecinos de la cuartería en la avenida 50 e/25 y 27. / Foto: Zulariam Pérez Martí

¿Resultado? En el plan de 2018 no incluyeron ninguna, porque el presupuesto ya estaba aprobado desde el año anterior y no se planificó, además, ahora lo que antiguamente llevaba una sola oficina, dependerá de la armonía entre dos departamentos.

Al decir de Adolfo Martínez Hernández, subdirector del departamento técnico de la Dirección Provincial de la Vivienda, en 2018 no se ha trabajado en ninguna cuartería. Sin embargo, Pileta Lores, del municipio, declara a la prensa que están accionando en 23, “quince cuarterías por el programa de intervención y ocho para su erradicación”.

En los últimos tres años se han eliminado 27, y con ello, el Gobierno ha devuelto el confort a estos cienfuegueros. “Estaba destruido y mejoraron mucho las condiciones. Quedó fuerte, bonito, bien hecho. Lo malo es que todavía no tenemos la propiedad y algunos no hemos podido sacar la libreta ni tener contador para la electricidad en la casa”, dijo Luzmary Muñoz Rodríguez, de la avenida 50, entre 25 y 27.

Cuando uno traspasa la puerta de una cuartería, tal parece como si entrara a un mundo surrealista, detenido en el tiempo. Estructuras envejecidas, nailon que cubre el techo para que el agua del vecino no caiga sobre la cama, escaleras mutiladas por la indisciplina social, techos apuntalados, pasillos con sábanas a la vista de todos. Cuando uno traspasa, siente que hay cosas que nunca llegaron.

Las dos cuarterías de Pepito Tey no cuentan con servicio sanitario y tienen condiciones de insalubridad./Foto: Juan Ariel Toledo Guerra

* En coautoría con Juan Ariel Toledo Guerra, estudiante de Periodismo.

5 Comentarios

  1. Tuve un profesor que la primera vez que llegó al aula se puso frente a nosotros y nos dijo: “soy feo, tengo la nariz larga y las orejas llenas de pelos”. Nos reímos a carcajadas, el aula se vino abajo de risas. Pero aquel fue nuestro maestro más querido. ¿Por qué? Por haber sido tan osado de decir él mismo cuáles eran sus “defectos” faciales. Además de simpático lo considero valiente. Es así como debemos ser, no ocultar, no dar la oportunidad a los adversarios o enemigos para que nos echen en cara nuestras deficiencias, sino decirlas claramente para entre todos los que somos de buena fe poderlas superar, y la que no, aceptarlas. La transparencia de aquel viejo maestro puede enseñarnos mucho. Hay quienes no quieren ver sus defectos, pero ahí están y no son precisamente los faciales. ¡Qué enseñanza la del viejo profe!

  2. He leído este reportaje por tecera vez. Mi opinión personal es que se trata de un género noticioso que expone con objetividad una realidad. Nos guste o no, es parte de una realidad concreta que se debe y puede superar entre todos: instituciones y personas, fundamentalmente las más perjudicadas por el problema. Hay muchos casos que no tienen los recursos para resolver el problema y, obviamente, necesitan la ayuda que siempre ha dado el país; a otros – pienso que los menos – el mejoramiento de su espacio habitacional con su propio esfuerzo, jamás ha aparecido en su agenda, y eso también es cierto. Las cuarterías o vecindades son un lastre que arrastramos y todos juntos debemos contribuir a su erradicación.
    Lo que es inaceptable, con todo respeto, es que se tomen medidas disciplinarias en su centro de estudio para quienes formándose como periodistas abordan con sinceridad y respeto una problemática evidente. Este trabajo es una demostración del periodismo revolucionario, el que toca los problemas, pues las cosas buenas las conocemos, y las repetimos continuamente, lo cual es correcto porque lo bueno hay que tenerlo presente para defenderlo siempre. Pero de ahí a ocultar, hundir en el secretimo o disimular la verdad evidente, hay otro trecho. La Revolución Cubana, y nos lo enseñó Fidel, su principal virtud es el apego a la verdad, sea cual fuere, a una verdad dentro de la Revolución, como se manifiesta la verdad de este reportaje.
    Espero que se superen los malentendidos entre quienes arremeten contra el contenido y quienes lo emitieron y nuestro periódico, del que hoy más que nunca siento orgullo. No juzgo inteciones – esas habitan en la conciencia de cada ser humano, por lo tanto solo vale juzgar realidades, evidencias.
    Solo espero que se entienda, de una vez por todas, que el ejercicio del periodismo objetivo, documental y constructivo es una forma más de comportarnos como gente de nuestra época, que equivale decir revolucionarios. Cada momento trae su signo y nuestra lucha hoy comienza por superarnos a nosotros mismos, cada uno en lo individual y en lo colectivo.
    Cuando exista una continua sinergia entre las instituciones, es decir, entre los seres humanos que las representan, todo fluirá mucho mejor.
    Obviamente, los cambios superestructurales andan más rezagados que las realidades objetivas. Ojalá mucha gente valiosa no se queden demasiado rezagados en tal sentido.
    Felicito a los jóvenes periodistas y al colectivo del periódico.
    Con solidaridad para todas las partes, sin compromisos ni compadreos. Solo nos debemos unos a otros el deber de ser mejores y hacerlo todo mejor cada día.

  3. Excelente trabajo, magnífica investigación que por sobre todas las cosas logra convencer que no todos estamos haciendo lo que nos toca y sobre todo demuestra que a veces se olvida el trabajo de decisores que no salen de atrás de sus mesas, lo evidencian los datos, las fotos y los testimonios de los jubilados, trabajadores y cubanos todos que viven penosamente bajo estas condiciones. Que no se critiquen estos trabajos periodísticos mucho menos después de un Congreso de la Upec donde se aboga por una comunicación seria, exigente que responda a la realidad cubana, muy valiente y digno el trabajo, ojalá y luego de ser censurado y analizado sirva en verdad para cuestionar el trabajo de quien no hace lo que le toca sin importarle qué hay cienfuegueros viviendo en esas condiciones. Felicidades a los realizadores de tan excelente trabajo periodístico.

  4. Excelente reportaje. Con información y análisis. Trabajos como estos deben ser el plato fuerte de la prensa en la Cuba de hoy, para llamar la atención sobre los problemas reales que requieren solución.
    Sinceras felicitaciones a los autores.

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