¿Cómo se percibe la prensa de Cienfuegos?

Marlon: La televisión es la que veo más deprimida. De haber tenido años de esplendor, de ser referencia nacional, ahora pasa casi desapercibida, porque a veces cambia tanto el horario, que ya no sé ni cuándo sale Perlavisión. Yo, cienfueguero nato, estaba muy orgulloso de mi Telecentro, pero creo que el momento no es propicio. Hay programas que se hacen para que la gente participe, sin embargo, tú te cuestionas que llamas por teléfono y no sales en vivo, como hace el Triángulo de la Confianza y tiende a crear una duda.

Siento la radio más presente, aunque no la veo tan representativa, independientemente de mis gustos personales. El horario de noticiero, de 6:00 a 6:30 p.m., tiene una competencia muy fuerte con otros espacios nacionales… Además, estamos en la época del Internet y del Paquete, lo que los obliga a ser más atractivos para que la gente los consuma. A la parte deportiva, la que más me gusta, siento que le falta: las noticias llegan tarde, estoy viendo algo que está  pasando en el momento y sale al otro día…

Y entonces el periódico, primero, tiene un espacio digital que no llega a todo el mundo. La tirada impresa es súper limitada. A mí me encanta la línea satírica, es tan sencilla, tan directa, es con la que más me identifico, aunque las columnas, para mí, no están mal diseñadas. Ah, qué falta: si sales los viernes, es algo insuficiente. En realidad, no es una voz que se pueda decir: el 5 de Septiembre tiene un impacto tan grande en Cienfuegos… Vuelvo y repito: desfasadas las noticias muchas veces.

Fabio:

Fabio Bosch. Director de programas de Radio Ciudad del Mar./Foto: Juan Carlos Dorado
Fabio Bosch. Director de programas de Radio Ciudad del Mar./Foto: Juan Carlos Dorado

La radio atraviesa por los mismos avatares que padece la prensa en estos momentos. Ante el llamado de Raúl, de no al secretismo, hay una serie de organismos que han inventado un grupo de trabas: “estoy en la mejor disposición de dártelo, pero tengo que consultarlo con el Ministerio mío”, “no estoy autorizado por mi organismo nacional a darte esa información”, “tengo que pedir permiso”. Lo otro son las dilaciones: “espérate, no puedo ahora”, “tengo una reunión”, “mañana”, “pasado”, y así…

Esa situación se crea cada vez que hay intención de darle una oportunidad a la prensa de que sea más interactiva, más efectiva… Sirve para la radio, el periódico, la televisión, sirve para todo el mundo. Si existen trabas, si existe gente moderando cosas, si existe gente dirigiendo los espacios que también se autocensuran, ya no puedes hablar de un estado saludable de la prensa en la provincia.

De todas maneras, creo que se ha avanzado. No puedo decir que todo el mundo cierra puertas… El periódico navega bien, la gente lo acepta, la radio ha mejorado en cierto sentido, y sobre la televisión, coincido plenamente: tiene sus vaivenes con los horarios, que se comprimieron con el problema de la energía y se retiraron programas como A debate. Y cuando volvió la energía, estos no regresaron. Eso mueve la suspicacia.

Cañellas:  

Miguel Cañellas Sueiras. Director del Teatro Tomás Terry./ Foto: Juan Carlos Dorado
Miguel Cañellas Sueiras. Director del Teatro Tomás Terry./ Foto: Juan Carlos Dorado

Creo que hay un esfuerzo de los medios de la provincia por acercarse a sus públicos. Y digo públicos, porque sabemos que no existe uno solo, una masa inerte esperando ahí… La prensa de Cienfuegos, sobre todo la prensa escrita, se ha dado cuenta de esto. Que por cierto, me niego a decirle periódico, es un semanario, lo cual no le permite ser tan atractivo ni influir tanto en los públicos. Hay una manera de salvarlo y creo que ya se ha ido por ahí el periódico: pasar de ser un órgano simplemente informativo, a un órgano de opinión. Ya está valorando épocas, cuestiones deportivas, artísticas, dando criterios, debatiendo.

