Comida para el amor | 5 de Septiembre.
mié. Jun 26th, 2019

Las raíces del ginseng son consideradas afrodisíacas

Cuenta la mitología griega que Afrodita, diosa del amor, nació de la espuma del mar, después de que Cronos castrara a su padre y arrojara sus genitales a las aguas. Precisamente el término afrodisíaco (sustancia que estimula o aumenta el apetito sexual) proviene de la relación con la deidad helénica.

Mucho se ha discutido del efecto afrodisíaco de algunas comidas. Sin embargo, lo cierto es que la creencia está presente en todas las culturas. Las primeras referencias se encontraron en papiros que datan del año 2200 a.de C. Los indios, por su parte, consideraban que el hombre podía aumentar el vigor sexual mediante alimentos energéticos como la miel y la leche.

En la propia Biblia (Antiguo Testamento – Génesis 30:14,15) se menciona la mandrágora como planta afrodisíaca cuando Rubens se la ofreció a Raquel, para que junto con Jacob concibiera a su quinto hijo. En la medicina tradicional china también se usaban hierbas, como la raíz del ginseng, con el mismo fin. Por su parte, los árabes se inclinaban más por los perfumes y fragancias para elevar el placer carnal.

También ha existido una tendencia a considerar como afrodisíaco todo alimento novedoso o exótico. Así, los españoles creyeron que los tomates y las papas tenían esas propiedades al toparse con ellos durante el descubrimiento de América, cuando el despertar del morbo se debía más bien a la falta de contacto sexual y a la carencia de mujeres. Lo cierto es que muchos de esos efectos mágicos en la antigüedad debieron su fama a la superstición y a la ignorancia.

En nuestros días sigue discutiéndose el valor de esas propiedades. Se cuestiona si el resultado real en una situación concreta se debe a la acción de un producto, sin contenido farmacológico alguno, o si lo que funciona es la autosugestión.

Sin embargo, un hecho probado científicamente está en que las feromonas (señal de comunicación que se emite de un ser vivo a otro a través del olor) son afrodisíacos químicos naturales por excelencia. Se emiten junto a las secreciones externas, producidas por la piel y las mucosas y son captadas por nuestro cerebro a través del olfato y el gusto, actuando como una señal sexual.

De vegetales y cárnicos

Según la creencia popular, de acuerdo con la cultura de que se trate, existen afrodisíacos tanto de origen animal como vegetal. Entre los primeros son famosos las ostras, langostinos, anguila y hasta el cuerno de rinoceronte, la aleta de tiburón y el cerebro de los monos, entre otros cárnicos.

Por su lado, del mundo vegetal se le atribuyen esas propiedades al apio, ajo, genjibre, ginseng, canela, azafrán, nuez moscada, y otras menos conocidas. En tanto, de los aceites esenciales y perfumes clasifican el jazmín, el sándalo, la canela y la vainilla.

En casi todas las especies mencionadas está la presencia de la vitamina E, que según estudios realizados incrementa la producción hormonal y tiene en general un efecto favorable sobre la vida sexual. Este elemento vitamínico, además, posee un poder antioxidante e interviene en el metabolismo del hígado, en la formación del tejido muscular, en la maduración del espermatozoide y en la formación del óvulo.

Foto sándalo cabeza listo
El olor del sándalo es los afrodisíacos más conocidos

Son también ricos en esta vitamina, aunque no están en la lista de los afrodisíacos, el brocolí, espinacas, lechugas, maní, pipas de girasol y todo tipo de legumbres. En los aceites vegetales, cereales, huevos y la leche entera es significativa la presencia de ese componente.

Las verduras predominan entre los alimentos que enumera el investigador británico Sir Richard Burton como “comidas lascivas”. Entre las clasificadas como raíces bulbosas se menciona a la cebolla. Tal es así, que los babilonios enseñaron a los egipcios que este vegetal era el símbolo de la perfección.

Por su parte, las frutas siempre han sido un apacible acompañante de hombres y mujeres en aventuras sexuales. Entre las más conocidas con esas características afrodisíacas están el membrillo, la granada, la uva, el melocotón y el plátano.

Mención aparte para el chocolate, ese delicioso manjar al que le atribuyen cualidades seductoras. En tal sentido los químicos aseguran que puede considerarse suave, ya que contiene cafeína y teobrimina, sustancias que estimulan el sistema nervioso central.

