Cienfuegos: Rostros de policías | 5 de Septiembre.
mié. Jul 17th, 2019

Cienfuegos: Rostros de policías

COMO PREMISA, EL RESPETO

Dilian Fundora Hernández. /Foto: De la autora
Dilian Fundora Hernández. /Foto: De la autora

Hija de doctora y profesor, ningún antecedente familiar apuntaba a la inclinación de esta joven por la vocación de ser policía. Menuda, bonita, inteligente…, para muchos rompe con el estereotipo que no pocos tienen sobre los que se dedican a este trabajo.

“Me ocurre con bastante frecuencia que antiguos compañeros de escuela me digan que no entienden por qué —si siempre fui aplicada, salía tan bien en las pruebas y obtuve un escalafón alto— opté por la carrera de Investigación Criminalista”, afirma la teniente Dilian Fundora Hernández, de 23 años y devenida instructora policial de la Unidad Municipal de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en Cienfuegos.

Bajo su responsabilidad se encuentra el procesamiento penal de delitos cuyo marco sancionador oscila entre uno y tres años. Asegura que son las amenazas con arma blanca y las muertes —naturales, accidentales o por suicidios—, los casos que más ocupan su tiempo. Su mayor empeño es siempre aportar con calidad la mayor cantidad de pruebas que luego evaluarán la Fiscalía y los Tribunales.

Como premisa en el actuar enarbola el respeto, el buen trato a las personas, ya sean víctimas, testigos o acusados. “Siempre hay cuestiones que se pueden mejorar en nuestro trabajo, que no dependen de recursos materiales, y que marcan la opinión que el pueblo tiene de nosotros. Cuando uno de nosotros falla, no se mira el actuar personal, se juzga a la Policía”.

SIEMPRE SOY POLICÍA

Eliecer Monterrey Martínez. /Foto: de la autora
Eliecer Monterrey Martínez. /Foto: de la autora

Para este pinareño de San Juan y Martínez convertido en cienfueguero, el trabajo policial es la esencia que marca su vida. “Soy policía hasta desnudo”, manifiesta sin timidez el teniente Eliecer Monterrey Martínez, quien a lo largo de casi dos décadas ha transitado por diferentes áreas de la PNR.

Desde hace años se desempeña como oficial de guardia y carpeta y en la actualidad trabaja la modalidad de atestado directo, la cual solo tiene 72 horas para ser tramitada al Tribunal.

Su día a día le hace valorar cómo se incrementan delitos como la amenaza. “Es preocupante su ocurrencia entre matrimonios que se separan y a veces entre vecinos, generalmente de hombre a mujer”. Según su criterio, esta puede resultar la base para otros hechos de mayor gravedad que atenten contra la vida, de ahí su recomendación de que nunca deje de denunciarse. A la vez, se exige a sí mismo la mayor rigurosidad, agilidad y dedicación en su labor.

También en incremento se encuentran las lesiones, asociadas en su mayoría a problemas pasionales, litigios entre vecinos o familiares. En áreas recreativas, dicho delito incide de forma especial, y está ocasionado por el consumo de bebidas alcohólicas, manifiesta.

Haber sido Agente de Orden Público en los inicios le permitió a Eliecer conocer “la calle” y las características de la delincuencia. Eso —afirma— le ha facilitado su trabajo actual, el cual siempre ha estado signado por el respeto. “En muchas ocasiones he tenido que ir a la Prisión y allá me encuentro a internos que yo procesé. Algunos hasta me agradecen, pues reconocen que de no haber sido juzgados, hubieran podido cometer delitos mayores”.

CON LAS PUERTAS SIEMPRE ABIERTAS

Alejandro Morales García. /Foto: De la autora
Alejandro Morales García. /Foto: De la autora

El capitán Alejandro Morales García resulta uno de los mejores jefes de sector de la provincia. Tanto se confía en él, que desde hace poco menos de un año se le asignó la “menuda” tarea de atender el Centro Histórico de Cienfuegos, uno de los consejos populares de mayor complejidad.

“El éxito de mi labor depende en primer lugar de cuánto logre conocer y comprender el mundo que me rodea, la gente, su idiosincrasia, su manera de ver la vida”, asegura.