Eso es algo de lo que carecen los demás medios, donde solo hablan, dicen, anuncian… Te ponen al mismo nivel a un Premio Nobel de Literatura que a Periquito Pérez que viene a cantar una cancioncilla acá: les dieron la misma fanfarria, la misma propaganda, el mismo impacto. Y el público confunde estas cosas, no se siente orientado.

En cuanto a la radio, le falta ser más atractiva e ir a lo profundo, generar criterios… “Perlavisión” no es nada atrayente en lo visual. A veces manejan  propuestas interesantes, sobre todo con las noticias; pero sus programas, visualmente, resultan muy estáticos. Los puedes estar oyendo en la cocina, pero con la falta de agilidad que tiene la radio, que sí domina su lenguaje. La televisión hace radio en televisión.

También hay un público que busca la interacción, que se da en las páginas digitales de cualquiera de estos medios. Tanto la radio, como la televisión y el periódico tienen muy buenas páginas digitales, en mi criterio, porque aparte de la inmediatez, logran manejar opiniones diversas, salirse de esa prensa adocenada, como diría el Che.

Creo que debe haber más transparencia, sin que haya una Glásnost. Hace unos años me preguntaron qué opinaba de la bloguera Yoani Sánchez y yo le dije: “Mira, voy a ser sincero, hago con ella lo mismo que con el periódico Granma: la leo entre líneas, una por un extremo y el otro por el otro”. Yo pienso que hay que ir buscando que esa entrelínea sea cada vez más confiada, que la gente pueda opinar, debatir, y que además influya más en la no desmoralización de las generaciones. Si para algo siempre ha servido la prensa en todos los lugares del mundo, es para generar códigos de moralidad, y eso lo podemos hacer perfectamente.

Y finalmente, que cuando se haga una crítica en el periódico, tenga una repercusión en el aparato institucional, oficial… Todo el mundo sabe lo que es la letra muerta y el hecho de que se haga una crítica a alguien, a un directivo y  no se dé una respuesta, eso también contribuye a la desmoralización de la prensa, al no impacto que la prensa necesita en la sociedad.

Ismary:  

Ismary Barcia Leyva. Periodista./Foto: Juan Carlos Dorado
Ismary Barcia Leyva. Periodista./Foto: Juan Carlos Dorado

Dentro de la televisión, siguen los mismos problemas: el verticalismo de la información, estatismo y ‘estatalismo’ siguen primando por encima de la gestión individual del periodista, de la búsqueda, de la sagacidad del reportero. Independientemente de que es un medio que depende para su puesta en escena de los recursos tecnológicos y si no te los asignan, porque las prioridades están en reuniones, eventos, abanderamientos, en un plan que baja, entonces poco puedes hacer en la televisión.

Existen otros mecanismos de autorregulación interna, que pasan por la decisión de los jefes o del Partido cuando da los planes de trabajo. Se han venido flexibilizando; pero no acaban de abrirse a que el medio seleccione o escoja su manera de tratar esas cosas. Porque tú puedes ser un comunicador político y saber cuál es la posición, pero déjame escoger a mí el modo de decirlo. Esas cosas pasan por el contenido y la forma y lastran también ese atractivo y seducción que precisa el medio.

Sucede también por la violación de algo tan viejo como la televisión misma: los hábitos de audiencia. Y con ese desequilibrio, ninguna persona puede habituarse a los contenidos con racionalidad y eso, como decía el muchacho al inicio, media por encima de otras mediaciones que ya existen. También están las autocensuras, las pocas exigencias que los propios periodistas se hacen a sí mismos para presentar un producto más atractivo. Por eso pienso que hay de parte y parte.

Si fuéramos a hablar de la radio, considero que hay voces que han logrado superar estos temas. Voces altisonantes, en cuanto a no seguir ese periodismo opaco, gris… Diría que en el periódico esas voces se han convertido más en un coro, si vamos a hablar de atender a las urgencias de los públicos, ha logrado más uniformidad en ese trabajo, tal vez por su tendencia de semanario…

Me gusta siempre repetir algo dicho por el profesor Raúl Garcés, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana: hoy corremos el riesgo de tener los medios; pero no la comunicación y eso, en buena medida, ha estado pasando dolorosamente para nosotros.

