Costa Rica y El Salvador, próximas escalas del Ballet Nacional de Cuba

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Veingsay Valdés baila la suite de Don Quijote. /Foto: Alfredo Cannatello
Veingsay Valdés baila la suite de Don Quijote. /Foto: Alfredo Cannatello

Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba visitarán Costa Rica y El Salvador desde este lunes 20 de marzo al domingo 2 de abril próximos. Durante la gira por esas naciones la compañía cubana presentará un atractivo programa que incluye algunos de los mejores fragmentos de obras de su vasto repertorio.

El próximo fin de semana (sábado 25 y domingo 26 de marzo en doble función), en el Teatro Popular Melico Salazar, de San José, Costa Rica, se podrá apreciar el segundo acto de Giselle, la suite de Don Quijote, y los pas de deux El corsario, El cisne negro (pas de deux del III acto de El lago de los cisnes) y Muñecos.

Entretanto, el viernes 31 de marzo y el sábado 1 abril presentará en el Teatro Presidente, de San Salvador, el segundo acto de Giselle, la suite de Don Quijote, y los pas de deux El corsario y Diana y Acteón.

Los roles protagónicos de estas funciones serán asumidos por Anette Delgado, Viengsay Valdés, Sadaise Arencibia, Grettel Morejón, Dani Hernández, Rafael Quenedit, Patricio Revé, Raúl Abreu, Ginett Moncho, Claudia García y Ariel Martínez, secundados por solistas y el cuerpo de baile de la compañía.

La versión coreográfica de Giselle, realizada por Alicia Alonso ha sido incorporada al repertorio de prestigiosas agrupaciones danzarias internacionales, entre ellas el Teatro Colón, Buenos Aires, Argentina, 1958; el Teatro Griego, Los Angeles, California, Estados Unidos, 1958; el Ballet de la Ópera de París, Francia, 1972; el Ballet del Teatro de Bellas Artes, México, 1976; el Ballet de la Ópera del Estado de Viena, 1980; el Ballet del Teatro San Carlo, Nápoles, Italia, 1981; y el Ballet del Teatro Nacional Eslovaco, en 1989. En 1966 Alicia Alonso recibió el Grand Prix de la Ville de París, en el IV Festival Internacional de la Danza, celebrado en el Teatro de los Campos Elíseos, por su versión coreográfica e interpretación personal del ballet Giselle.

Cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba en una escena de Giselle. /Foto Carlos Quezada
Cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba en una escena de Giselle. /Foto Carlos Quezada

La suite de Don Quijote, ballet estrenado el 26 de diciembre de 1869 en el Teatro Bolshoi de Moscú, inspirado en un episodio de la famosa obra homónima de Miguel de Cervantes Saavedra, se presentó en versión cubana por vez primera el 6 de julio de 1988, en el Gran Teatro de La Habana. La obra recrea la escena en que llegan los toreros a la plaza de una aldea de Castilla; entre ellos viene el andaluz Espada con su amante Mercedes. El baile de la pareja contagia a todo el pueblo. Se incluye también el famoso grand pas de deux, en el que Kitri (Quiteria) y Basilio, los protagonistas, bailan el día de sus bodas.

El ballet El corsario se estrenó en la Ópera de París en 1856, con coreografía de Joseph Mazilier inspirada en el poema de Lord Byron. Aunque la partitura de la obra pertenece a Adolphe Adam, el presente pas de deux, añadido por Marius Petipa en 1899, utiliza música de Riccardo Drigo.

El cisne negro, pas de deux del III acto de El lago de los cisnes, corresponde al encuentro entre Siegfried y Odile, personaje maligno que intenta seducir al príncipe para lograr que traicione a la princesa Odette.

En 1978 Alberto Méndez recibió el Premio de Coreografía por su ballet Muñecos, con música de Rembert Egües, durante el Concurso Internacional de Ballet de Japón, y el Premio Nina Verchinina en el de Brasil, 1984. Esta pieza lleva a escena el eterno tema de los muñecos que toman vida durante la noche, vigente desde los inicios del teatro, esta vez con una muñeca típica cubana y el universal soldado de plomo. Un rayo de luna y la fabulación promueven la vida y el amor. Pero el resplandor de la magia llega a su fin, y sólo la nostalgia queda en el espacio.

Inspirado en la novela Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo, en 1844 Jules Perrot creó Esmeralda, ballet con música de Cesare Pugni. Cuatro décadas después (1886) Marius Petipa realizó una nueva versión, y con música de Riccardo Drigo agregó varios bailables. Uno de ellos fue el pas de deux Diana y Acteón, que muestra la rivalidad, en las artes de la caza, de esos famosos personajes mitológicos. (Con información de Prensa BNC)

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