CNCI: dos décadas al servicio de la industria cubana

Los rostros del Centro Nacional para la Certificación Industrial (CNCI) de Cienfuegos, se llenan de luz cuando alguien tira al ruedo un nombre empresarial que marcó la década del noventa en Cuba: Central Electronuclear de Juraguá (CEN). Ha pasado mucho tiempo desde que ellos salieron de esos marcos físicos, de aquella despedida de 1993, pero en su vida laboral aún palpita lo nuclear como si fuera un contagio vitalicio.

El reloj ha marcado casi dos décadas de trabajo sostenido del CNCI, sin que la mayoría de los trabajadores haya desertado de sus asientos habituales, que de algún modo reflejan en la actitud esa fidelidad a un proyecto que ofreció sostén a la tuerca trunca.

De ingenieros termoenergéticos, mecánicos, químicos… a pedagogos, inspectores y supervisores de ensayos de equipos o sistemas empresariales. Todo les cambió, menos la luz en el rostro cuando hablan de la CEN.

Hoy la institución tiene a sus espaldas una trilogía de servicios importantísimos para el Ministerio de Energía y Minas en la Isla, distribuidos en: dirección de certificación industrial, la docente y la de certificación de obreros.

Ubicado en La Loma, cercano a la comunidad del Castillo de Jagua, en Cienfuegos, el CNCI ha logrado a través del tiempo cumplir con creces las expectativas que el otrora Ministerio de la Industria Básica le había dejado sobre la mesa en septiembre de 2000.

En los laboratorios y las aulas especializadas obreros e ingenieros pueden practicar sin correr riesgos de un accidente laboral./ Foto: Juan Carlos Dorado.
AL SERVICIO DE LA INDUSTRIA

Apenas habían transcurrido los primeros 365 días del corte de la cinta inaugural y un exitoso proyecto de colaboración internacional con financiamiento del gobierno de Canadá y el Instituto Tecnológico del Norte de Alberta, de ese mismo país norteamericano, abría una nueva agenda que le permitió al centro durante 16 años, crear capacidades sostenibles para su implementación y desarrollo.

A partir de las necesidades vigentes de las empresas cubanas, la institución cienfueguera elabora los programas de capacitación, o sea, se mueve a partir de las necesidades que demanda el sector.

En la actualidad el centro está en capacidad de impartir 107 cursos, los cuales responden a una variada demanda, y se ajustan a la complicidad entre teoría y práctica. Dichos programas de estudio han sido adecuados a las condiciones de la industria nacional y cuentan con la garantía del asesoramiento del Instituto de Soldadura de Halle, en Alemania y el Instituto Tecnológico del Norte de Alberta de Canadá.

Aun cuando la localización del CNCI lo ubica geográficamente distante de los polos industriales del país, no así de Cienfuegos, la credibilidad de sus procesos hacen sobrepasar esa desventaja y el Ministerio apuesta por su permanencia en el tiempo.

El ingeniero Hugo Longoria, su director general. / Foto: Juan Carlos Dorado

«En los inicios fue positivo abrirlo aquí, estamos en el centro de la Isla, luego con la crisis de combustible nos hemos vistos limitados, pero no quiere decir que sin estrategias. Ahora nosotros nos desplazamos a las industrias que demandan nuestra capacitación, supervisión o certificación, siempre y cuando existan allí las condiciones para desarrollarnos», explicó el ingeniero Hugo Longoria, su director general.

Un total de 31 mil 259 graduados acumula la dirección docente del CNCI, y dicho quehacer no queda en la cifra inmóvil sobre el papel, pues los niveles de satisfacción de las empresas con tales prestaciones son altísima.

Durante la llamada Revolución Energética, en 2006, el centro tuvo un rol determinante en el adiestramiento de los operadores de los grupos electrógenos diesel y fuel oil de la Unión Eléctrica, incluyendo 556 estudiantes de Venezuela, Haití, Nicaragua y Angola.

