Cuando el conocimiento no pesa… sobre ruedas

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“Todavía no se le da al cuentapropista toda la libertad”, afirma Yosvany Álvarez Bonilla. / Foto: Juan Carlos Dorado

O’Bourke fue su nido, y hoy, 35 años después, vuela por los mismos lugares.  Yosvany, ingeniero Informático en los papeles, bicitaxista en la vida y entrenador de aves rapaces cuando aparece el tiempo. Recuerda sus años enseñando Física, y el momento de la decisión: seguir de profesional o “ganarse el pan” en el cuentapropismo. No hay arrepentimiento en su verbo. Luce feliz.

¿Su día? Empieza a las 6:00 de la mañana, el café con los compañeros de piquera, los pasajes, una merienda rápida al mediodía. Por la tarde: lo mismo. “Algunos mejores, otros menos”.

“Mi mamá murió, yo me quedé solo en la calle, no tenía dónde vivir, entonces vi el preuniversitario como una oportunidad; allí tenía albergue, comida, un empleo.

“Existía desde entonces una crisis; era suficiente mostrar el título de doce grado para convertirse en profesor, en mi caso, de Computación. Después de un tiempo me cambié de ‘pre’ y con las especializaciones de las materias, podía dar clases de otra asignatura, por eso comencé a impartir Física. Ya en ese momento me llamaba mucho más la atención”.

Comoquiera supuso un reto para ti.

“Mi especialidad era la Informática, pero durante mi época de estudiante yo me decanté por esta carrera debido solamente a una cuestión de campo, las tecnologías eran la explosión del momento. En realidad yo hubiera querido estudiar Matemática o Física, sin embargo, son profesiones donde debes ser muy prominente para destacarte, mientras que en la Informática existían más posibilidades”.

Del trabajo intelectual al físico. Cuéntanos los motivos de la transición.

“Por un tema económico. El Estado te da la facilidad, pero entre el salario fijo y una nueva forma de vida, con ganancias diarias, un poco más, un poco menos, el beneficio siempre es mayor. Es más intenso, pero de igual manera…

“Yo tengo computadora y me he dedicado también a diseñar páginas webbuscan ayuda y me incluyo en algunos proyectos. Resulta una forma de mantenerme ligado a la Ingeniería”.

¿Qué luces y sombras ves en el cuentapropismo?

“La realidad hoy demuestra que a la sociedad le es mucho más beneficioso tener a los trabajadores por cuenta propia aportándole un impuesto, que al final se va a revertir en obras sociales. No conozco los números exactos, pero tengo la completa certeza de que anualmente la ONAT incrementa sus ingresos y en definitiva todo ese dinero va a parar, según está previsto, a los gastos sociales, o sea, genera desarrollo también para el país.

“En las sombras, la más grande para mí es que todavía no se le dan al cuentapropista todas las posibilidades. Por ejemplo, en un principio a nosotros no se nos permitía transportar extranjeros, una medida sin sentido que ya se solucionó…; así hay varias. Te dan la posibilidad, aunque te ponen limitaciones.

“Otra sombra: los inspectores. Su papel es crítico. Si todos hicieran bien su trabajo, sería una manera de regular cada actividad”.

¿Te has arrepentido de tu decisión?

“No, y ojalá que la salud me permita mantenerme el mayor tiempo posible encima de la bicicleta.

“Sí necesito sentarme delante de una computadora, explotar los conocimientos para los cuales me preparé durante años, con la ayuda y el sacrificio de muchas personas. Me levanto con el deseo de encontrar un lugar donde yo pueda ejercer mi profesión. La necesidad existe, está ahí, latente”.

Yosvany no piensa mucho sus respuestas, el tema le resulta familiar, son reflexiones de todos los días. ¿Cuántos cienfuegueros se encuentran hoy en la misma disyuntiva: lo ideal o lo práctico?

“Exactamente, se trata del mismo problema desde diferentes aristas y coincidimos en eso. No es solo el caso mío, bicicletero hay uno de Estudios Socioculturales, un licenciado en Enfermería. Yo no considero que mi profesión sea más importante que la de ellos”.

¿Sientes nostalgia por el magisterio?

“Desde luego, porque uno gasta tiempo, y ya nunca lo recuperas. Yo no me siento mal por eso, porque el conocimiento no pesa. Estoy complacido con mi vida actual, pero si en un futuro las cosas cambiaran y fuera a percibir un salario (ni siquiera acorde a lo que trabajes, sino a tus necesidades), valdría la pena por lo menos pensarlo”.

4 Comentarios

  1. Esta entrevista tiene muchos mensajes. Y realmente sí es triste ver a muchos profesionales dejar a un lado tantos años de estudio, solo para poder comprar el pan, muchos otros lo harán, estamos seguras. Sin embargo para Yosvany no es un motivo de tristeza, él está feliz y complacido de haber encontrado un espacio donde prosperar económicamente y como él muchos otros jóvenes (y no tan jóvenes) han decidido el trabajo físico por encima del intelectual, cada cual establece sus propias prioridades.

  2. Tristeza y más tristeza es lo que me da, al leer una y otra vez este artículo, no so en Cienfuegos, esta historia se repite a lo largo y ancho de nuestro verde Caimán, hasta cuando se repetirán estas tristes historias…..cuando nuestros dirigentes se darán cuenta que algo mal están haciendo??? Eso se los dejo de tarea…

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