Comandante | 5 de Septiembre.
lun. Jun 24th, 2019

Supo, como Martí, “desde la nube hasta el microbio”. Cada concepto existente en los saberes de los hombres es aplicable en el pensamiento y la acción de Fidel. Por tanto, hablar del Comandante de manera general corre el riesgo de agotar todos los espacios. De tal, prefiero centrarme aquí en uno de los perfiles más importantes del Jefe: su antimperialismo. Profundo conocedor de la historia, analizó como pocos la psicología predatoria de los imperios. Estudió a los doce Césares; a los reinos de España, Holanda, Portugal e Inglaterra; a Alejandro, Gengis Khan y, de forma especial, a los Estados Unidos desde su formación como estado, su proyecto político y los postulados de sus líderes: ya a partir de la misma protohistoria del país del norte.

Intuyó sus apetitos de expansión, la necesidad biológica de sus congresistas, senadores y presidentes de abarcar patológicamente mayores y progresivas extensiones geográficas. Habló en no pocas ocasiones de cómo, no contentos con haberle arrebatado sus espacios naturales a los nativos del continente, compraron o invadieron territorios de México, España y Francia.

Pero la voracidad de Washington -tantas veces denunciada por Fidel en artículos, discursos y comparecencias- sobrepasaba la plataforma continental; iba más lejos. Estaba allí, debajo de ellos en la latitud del mapamundi, la estrella del Caribe, la Joya del Golfo, la Llave de las Américas; y, raudos, intentaron apoderarse de ella. Al fin lo lograron, mediante el autosabotaje del acorazado Maine, el Tratado de París y la Guerra Hispano Cubano Americana. También tomaron otros territorios como Puerto Rico, las Filipinas…

Fidel, entre sus muchas virtudes, se convirtió en un experto en el razonamiento del modus operandi del imperialismo norteamericano, al cual odió en cada fibra de su ser por haber aniquilado a millones de personas, despojado de recursos a continentes enteros, eliminado a líderes de vanguardia del Tercer Mundo, torpedeado la integración de los pueblos e impuesto a Cuba una despiadada e ininterrumpida guerra comercial, financiera, biológica, ideológica y cultural.

Aunque a ciencia cierta no resultó el primer gran pensador en vaticinar el fin de la especie, sí fue el primero que la relacionó con la incidencia del imperialismo norteamericano en los planos bélicos (su poder nuclear fue muy fustigado por él) y medioambiental (la renuncia de firmar el Protocolo de Kyoto también constituyó objeto de censuras del líder cubano, así como la naturaleza hiperconsumista de esa nación) y social.

Como líder preocupado en cada instante de su existencia por el cuidado y la supervivencia de su pueblo, trazó estrategias y urdió salidas para impedir la confrontación bélica directa con la principal potencia militar del planeta, así como para estrechar acercamientos que desembocaron en el arranque del proceso de normalización de las relaciones en diciembre de 2014.

Sin embargo, nunca confió (ni incluso después de este paso) en nada proveniente de los círculos de poder yanquis; no así de su pueblo, al cual siempre amó y respetó, además de apreciar sobremanera el reservorio cultural de ese país y el extraordinario aporte afroamericano a este. Las reflexiones posteriores de Fidel hablan por sí solas. En la escrita el 12 de agosto, a un día de su cumpleaños 90, plantea en torno a la visita a Japón de Obama, a quien no recibió durante su estancia en La Habana y cuyo discurso en el teatro capitalino en nada resultó de su agrado: “Considero que le faltó altura (…), y le faltaron palabras para excusarse por la matanza de cientos de miles de personas en Hiroshima… Fue igualmente criminal el ataque a Nagasaki, ciudad que los dueños de la vida escogieron al azar. Es por eso que hay que martillar sobre la necesidad de preservar la paz, y que ninguna potencia se tome el derecho de matar a millones de seres humanos”.

Tras la muerte del Comandante, tantas veces deseada por los malos cubanos y por el imperio, los apátridas gozaron, rieron, bailaron y profirieron improperios en el Versailles, la Calle 8, Hialeah: ese Miami del exilio cuya línea dura tanto pavor e inquina siempre le tuvo.