Muchos investigadores sostienen que el polen, por su propiedad energizante, aumenta el deseo sexual y en la líbido, por lo que es altamente afrodisíaco. Como se sabe, este elemento vegetal es la semilla que fecunda a las flores, parecida en la función al espermatozoide humano, de ahí que se le atribuyan efectos en la sexualidad masculina.

El fundamento está en que esa parte de la planta contiene diversas vitaminas, oligoelementos, azúcares, grasas instauradas, esteroles vegetales similares a las hormonas, RNA y factores antibióticos: en síntesis, todo lo necesario para generar vida.

Se ha probado que al ingerir el polen, los efectos son más evidentes en los hombres. Una vez consumido diariamente —masticado y en ayunas, en un tratamiento por quince día, sin contraindicación alguna— al cabo de una semana el organismo masculino estará produciendo mayor cantidad de esperma a la vez que aumenta su capacidad de reponerla.

También está demostrado que son muy significativas las propiedades curativas de esos granos. Produce alivio de infecciones en las vías respiratorias, actúa contra alergias primaverales, cura la hipertrofia prostática (lo que ayuda al comportamiento sexual de los hombres “maduros”). Por otro lado, es antidepresivo y mejora la vista.

Foto propiedades del ginseng
Propiedades del ginseng

Una vez concluida la primera fase del tratamiento (por una quincena), se descansa dos semanas para luego reiniciarlo por el mismo período de tiempo. Esto se debe a que cuando se recesa, hay un efecto de rebote, que hace que se produzcan más hormonas, así como el hecho de que facilite una regeneración.

Si bien desde la antigüedad el hombre le ha atribuido cualidades afrodisíacas a alimentos (como el polen) y a determinados olores, no cabe duda de que es el enorme poder de la mente humana el que proporciona los resultados esperados ante la ingestión o cualquier otro tipo de percepción de nuestros sentidos ante la relación íntima de pareja.

Las flores y la sexualidad

Cuenta el magnífico fotógrafo chino Kon Sasaki que al acercar el indiscreto objetivo de su cámara a una flor la dejó al desnudo, y ante su mirada profesional y perspicaz se desplegaron las más insólitas estampas. Imágenes sorprendentes a semejanza de los órganos de reproducción que develaban todo el delicado erotismo de su mundo interior.

Sin embargo, el experto asiático en instantáneas sostenía que ese milagro de la naturaleza no podía quedarse sólo con el “delicado erotismo de sus formas” y más allá del aspecto externo estaban los contenidos, que en las flores son sus vibraciones, su energía y su capacidad de armonizar y autorregular los estados de ánimo y actitudes, patrones estos de toda disfunción psíquica y física.

Podemos decir que: “Los elixires florales, en tanto armonizadores, son la base estructural de la medicina preventiva”.

Los estudiosos de la materia aseguran que cuando el ser humano pisó por primera vez el planeta Tierra para desarrollar su cuerpo físico, las plantas ya estaban en el completo desarrollo de su evolución. Más antiguas entonces que la humanidad, las flores llevan casi 25 millones de años adornando el planeta.

Cuando el hombre comenzó a valorar el papel estético de la flor le atribuyó poderes mágicos y fetichistas como lo muestra el arte sobreviviente, joyería, manualidades, literatura. Como símbolo representaron al amor, la amistad, las fiestas, las estaciones.

Por tanto, las flores han sido, son y serán arquetipos vivientes, mensajeros espirituales en la naturaleza. Y no solo a tenor de la poética que estimula el alma, si no la percepción de las sensaciones cuando en su conjunción armoniza los sentidos de la vista, el tacto y el olfato a través de formas, colores y fragancia.

La terapìa floral

La Medicina Tradicional China, MTC por sus siglas, nos habla de que todo en nuestro mundo surge de la dualidad, la famosa teoría del Yin-Yang, también en la esfera sexual: Yang (masculino) y Yin (femenino), dos fuerzas que en principio deben equilibrarse mutuamente.

Existe una energía sexual, el Ching Chi, que es la energía esencial y fuente de nuestra vitalidad. Si el flujo energético no fluye correctamente a través de nuestros meridianos, los conflictos producidos en los diferentes cuerpos (físico, mental, emocional y espiritual) se manifiestan a través de enfermedades.

La terapia floral, al igual que la MTC y otras medicinas vibracionales, también entiende la enfermedad como un desequilibrio entre los diferentes planos del ser humano.

Los expertos calculan que entre el 10 y el 20 por ciento de los trastornos de la sexualidad masculina obedecen a factores psicológicos como el estrés, la ansiedad, la inseguridad, la baja autoestima, la culpabilidad, el miedo al fracaso y el síndrome depresivo, por mencionar los más influyentes.