Gran atención ha debido prestarle a la integración de los factores que intervienen en su entorno, sobre todo en áreas claves como el Bulevar. Al respecto confiesa que la respuesta no siempre ha sido la mejor, aunque sí ha logrado resultados. “Con mucho sacrificio he conseguido que las personas me vayan conociendo y confíen en mí. Mi área, especialmente el Bulevar, el parque Martí, el Corredor de Santa Isabel y la Piña Colada también ha sido beneficiada con un incremento de la fuerza policial, sin embargo todavía estamos lejos de la satisfacción”.

Según asevera, el hurto de bicicletas —debido generalmente al descuido de los propietarios—, el asedio al turismo, las alteraciones del orden por la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas, así como la venta ilegal de diversos productos, resultan las principales manifestaciones negativas que tipifican la zona. Igualmente menciona el ruido excesivo en las inmediaciones de El Rápido de 35 y 54, un asunto que tiende a complejizarse nuevamente a pesar de las multas, las advertencias y las detenciones a los reincidentes.

Para 2017, su meta será consolidar la integración, llegar a comunicarse mejor con el pueblo, tanto con las personas decentes como con las de inadecuada conducta social. “Poder orientar, ayudar, que sepan dónde está mi puerta y que esta siempre esté abierta al servicio de todos”.

ME ENCANTA SER PATRULLERA

Laura Godoy Santana. / Foto: Juan Carlos Dorado
Laura Godoy Santana. / Foto: Juan Carlos Dorado

A la primer suboficial Laura Godoy Santana siempre le gustó ser policía, lucir el uniforme, sugerir autoridad. No obstante ser el magisterio la primera profesión escogida, decidió incorporarse a un curso de Agentes de Orden Público y al culminarlo, integró la Unidad Provincial de Vigilancia, Patrullaje y Protección. Durante los meses iniciales fue infante y ahora es jefa del carro 315.

En largas jornadas, de día o de noche, desanda las calles de esta ciudad sin temor a esos peligrosos imprevistos que tiene su trabajo.

Hace unos meses se enfrentó a un peligro diferente que quiso amedrentarla, cuando un infractor de la ley pensó comprar su impunidad y le ofreció a la oficial —a la que debe haber creído moralmente endeble— unos cuantos dólares. Laura, la misma muchacha que afirma feliz que le “encanta ser patrullera”, respondió con la honradez raigal que ha caracterizado a muchos de su estirpe.

UNA MANERA DE SENTIR LA VIDA

Alién Jan Díaz. /Foto: De la autora
Alién Jan Díaz. /Foto: De la autora

Con 35 años, el capitán Alién Jan Díaz se enfrenta al mayor reto de su vida profesional: dirigir la Unidad Municipal de la PNR en Cienfuegos. Desde hace algunos meses casi vive en calidad de albergado y apenas viaja a su natal Aguada, donde le esperan con mezcla de ansiedad y orgullo sus familiares más allegados.

Tenía menos de 20 años cuando ingresó al Minint, y desde entonces ha transitado por varios cargos, aunque considera que fue el trabajo de la Policía Técnica de Investigaciones el que más le aportó. Especialmente recuerda los primeros casos de hechos contra el ganado, donde se utilizaban los carros de Turismo (TUR) para trasladar las carnes. En ellos se implicó de manera directa y de conjunto con otros compañeros, llegaron a esclarecer casi 40 denuncias. La notoriedad de las investigaciones propició que de aquellos casos se produjera un Tras la huella.

Sin embargo, reconoce que dirigir la Policía en el territorio cabecera es la mayor escuela y a la vez la prueba más difícil. “En otros municipios el índice de denuncias oscila entre una o dos diarias, pero aquí llegan a haber hasta 18. Constantemente aparecen situaciones que hay que resolver de inmediato, muchas que de equivocarme podría incurrir hasta en delitos militares que conllevan a sanciones penales. A eso se suma que la mayoría de mis subordinados son jóvenes y hay que dedicarles tiempo, asesorarlos, motivarlos, apoyarlos…”.

Desde que lleva el uniforme azul y comenzaron las exigencias de una labor que no entiende de días feriados o descansos programados, considera que triunfar en este ámbito solo es posible con mayores índices de prevención, esclarecimiento y buen trato a la ciudadanía. Ha comprendido, asegura, que ser policía y hacerlo bien, “es una manera de sentir la vida”.

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