¿Cuántas soledades terminan en 2016?

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Los homenajes al líder de la Revolución Cubana trascendieron la frontera de la Mayor de las Antillas y se hicieron patentes hasta en los más recónditos confines.

En ese afán de recontar el pasado, y al mismo tiempo, hacer planes para el futuro, me siento frente a la computadora a tratar de resumir el año 2016, cuando ya falta muy poco para que termine. Y me uno al corrillo de quienes piensan que este, bisiesto para colmo, ha sido nefasto. Pero es que los cubanos tenemos una particular razón para así considerarlo.

Ya en las postrimerías de noviembre, consternados a pesar de la posibilidad real, recibíamos la madrugada del 26 de noviembre con la noticia de la muerte de Fidel Castro. Ya con ello basta, y bastará, para que el 2016 vuelva su página de calendario como uno inolvidable, por todo cuanto implica la muerte de un líder, controvertido, pero admirado por demasiados en el planeta. Ahora los cubanos observamos al mundo en reversa, a partir de un acontecimiento que removió los cimientos de la sociedad toda.

Las elecciones de EE.UU. engrosan la lista; cuando Donald Trump, la beligerancia hecha presidente, resultó electo y desde el mismo comienzo sus palabras hirientes y su mirada de enojo enjuiciaron a los cubanos, fue señal de un mal inicio. Detrás queda la gestión de Obama, quién ya resulta calificado como la peor administración desde la Segunda Guerra Mundial, por la “deteriorada imagen de EE.UU.”, cuando algunos tienen, como único referente, a la guerra fría y la prepotencia.

Siria, país de cultura milenaria y ancestral, un estado multiétnico, democrático y laico, llenó titulares en 2016 cuando en febrero, Rusia estableció en ese país el Centro para la Reconciliación y en solo diez meses de actuación, más de mil localidades y 94 grupos armados se unieron al proceso de la reconciliación. Los últimos días sorprenden con la liberación de Alepo, pero también con el asesinato del embajador ruso en Turquía y el “accidente” de un avión de esa misma nación en el Mar Negro, el que se dirigía, con su preciada carga de artistas, a una base militar en Siria para celebrar Navidad con los soldados allí destacados. A partir de estos hechos se abren y cierran numerosas interrogantes. ¿Valdrá la pena el sacrificio de Rusia por eliminar el Estado Islámico y el peligro que representa para la humanidad el terrorismo?

América Latina, tierra de soledades, no deja de ser noticia, cuando en el mismo noviembre, un avión que trasladaba al club Chapecoense de fútbol, se estrella en Colombia, país que impactaba al mundo con una noticia:el rechazo del referendo que validaría el Acuerdo de Paz, firmado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Gobierno.También sucedería la destitución de la entonces presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, a través de un juicio político conducido por parlamentarios involucrados en escándalos de corrupción. Tema noticioso que opacó, incluso, los Juegos Olímpicos, con sede en Río de Janeiro en agosto. El tema de los 43 de Ayotzinapa continúa en la palestra pública sin que tengamos noticias esclarecedoras; y para no dejar de asombrarnos, explota un mercado de pirotecnia en el propio México, dejando numerosos muertos y heridos, como si el narcotráfico y la cuasi anarquía no fueran ya suficientes causales allí.

Para el mes de abril, llegaban desde Ecuador los ecos de un terremoto que dejó más de 700 víctimas mortales (entre ellas tres compatriotas que cumplían misión médica) y cuantiosos daños materiales; y vivió la población del alto oriente cubano los duros momentos del paso de Mathew, el más fuerte huracán de los últimos diez años en El Caribe, que dejara en Haití un rastro de desolación y muerte. Hacia allá, en las dos oportunidades, se trasladó la brigada Henry Reeve, integrada por personal cubano de Salud, especializado en situaciones de emergencia, a dar la acostumbrada ayuda de hermanos, sin importar las condiciones; y créame que, por testimonios cercanos sabemos que resulta duro, muy duro.

Mañana será la noche, esa en la que tantos parecen querer despedir el año y recibirotro, quizá luciendo galas, otros vestirán lo mejorcito que tienen en su exiguo ropero; unos comiendo las doce uvas y pidiendo tener el carro del año, mientras otros muchos solo desearán salud, al tiempo que se preguntan, ¿cuántas soledades comenzarán o terminarán en los próximos 365 días?

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