Es en estos casos es donde la terapia floral puede considerarse que tiene su campo de actuación, ya que interviene energéticamente en aquellos patrones mentales y emocionales en desequilibrio.

La esencia floral no se dirige al síntoma que presenta el paciente (impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia o inapetencia sexual), sino a la causa que lo origina (factores psicológicos profundos).

Entre las causas psicológicas más comunes de la difusión eréctil, tanto la impotencia psicógena primaria como la secundaria, se encuentran: experiencias traumáticas, estrés, baja autoestima, miedo a no estar a la altura, culpabilidad o represión.

Flores de Bach

El investigador y médico homeopático inglés Edward Bach dedicó gran parte de su trabajo científico al estudio de uno de los fenómenos más interesantes de la medicina alternativa contemporánea: la relación entre el alma humana y la manifestación de la enfermedad, que tiene en cuenta el elemento psíquico de esta.

El prominente galeno experimentó con diversas flores silvestres nativas de la región de Gales, en Gran Bretaña, de donde él era originario, hasta encontrar 38 remedios naturales, cada uno con propiedades curativas para distintos problemas emocionales. A estas 38 flores se les llaman Flores de Bach.

El método terapéutico del Dr. Bach se basaba en el hecho de que la enfermedad no sólo es el resultado de trastornos corporales, sino que tiene su origen en sentimientos y actitudes negativas que bloquean nuestra energía vital.

El punto fuerte de la terapia de las flores radica en la normalización de los trastornos psíquicos y en la resolución de los conflictos internos, así como en la mejoría del dolor físico con causas psíquicas reconciliables o síntomas concomitantes.

Foto flores de Bacha 2
Flores de Bach

Las flores de Bach no solo son adecuadas para el tratamiento armonizador psicofísico en enfermedades de todo tipo -en ocasiones de modo adicional al tratamiento médico-, sino también para cuidar la salud y llevar una vida sana, puesto que estabilizan y eliminan lo puntos flojos de tipo psíquico.

Estas esencias florales son una gran ayuda en casos en que la falta de deseo sexual o libido se vea seriamente disminuida o erradicada de nuestra vida.

Múltiples factores pueden incidir en el aumento y descenso del deseo sexual de las mujeres y de los hombres. Estas causas pueden ser pasajeras o mantenerse en el tiempo: eso sí, en cualquiera de los casos pasa factura a nuestra vida sexual, sobretodo cuando la estamos compartiendo con otra persona.

A lo largo de la vida, tanto hombres como mujeres, pasamos por diferentes etapas de aumento y descenso del deseo sexual. Estas fluctuaciones pueden venir condicionadas por múltiples aspectos como pueden ser por causas hormonales, problemas laborales, personales, etapas de cambios, situaciones de estrés o ansiedad, baja autoestima…

En tal sentido es importante saber diferenciar si la etapa de escaso interés es algo transitorio o bien si éste se mantiene de una forma continuada en el tiempo. Es precisamente en este último caso cuando deberíamos comenzar a sospechar de la posible existencia del problema.

Si queremos solucionar la disfunción, la terapia floral puede ayudarnos a conseguirlo. Para ello, utilizaremos las siguientes esencias florales: Hornbeam y Olive, para el agotamiento, la falta de interés y la falta de energía; Wild Rose, para devolver el interés y la motivación; Crab Apple, para la sensación de que el sexo es sucio y malo; Agrimony, para los que dan la apariencia de que no tienen un problema; Rock Water, para quienes se mantienen hieráticos e inflexibles; Holly para renacer el amor.

Las flores de Bach pueden tener uso tópico. En tal caso, Agregar 1 a 10 gotas del concentrado de cada esencia seleccionada por cada 30 gramos de crema, aceite o loción. Consumir en forma diaria, ya sea exclusivamente o como suplemento de la administración oral.Las gotas de esencia también pueden aplicarse directamente sobre el cuerpo conjuntamente con tratamientos de masaje, digitopuntura y quiropraxia.

Si bien, son cuestionables y no faltan los detractores a estas técnicas homeopáticas, lo que si está demostrado que son inocuas y nada agresivas al organismo humano. Nada de pierde con probar.

Ahora bien, ninguno de los afrodisíacos, mencionados o no, pueden competir con el amor. Aunque sea una verdad de Perogrullo, es tan irrefutable como la existencia del sol, la vida y el placer de vivir.

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