Científicos de Estados Unidos y Cuba cumplen acuerdos bilaterales

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El encuentro entre científicos de Cuba y Estados Unidos responde al “Memorando de Entendimiento sobre Cooperación para la conservación y manejo de áreas marinas protegidas”, suscrito en noviembre de 2015./ Foto: Ismary Barcia

Florecimientos masivos de algas en embalses de agua dulce o en el océano, mortandad de peces por envenenamiento, su peligro para la vida humana, son problemas cada vez más comunes a ecosistemas marinos y acuícolas del mundo.

Muestreos en la presa del municipio cienfueguero de Abreus y la playa de Rancho Luna, dieron la certeza durante un intercambio académico, que durante una semana sostuvieron científicos de varias universidades e instituciones de Estados Unidos y el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos.

El encuentro da cumplimiento a la “Declaración conjunta sobre protección ambiental”, y el “Memorando de Entendimiento sobre Cooperación para la conservación y manejo de áreas marinas protegidas”, suscrito en noviembre de 2015, entre los acuerdos de restablecimiento de relaciones entre ambos países, impulsados durante la administración de Barack Obama.

Para la Dra. Allison Robertson, de la Universidad South Alabama, “este proyecto nos proporcionó una fantástica posibilidad de unirnos a nuestros colegas cubanos, en problemas similares del envenenamiento por ciguatera de peces, importante por su carácter global.

“Es además una magnífica oportunidad, porque tienen muchos científicos con experiencia en análisis elementales y en ficología, en el trabajo de muestreo, y en el monitoreo de hidrocarburos en ambientes marinos”.

Por Estados Unidos participaron expertos y estudiantes de postgrado de las universidades e instituciones de investigación del sur de Alabama, los estados de Texas y Massachusetts, también de la costa del golfo de la Florida, y de la Fundación Nacional de Ciencia.

OPORTUNIDAD PARA CIENTÍFICOS DEL FUTURO

Durante una semana, y como parte de un plan bianual de colaboración, alumnos estadounidenses de doctorado, recién graduados de la Universidad Central “Marta Abreus” de Las Villas y jóvenes investigadores cienfuegueros, se unieron al intercambio de técnicas de análisis e identificación de especies tóxicas, un fenómeno cada vez más frecuente, considerado como una de las manifestaciones del cambio climático.

Edna Fernández (en primer plano): “Ha sido muy provechoso hasta ahora, y esperamos seguir colaborando juntos”. /Foto: Ismary Barcia

A Edna Fernández, quien con apenas 25 años cursa su doctorado en la Universidad de Auburn, en Alabama, le ha encantado trabajar con noveles investigadores del Centro de Estudios Ambientales.

“Me he dado cuenta de que hay similitudes entre nuestros problemas de calidad del agua, entre las toxinas y los compuestos de sabor y olor”, argumenta.

“Los investigadores de aquí tienen una base de datos de larga data, algo que no se ha implementado en algunas regiones de los Estados Unidos”, precisa.

“Aprendimos mucho sobre identificación de especies, y sobre cómo manejar y utilizar el potencial de producción. Ha sido muy provechoso hasta ahora, esperamos seguir colaborando juntos”.

Luego de 3 años de estudios sobre los florecimientos nocivos, Lisbet Díaz Asencio, Investigadora del CEAC, se adiestra en un método de identificación de especies novedoso para Cuba.

La técnica molecular que permite amplificar fragmentos de ADN y definir patrones de especies de algas causantes de la ciguatera, será indispensable para su tesis doctoral.

“Nosotros ya tenemos cultivos de algas potencialmente toxicas que no están identificadas, y con este intercambio estamos en condiciones de hacerlo, una vez adquiridas las herramientas técnicas.

“Esta colaboración también nos permite estandarizar protocolos desde el comienzo del muestreo en el campo, el procesamiento y luego el análisis”, acota la joven científica.

“Ganar en experiencia desde la perspectiva cubana para mejorar lo que hacemos”, es para la doctora Robertson, que encabeza la delegación estadounidense “el comienzo de un largo intercambio de colaboración.  Deseamos tener la oportunidad de regresar y que los jóvenes científicos puedan ir a visitarnos también a los Estado Unidos”.

“Yo creo que lo más importante de este proyecto es recordar que somos una red global de científicos, con diferentes experiencias y perspectivas, sobre un problema similar, y que continuaremos buscando soluciones en diferentes localidades, de Estados Unidos, Cuna y la región del Indo-pacífico para problemas comunes del Planeta”.

La Dra Allison Robertson, de la University of South Alabama, comparte saberes con jóvenes recién graduados del Centro de Estudios Ambientales.
La Dra Allison Robertson, de la University of South Alabama, comparte saberes con jóvenes recién graduados del Centro de Estudios Ambientales./Foto: Ismary Barcia

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