¿Se adecua nuestro periodismo a la realidad cienfueguera actual?

Cañellas:  

Es muy difícil estar esperando que las cosas lleguen por estos mecanismos de control de los medios, y soy de los que cree que deben existir, pero es que algunos, más que eso, coaccionan, paralizan, frenan… Y sí es discutible que la iniciativa, la confianza, sean puestas en desconfianza. Hay que darle responsabilidad a la prensa.

La gente no sigue las noticias triunfalistas como, por ejemplo, las relacionadas con la cosecha de papa y la zafra azucarera. Ya nadie se cree que esta es la mejor zafra de todos los tiempos. Cuando por 50 años se dieron noticias con un triunfalismo tremendo sobre esos temas, ya era para que hoy tuviéramos montañas de papa y toneladas de azúcar en las calles. Lo mismo sucede con los abanderamientos, como se decía ahorita, y sobre todo si es para gente que sale del país, porque a veces hasta el abanderado se ha quedado. ¡Qué golpe ideológico!

Hoy nuestra zafra es la de la moralidad, de los valores, invitar a la gente a ir a los eventos, a las ferias del libro, a los eventos deportivos, culturales… No como el tema de los famosos spot de radio: uno para un congreso de traumatología, al que deben ir catorce traumatólogos del país, y extranjeros. Eso da quizás una noticia, pero no un spot, ahí no tienes que convocar a nadie, es para un sector muy limitado y pierdes espacios preciosos de mover públicos, buscando el ocio, o la orientación profesional… Esta es una prensa muy cara, que la paga el sistema presupuestario del país, y tiene que tener un impacto.

Fabio:

Pienso que el asunto no está en si lo decimos o no lo decimos. Al final toda prensa siempre trasunta la realidad, porque ¿de qué vas a hablar si no es de la realidad, de lo que sucede? El asunto está en la forma. En ese hálito triunfalista, en la forma aburrida de transmitir el mensaje, de edulcorar. Incluso cuando vamos a cuestionar a una empresa como Etecsa, lo edulcoramos, para no ser tan cáusticos.

Si hablamos de la realidad, incluso hemos creado estereotipos para hablar de ella. Ahorita hablamos de diversidad sexual, ahora la tratamos, pero desde una visión estereotipada también. Por decir las cosas de una manera más clara la Revolución no se va a caer. Porque nosotros digamos las cosas no va a ocurrir una Glásnost ni una Perestroika: no vamos a cuestionar la historia, la tradición, ni la dirección histórica de este país; vamos a llenar los vacíos que tenemos.

Marlon:

Marlon Frank Espinosa Requesens. Profesor universitario/Foto: Juan Carlos Dorado
Marlon Frank Espinosa Requesens. Profesor universitario/Foto: Juan Carlos Dorado

La evolución y la dinámica de la vida están exigiendo cambios de fórmulas para que reflejes tu momento, las nuevas generaciones, porque si no aparecen generaciones invisibles, sin época para llegar a su esplendor, a su autorrealización. El periodismo debe desarrollarse sobre esa base. Hecho por personas que deben tener una comunicación real con lo que está pasando, no se puede tener miedo a cambiar determinados códigos. Debe haber una coherencia entre la vida cotidiana y el periodismo en sentido general, aunque al final sea un órgano oficial de una institución.

La prensa actual hace cosas malas, y buenas, pero nos falta la conexión que sí existe en las páginas web. Se proyecta Cuba desde la visión de La Habana, nos afecta que el periodismo local tenga que responder a noticias a veces que solo les interesa a los de allá.

Ismary:  

Creo que sí estamos en la realidad, pero no toda está en los medios. A veces solo la parte más conveniente de ella, la menos problemática, porque le conviene a los decisores. Eso todavía para mí constituye un problema, independientemente de que siempre va a existir una mediación, porque el periódico es un órgano del Partido, y la televisión responde a intereses del ICRT y la radio también. Eso no quita que podamos tratar los temas de manera que seamos más creíbles entre la gente.

