Costa Rica 1894: atentado a Maceo en el teatro Variedades

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Era el 9 de noviembre de 1894 y el Mayor General Antonio Maceo Grajales se encontraba en Costa Rica. Realizaba una campa√Īa en el hermano pa√≠s latinoamericano para aunar voluntades y acopiar recursos para la ‚Äúguerra necesaria‚ÄĚ que estaba a punto de estallar en la Isla de Cuba contra el colonialismo espa√Īol, despu√©s de un tiempo de ‚Äúreposo turbulento‚ÄĚ.¬†

Fue entonces que el C√≥nsul espa√Īol en Costa Rica recibi√≥ aquellas instrucciones de su gobierno hispano de poner fin a la vida del l√≠der independentista cubano al que no hab√≠an podido derrotar frontalmente en el campo de batalla en Cuba.¬†¬†

Las investigaciones históricas confirman aquel hecho deleznable.  

Aquel C√≥nsul se prepar√≥ para cumplir esas infames √≥rdenes de su gobierno.¬† Los esp√≠as espa√Īoles que segu√≠an a Maceo en Costa Rica supieron que √©ste asistir√≠a al teatro ‚ÄúVariedades‚ÄĚ de San Jos√©, la capital costarricense donde actuar√≠a un actor cubano.¬† Prepararon entonces un ‚Äúincidente‚ÄĚ que deber√≠a parecer ‚Äúnormal‚ÄĚ, en medio del cual dar√≠an muerte al Tit√°n de Bronce.¬†

Esa noche del 9 de noviembre de 1894 acompa√Īaban al General Antonio, el patriota y Comandante del Ej√©rcito Libertador, Enrique Loynaz del Castillo y otros j√≥venes cubanos residentes en Costa Rica. Terminado el espect√°culo cultural, a la salida del teatro algunos espa√Īoles integristas, es decir, miembros de un partido pol√≠tico espa√Īol que pretend√≠a mantener √≠ntegra la tradici√≥n del reino, comenzaron a discrepar y discutir con Loynaz del Castillo sobre un art√≠culo que public√≥ el d√≠a anterior en la prensa de San Jos√©. Era el pretexto para comenzar el alboroto.¬† Maceo se encar√≥ tambi√©n con los provocadores. Entonces observaron que surgieron por detr√°s un grupo de espa√Īoles y por la esquina sali√≥ otro grupo que comenz√≥ a disparar sobre los patriotas cubanos que rodeaban al General Antonio. Se escucharon voces que gritaban: ¬°T√≠renle a Maceo!¬† Restallaron m√°s disparos, pero el General Antonio, Loynaz y otros cubanos, ‚ÄúPepe‚ÄĚ Boix, Adolfo Pe√Īa y Ernesto Quir√≥s que eran los √ļnicos armados, respondieron tambi√©n con sus armas de fuego.¬†¬†¬†

Fue el espa√Īol Lucio Chapestro, m√°s cercano, quien le dispar√≥ a Maceo por la espalda y lo hiri√≥ gravemente. Sobre √©l avanzaba, ama en mano, otro espa√Īol que ven√≠a a rematarlo.¬† Era el acaudalado comerciante Isidro Incera. Cuando iba a disparar sobre Maceo, una bala del arma de Loynaz lo par√≥ en seco y cay√≥ fulminado en el pavimento. Los dem√°s espa√Īoles, que no esperaban la defensa encarnizada de los cubanos se retiraron apresuradamente, sin llevarse el cad√°ver de Incera ni a otros heridos. Los cubanos tambi√©n se retiraron, llev√°ndose a sus heridos. Era necesario evitar conflictos con las autoridades de Costa Rica.¬† Maceo fue inmediatamente atendido por m√©dicos cubanos residentes all√≠, que le salvaron la vida. El General Antonio acumulaba en su cuerpo atl√©tico, otra de sus gloriosas heridas en combate. Una de las que sumaron 26 que recibi√≥ durante su vida.¬†¬†

Al d√≠a siguiente el C√≥nsul espa√Īol protest√≥ ante el gobierno de San Jos√© diciendo que Maceo y sus hombres hab√≠an matado a un espa√Īol honrado y hab√≠an herido a otros. Los investigadores locales determinaron que los hispanos hab√≠an iniciado el ataque y que el fallecido hab√≠a disparado su arma cuatro veces antes de ser abatido. De esta manera, de real defensa propia,¬† se manej√≥ el incidente que pudo haber costado la vida del Mayor General Antonio Maceo, y √©ste pudo partir de Costa Rica tan pronto como se recuper√≥ de su herida y con su prestigio intacto.¬†

Al rese√Īar en la prensa de Nueva York el alevoso atentado, Jos√© Mart√≠ escribi√≥: ‚ÄúNada pueden los asesinos contra los defensores de la libertad. La pu√Īalada infame no hiere a la Revoluci√≥n, hiere al honor de los que pretenden sofocar, con el crimen inicuo, la aspiraci√≥n de un pueblo‚ÄĚ.¬†¬†¬†

El asesinato político ha sido arma de todos los imperios en todos los tiempos.

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