Las palabras (sórdidas, indignas, inicuas, pérfidas) del presidente electo Donald Trump en relación con su deceso -igual las de otros altos cargos de su gabinete en formación-, ilustran la visión primitiva imperial del Estados Unidos político más cavernícola hacia Cuba. En cualquier caso devienen otra muestra de que Fidel, como Martí, nunca se equivocó: el norte brutal nos desprecia y jamás intentará en su empeño de apoderarse de nosotros.

Advendrá en lo adelante un período difícil que podría echar por el caño parte de los parciales logros conseguidos con la administración saliente. La resistencia, la dignidad y el antimperialismo propugnados por el Comandante nos harán resistir y vencer.

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5 thoughts on “Comandante

  1. Yo soy Fidel…..Yo soy Fidel……Tú eres Fidel ……el pueblo de Cuba es Fidel….somos Fidel todos los que sabemos amar esta obra grande que creó Fidel, que es la Revolución Cubana y que sembró en el corazón de cada ser humano porque no solo lloramos los cubanos, llora América Latina y el mundo, y siga adelante querido Comandante a reunirse con los grandes de esta patria que nosotros mantendremos tus logros y tus ideas en lo más alto, porque así lo hiciste querido Comandante. Sabremos inculcarle a los más pequeños todo el legado que nos has dejado. Hasta siempre querido Comandante…

  2. Yenisey, Steinkjer, Fidel es parte de la vida misma de todos nosotros y seguirá siempre siendo parte de esta, cualquiera sea su expresión física en la Tierra. Trump es una representación del grado de locura al cual está abocado la especie, del cual habló Fidel, en gran medida causado por el mismo orden de pensamiento instaurado por los poderes dominantes. Un saludo a ambos. El autor.

  3. Trump solo es un niño malcriado que quería la presidencia como un juguete más su colección de caprichos…
    Trump no se imagina lo que ha hecho….se ha ganado mi odio eterno y el de miles de personas.
    El problema Trump es que a Fidel lo eligió el pueblo…usted compró las elecciones…
    A Fidel lo ama el pueblo….a usted lo siguen por su dinero….
    A Fidel lo llora un pueblo….a usted no lo lloraría nadie…
    A Fidel lo encarna un pueblo….a usted, que no representa a nadie, que cambia su discurso como el viento, que no tiene moral, palabra o dignidad NO LO QUIERE NADIE CON DOS DEDOS DE FRENTE
    A USTED TRUMP, ASNO CON GARRAS, PAYASO DEL CIRCO CAPITALISTA
    !NO SE LE VUELVA A OCURRIR HABLAR DE FIDEL!

  4. Julio, Trump no conoce de sentimientos, no conoce de pueblo, ni de internacionalismo, ni de nada. No es más que una carreta vacía que al pasar por las calles solo hace ruido, y mientras más ruido hace, más vacío va. No lleva nada en su corazón, pero lo peor es que no lleva nada en su mente vacía de ideas, de emoción, incapaz de ver el sufrimiento de un pueblo, HONOR A QUIEN HONOR MERECE, y nuestro Comandante la merece toda. Si mañana muriera Trump (que bendición para el mundo), quien lo lloraría??? quién lo extrañaría??? solo sería la muerte de uno más, y el mundo bailaría, no que hoy el mundo llora, el pueblo cubano llora, pero tenemos la dicha de haber tenido un FIDEL, de haber tenido UN CAMANDANTE EN JEFE, que donde quiera que esté será siempre NUESTRO FIDEL, como dijo Raúl, FIDEL ES FIDEL, FIDEL ETERNO, FIDEL AMIGO, HERMANO, HEROE, PRESIDENTE DE CUBA, AMIGO DEL MUNDO, Fidel puede venir e irse cuantas veces quiera, puede hacernos llorar incluso en este momento, puede hasta molestarse por estar todos tristes por su partida física, pero solo él lo puede, nadie más puede hacer eso con un pueblo, con este pueblo QUE AMA A SU LIDER POR SIEMPRE, FIDEL…

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