«En los últimos tiempos han ocurrido averías en las distintas industrias y la instrucción es importante para que la calidad del mantenimiento, aunque se carezca de financiamientos, sea lo mejor posible (…) Hemos actualizado constantemente los programas de estudio, adecuándolos a las normas internacionales y al desarrollo de la ciencia y la técnica (…) No hace mucho que la fábrica de Cementos compró una maleta tecnológica y no sabían cómo operarla, aquí le dimos asesoría y ya trabajan con ella perfecto»,  aseguró Otilio Portela Bravo, ingeniero eléctrico y director docente en la institución.

Entre las principales categorías de estudios promovidos aquí, figuran cursos con certificación internacional en especialidades co­munes en todas las industrias como Me­cánica de Mantenimiento Industrial, Mecá­nica de Taller, Electricidad, Automática e Instrumentación, Soldadura, Pailería y Pro­cesos Industriales.

Uno de los valores del CNCI, además del talentoso personal que elabora allí, son los laboratorios y las aulas especializadas, donde los obreros e ingenieros pueden practicar sin correr riesgos en la industria por una mala manipulación. Aunque el universo de matrícula resulta menor respecto al inicio, la introducción de cursos atractivos que incluyen la comunicación y el liderazgo en las empresas hacen que siga latiendo su misión dentro del Ministerio.

En los laboratorios y las aulas especializadas obreros e ingenieros pueden practicar sin correr riesgos de un accidente laboral. / Foto: Juan Carlos Dorado.

Según afirma el ingeniero energético nuclear, Pedro González Gómez, hasta la fecha se han certificado 4 mil 609 trabajadores del sector con las habilidades y conocimientos para operar en la industria nacional. «Muchos de ellos realizan funciones vitales en su empresa y es importante verificar que estén aptos para cumplir esa labor. En los calificadores de cargo de los oficios en Cuba todavía no es obligatorio que una persona esté certificada para asumir su rol, solo ocurre en las empresas mixtas, algo que debe extenderse a las demás para lograr mejor calidad de las producciones y eficiencia en los procesos», agregó.

No solo el personal es supervisado por el CNCI, también está entre sus funciones la certificación industrial, desde auditorías técnicas, revisión operacional de pozos de petróleo, implementación de sistemas de gestión, hasta inspecciones para la puesta en marcha de inversiones del sector. Una entidad versátil en su proyección global y social, pues no solo se limita a su espacio empresarial; de ahí han salido propuestas y operarios para solucionar problemas de la localidad.

El futuro del CNCI se sustenta sobre la continuidad de los servicios de capacitación y certificación de las competencias laborales, así como la inspección de la industria y la actualización sobre nuevas tecnologías para la generación eléctrica (…) No nos detendremos, hay mucho sentido de pertenencia, ganas de trabajar y éxitos por venir. Somos un equipo de trabajo, donde todos importan, donde la mayoría tiene una formación en la CEN y eso es una garantía, nos une ese lazo», dijo Hugo Longoria, su director general.

Un olor a pintura fresca sale de los rincones recorridos en la entidad. El CNCI aprendió a volar en medio de la nada, convirtió el ADN de la CEN en un nuevo organismo vivo, y tiene el orgullo de la organización, de la excelencia, del querer hacer por encima de todo. Dos décadas lo muestran; en medio de la nada, allí vive el As del Ministerio de Energía y Minas.

CNCI: dos décadas al servicio de la industria cubana. / Foto: Juan Carlos Dorado

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Zulariam Pérez Martí

Periodista graduada en la Universidad Marta Abreu de Las Villas.

2 Comentarios en “CNCI: dos décadas al servicio de la industria cubana

  • el 4 septiembre, 2020 a las 10:33 pm
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    Tuve el privilegio de estudiar en esa escuela de profesores excelentes, nunca me olvidaré de ellos.

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  • el 31 agosto, 2020 a las 2:13 pm
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    Merecido reconocimiento a ese centro docente del Ministerio de Energía y Minas.
    Magnifico personal, tanto de Profesores como de servicios.

    Respuesta

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