Necesitan vernos como una herramienta de trabajo. No somos un obstáculo, servimos para aclarar un tema, para poner el bisturí sobre un asunto, para incidir sobre algo, para que alguien no llegue más allá, o no cometa un error. Lo que sí no es una opción es el silencio.

¿Debe nuestra prensa tener una proyección más local o nacional?

Ismary:  

Rara vez vamos a un municipio, solo cuando nos llevan a un recorrido, porque no hay carro, porque, porque… No podemos ser ni creíbles ni cercanos a la gente que hoy hace la comida que nosostros consumimos en la ciudad, porque no vamos a la tierra, en la mayoría de los casos.

La radio es la más cercana, pero hay que ir a los lugares, pegar la oreja a la tierra, y saber cómo viven las personas, más allá de estas manzanas declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad que a veces se convierten para nosotros en el ombligo del mundo. Nunca es más universal un tema que cuando es visto a través de lo local.

Cañellas:  

En la medida en que se produzcan sucesos que merecen la pena ser reflejados en la prensa local, valdría la pena publicarlos, no importa dónde ocurran. Por supuesto, en la radio se siente mucho la presencia de los municipios.

Fabio:

La radio tiene esa ventaja: la presencia mediante la telefonía te da la posibilidad de que todos los municipios participen, y lo otro, es que el 50 por ciento de ellos tengan emisoras municipales, además de los corresponsales locales.

Marlon:

En realidad ni me había dado cuenta de eso. Es verdad, yo no sé nada de los municipios, pero es que tampoco me interesa saberlo. No estoy culpando al ICRT, pero qué tan motivante podría ser la realidad de los municipios, para mí no lo es. Como mismo no me resulta atrayente, a ellos a lo mejor no les son interesantes las noticias que damos aquí o de otro municipio. Es muy delicado, no hay una representatividad en los medios.

¿Qué temas le falta a la prensa cienfueguera hoy?

Ismary:  

Análisis profundos sobre temas económicos, los cuales inciden en la vida y en la mesa de todos nosotros. Llamar a los culpables por su nombre, como pasó en el verano pasado con el tema energético y la culpa cayó en el piso. La economía es uno de los temas que nos falta ganar a los periodistas, esclarecer algunos procesos y sobre todo orientar a las personas.

Cañellas:  

Para mí, una crítica con conocimiento, cultura. (Armando) Hart citaba una frase de Martí y decía la cultura está en todo y donde no está la cultura, está presente el vandalismo. Lo vemos en los espacios públicos de ocio de la ciudad, están llenos de vandalismos, porque lo hacen sin cultura.

Fabio:

Independientemente de que tratemos otros temas sociales, coincido en que los económicos son muy necesarios. Yo creo que el lenguaje de los dirigentes es otro de los temas que tenemos que acabar de tratar, sobre todo el uso del gerundio: “se está pensando”, “se está planificando”, “se está trabajando en eso”; cosas que nosotros tenemos que desmitificar y llevar a la gente, no ridiculizarlos, no es el espíritu; sí acabar con eso que tanto daño le hace al país y a la economía.

Marlon:

Para mí los temas a tratar en la prensa serían los resultados. Qué pasó, a dónde fue. Estaban hablando de la diversidad sexual, llevan más de 10 años en esa campaña y todavía no se les reconoce legalmente. Una persona gay me dijo que lleva nueve años con su pareja y todavía tiene que poner que es soltero. Entonces nos quedamos solamente en la noticia, la promoción, ¿y el resultado?

Las planificaciones económicas a largo plazo son otro tema. Tienen que traducirse en cuántas veces pasa la ruta 1 por frente a la Universidad; yo estuve esperando desde las 1:45 p.m. y llegué aquí a las 2:35 p.m. Eso es economía de plato, realidad actual y no hay que ser banal en el discurso,  sino entendible, contemporáneo y dar respuestas, de lo contrario nos quedamos en un marco ambigüo y no nos vamos a comprometer nunca. Y eso es lo que da una buena prensa, el compromiso con sus lectores.

El otro día hablábamos de un órgano de prensa que no creo que sea el mejor, la CNN, pero le da un seguimiento y desenlace a las noticias, el que a ellos les conviene, pero se lo dan. Y son unos líderes de opinión a nivel mundial, tú puedes decirme que son los más malos, pero les está funcionando y eso nos falta.

