Cuando el timo al cliente se erige en moda | 5 de Septiembre.
jue. Oct 24th, 2019

Cuando el timo al cliente se erige en moda

El sol se esconde tras el horizonte y la tarde comienza a mostrarse gélida para los clientes que abordan las cercanías comerciales del Malecón cienfueguero. El billete de 5 CUC cayó levemente sobre el mostrador: una malta y un refresco fue el pedido. El refresco es nuevo, es importado, quizás no le gusta, fue la respuesta. Démelo igual. El dependiente con el rostro enfurecido de quien ha sido ignorado en su sapiencia mercantil, cumple con su trabajo y devuelve 25 centavos menos de la cifra exacta.

Cuba se dirime entre un verano caliente y un invierno insípido, calmo, donde reina el sol la totalidad del tiempo. Las heladerías suelen abarrotarse, no solo por el disfrute del helado, sino por los precios asequibles para el bolsillo cubano. Después de una cola inmensa, aderezada con los cotizados improperios y empujones, entras, te sitúan en una mesa vacía que luego se repleta de otros comensales. Aunque el helado no posea los parámetros de un buen helado, te dispones a pagarlo porque es barato y satisface. Cuando cuentas el vuelto, faltan tres pesos.

La llegada del mediodía atrae hacia las cafeterías a un número considerable de transeúntes. Luego de sortear la espera y el coro desorganizado de peticiones, sufres el desagravio de marcharte disgustado y sin detenerte a contar, guardas en la billetera menos dinero.

Sucesión de situaciones reales, palpables para la mayoría de los perlasureños y quizás para muchos coterráneos insulares y, por qué no, también para los foráneos. El timo al cliente se erige en moda y a pesar de no resultar una práctica generalizada, va extendiendo sus miasmas hacia muchos sectores y ramas sociales.

Lo particular en todos estos casos anteriormente narrados, fue que al percatarse el cliente del error, exigió su derecho y su dinero, y el dependiente no titubeó, algunos no inventaron excusas con el fin de apropiarse de algo que no era suyo, otros urdieron pedidos inexistentes; pero en definitiva todos devolvieron, sin más rodeos, el faltante.

La ética profesional no debe solo circunscribirse a los ámbitos más letrados de la sociedad; debería primar por encima de descuidos y miserias humanas, miserias que no son materiales, sino que viven con cada persona en mayor o menor medida.

Varios cursos y experiencia laboral pueden validar la inclusión de un trabajador como el rostro de una entidad determinada, pero cómo medir su moralidad. No existen máquinas sofisticadas que puedan avalar la dignidad del hombre, ni siquiera demostrarla, queda solo la agudeza del contratador.

El buen desempeño de un negocio, ya sea estatal o no, comienza en la actitud de sus trabajadores hacia el cliente, en el respeto mutuo, en la empatía. Tales desafueros solo propician una opinión desfavorable de quienes necesitan un servicio de calidad y no lo obtienen, aunque paguen de más por ello.

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6 comentarios en “Cuando el timo al cliente se erige en moda

  1. Tienes toda la razon,me alegro que se halla publicado porque soy testigo de varios casos diferentes , lo mismo en CUC que en CUP. Saludos

  2. Teien razón Yadiris, el timo está de moda, y cuando reclamas, puede que te digan hasta ridícula, buen y necesario comentario, pero que lo publiquen en el semanario impreso, para que lo lean TODOS los timadores, gracias por escribir y publicar trabajos como este, que “mueven” el entramado social y el rozan el realismo mágico de esta isla, que ya es necesario parar, es demasiado!!!

    1. Muchas gracias Ana por su comentario y el trabajo ya ha sido publicado en la edición impresa del 20 de enero en la página 3, la correspondiente a la opinión, ojalá pueda encontrarlo.

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