Crisis económica: desastre del empleo a nivel mundial | 5 de Septiembre.
vie. Ago 23rd, 2019

Crisis económica: desastre del empleo a nivel mundial

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la crisis económica desatada a nivel global provocará un incremento dramático del número de desempleados, trabajadores pobres y empleos vulnerables para el 2009, tal como recoge su Informe de Tendencias Mundiales del Empleo.

Al tener en cuenta los nuevos avances en el mercado laboral y en función de los esfuerzos en la recuperación, el parte señala que el desempleo en el mundo podría aumentar en este año con respecto al anterior en una cifra entre 18 y 30 millones de trabajadores, y hasta más de 50 millones de continuar esta situación de deterioro.

De acuerdo con la OIT, si se materializan esas predicciones, cerca de 200 millones de trabajadores, en especial de las economías en desarrollo, podrían pasar a integrar las filas de la pobreza extrema.

“El mensaje de la OIT es realista, no alarmista. Nos enfrentamos a una crisis del empleo de alcance mundial. Muchos gobiernos son conscientes de la situación y están tomando medidas, pero es necesario emprender acciones más enérgicas y coordinadas para evitar una recesión social mundial. La reducción de la pobreza está en retroceso y las clases medias a nivel global se están debilitando. Las consecuencias políticas y de seguridad son de proporciones gigantescas”, declaró Juan Somavia, Director General del organismo.

Ante tales desafíos, corresponde a los gobiernos tomar medidas para la creación de nuevos puestos y garantizar la protección social de los asalariados.

Si la situación económica se deteriora más allá de lo previsto la tasa de desempleo mundial podría aumentar hasta el 6,5 por ciento. El número de trabajadores pobres -personas que viven por debajo de la línea de pobreza de dos dólares diarios- puede aumentar hasta alcanzar un total de mil 400 millones, lo cual representaría cerca de la mitad de los asalariados en el orbe.

En 2009, la proporción de ciudadanos con ocupaciones vulnerables podría aumentar de manera considerable y afectar al 53 por ciento de la población laboral.

De acuerdo con el estudio en cuestión, el África Subsahariana y Asia meridional sobresalen por las pésimas condiciones de su mercado laboral y por tener la proporción más alta de trabajadores pobres de todas las regiones del mundo.

Aunque la tendencia ha ido en descenso durante los últimos diez años, alrededor de las cuatro quintas partes de la población laboral en estas regiones seguían clasificándose en 2007 como menesterosos.

Tales datos son augurio de una escalofriante situación a escala global. La crisis económica influye de manera directa en los índices de empleo. Ya no sólo se trata de conseguir un puesto sino de tener la garantía de poderlo mantener o de ser resarcido durante los tiempos de recesión.

De no tomarse medidas serias y paliativas, millones de personas más en el orbe quedarán desempleadas y, por consiguiente, sus familias se verán desprovistas de servicios básicos y derechos vitales como la alimentación y la salud.

Al subrayar la necesidad de adoptar disposiciones para apoyar a los grupos vulnerables del mercado laboral -jóvenes y mujeres, principalmente- el informe de la OIT observa que hay un enorme potencial de trabajo desaprovechado en todo el mundo.

“El crecimiento y el desarrollo económicos podrían ser mucho mayores si se diera la oportunidad a las personas de tener un trabajo decente a través de inversiones productivas y políticas activas dirigidas al mercado de trabajo”, declara.

De ahí que la OIT impulse a los gobiernos a formular políticas que ofrezcan mayor cobertura de las prestaciones por desempleo y los regímenes de seguro; reconversión profesional de los trabajadores que han perdido el puesto; y protección de las pensiones frente a la caída catastrófica de los mercados financieros.

Según el organismo internacional es indispensable la inversión pública en viviendas, infraestructuras comunitarias y empleos verdes, así como el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, y el diálogo social a escala nacional, sectorial y empresarial.

“Si un gran número de países aplicaran políticas coordinadas conformes con la Agenda de Trabajo Decente de la OIT, los efectos de la recesión en las empresas, los trabajadores y sus familias podrían amortiguarse y la recuperación podría prepararse mejor”, afirman los expertos.

El panorama es bastante desalentador. Les toca a los pueblos, a los sufrientes, exigir a sus gobiernos la aplicación de tales medidas y otras iniciativas que protejan uno de sus más elementales derechos humanos: el derecho al trabajo.

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