Cañellas:  

Los temas que no tratemos, no es que no se van a saber o que no se van a tratar, se sigue tratando en el mundo, pero además,  se sigue tratando underground, con la teoría del rumor, de la bola, con todas las consecuencias que eso trae. Ponerle trabanquera a la información, como al arte, no es inteligente.

Ismary:  

No es un asunto ya del semanario del viernes, del noticiero de las 6 de la tarde o del noticiero de la televisión; la cosa no va por allí, aunque solo 2 millones tengan celulares, hay un poquito más de acceso a Internet. La comunicación ya no discurre por los canales tradicionales, también se traduce entre una y otra persona, como un rumor que si no sabemos conducir, como el agua, se desborda. O sea, ya no se puede definir desde un buró lo que sale o no sale.

Fabio:

Con todo esto de las redes sociales, de Internet, hay acceso a otros datos, podemos hacer mejor nuestra función, y quitarnos de encima eso que dice que periodista es aquel que habla de lo que no sabe y cuando sabe no lo puede hablar.

5 Comentarios

  1. julio, realmente no se que telecentro ve usted, porque si viera la programacion se daria cuenta que salvando uno o dos programas, todos los demas no tienen calidad, se hacen con facilismo, no hay ingenio, se copia de programas nacionales, se podria hacer una encuesta a ver el nivel de audiencia del telecentro, eso solo es en el tema de programacion en cuanto a las noticias, vea usted el noticiero nacional de television y mire usted si ve alguna que otra noticia de cienfuegos, aqui solo veras actos y condecoraciones, ah en el deporte bagminton y remo.

  2. No creo correcta la valoración que hace el compañero entrevistado sobre la presunta depresión del telecentro local. Su directiva, periodistas, técnicos, camarógrafos, editores realizan una labor tesonera, a pesar de deserciones o enfermedades de reporteros, escasez de transporte, tiempos de recorte en la programación de los canales locales y extrañas incomprensiones nacionales en la recepción de sus productos comunicativos informativos, que -sin embargo- no han podido neutralizar su labor. Que tenga más o menos pergaminos en festivales no indica una merma de la sistematicidad ni tampoco de la calidad del trabajo. Creo que hay que darle un voto de confianza a la nueva dirección, a sus jóvenes periodistas y a los que se han permanecido en sus filas a pesar de los tiempos o de cualquier otro tipo de dificultad. Me parece que se debe ser más respetuoso cuando se amplifican estos juicios de valor del trabajo de compañeros nuestros; y, sobre todo, de ser necesario hacerlo, buscar a especialistas para que emitan sus criterios. Julio Martínez Molina.

  3. Me gustó bastante ¿Como se percibe la prensa de Cienfuegos? Lució estelar Ismary, a pesar que en una ocasión me desilusionó, tengo que reconocer que dio en el clavo como dicen los cubanos. Saludos

  4. Bueno: no soy periodista ni tengo la técnica para evaluar los periodistas; a modo de apreciación si puedo decir que el periodismo de Cienfuegos ha dado un gran salto en su calidad informativa. Que le ponen trabas eso es bien conocido, y en estos momentos puedo decir que han sido muy eficaces informando a nuestro pueblo y poniendo muchas verdades a la luz, muy buenos comentarios, que a algunos no les gusta pero se que al pueblo en general, sí. Pero también pienso que nuestros periodistas en Cienfuegos se merecen el respeto de todos ya que he leído comentarios de dirigentes, en especial de la agricultura, con ofenzas, para el colectivo de periodistas de Cienfuegos continúen con esa bonita tarea. Que a la vez nos tiene informados a los que vivimos fuera, gracias al periódico digital.

    • Gracias Tomi, apreciamos mucho sus comentarios, por personas como usted trabajamos, siga llegando hasta el 5 digital, que este es un espacio de los cienfuegueros y los cubanos que deseen compartir sus puntos de vistas con los autores y los lectores del 5. Por eso voy a Martí y le recuerdo lo que escribió: El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón.

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