Chernobyl, Cienfuegos y una historia | 5 de Septiembre.
lun. Dic 9th, 2019

Chernobyl, Cienfuegos y una historia

Llegaba abril del ’86 y la primavera trajo la nefasta noticia del accidente nuclear de Chernobyl, una planta nuclear de Ucrania, en las cercanías de Kiev./Fotos: Internet

Allá por el año 1986 la obra en construcción de la Central Electronuclear de Juraguá en Cienfuegos, conocida como la Obra del Siglo (UPI-CEN), estaba en pleno apogeo. Ya el edificio del primer reactor, BBR-440 se veía desde varios puntos de la ciudad; al tiempo que un montón de jóvenes técnicos, ingenieros y obreros, junto a experimentados especialistas cubanos y soviéticos, construían allí sus propias vidas y trazaban destinos. Llegaba abril del ’86 y la primavera trajo la nefasta noticia del accidente nuclear de Chernobyl, una planta de Ucrania, en las cercanías de Kiev, la capital de la República soviética. Y ya no fue como antes, el futuro comenzó a bifurcarse.

Lejos estábamos los cubanos, aunque muchos sí estaban al tanto de los cambios en reversa que se producían en el Campo Socialista, de que tendríamos un Período Especial, y mucho menos, de que el proyecto quedaría truncado. Pero de ahí en adelante comenzó a deconstruirse el mañana; resultó, como que la explosión del reactor No. 4 de Chernobyl, tipo RBMK-1000, de tecnología distinta a los que tendríamos acá, más peligroso, nos alcanzara de alguna manera, y así fue, nos fragmentó de diversas formas. Durante ese tiempo, uno, entre tantos cienfuegueros que estudiaban en la URSS, se preparaba en el Instituto Politécnico de Kiev como ingeniero, para trabajar en la CEN Juraguá. Con Fidel Alejandro Rodríguez Mas conversamos, a propósito de una historia personal que mucho tiene que ver con Chernobyl, pasados 32 años.

Fidel Alejandro Rodríguez Mas, joven cienfueguero que estudiaba en Kiev./Foto: Magalys Chaviano

“Unos días antes habíamos estado en Pripyat, el pueblo donde se situaba la Ciudad Nuclear, distante más de 100 kilómetros de Kiev; un colega de estudios se casaba y la fama bien ganada de la bodas ukranianas, donde folklor, comida y bebida, abundaban, nos motivó a los nacionales que extrañábamos la casa y aceptamos la invitación. El pueblo quedaba más cerca de Bielorrusia, sobre los 16 kilómetros y aquello sería una gran fiesta, como en efecto. Fue un día inolvidable, sin embargo, varias jornadas más tarde la noticia nos conmocionaba, y nos afectaba, porque conocíamos sobre el tema, teníamos noción del peligro y habíamos estado muy cerca del ‘epicentro’.

“Nos unimos a la convocatoria de hacernos pruebas para donar médula ósea y allá estábamos entre los primeros, muchos resultamos compatibles como posibles donantes, aunque nunca fuimos citados, quizá por nuestra condición de estudiantes extranjeros. Un año después regresaba a Cuba, Cienfuegos y como pensaba, fui ubicado en la Inversión de la futura Central Electronuclear de Juraguá, corría el 1987”.

Foto: Ildefonso Igorra

Mientras, en la UPI-CEN el trabajo continuaba en aparente normalidad. El trabajo futuro de explotación de la planta se organizaba por departamentos, se ocupaban las plazas, el personal recibía preparación calificada de alto nivel, viajaban a Novovoronezh, un enclave ruso donde radicaba una CEN y un Centro de Entrenamiento Internacional con simulador. Y muchos se consolaban aun con conocimientos autorizados: “El reactor nuclear averiado era distinto al que tendríamos acá, el de Chernobyl era de gran potencia, moderado por grafito”, “no nos tiene que ocurrir a nosotros, estamos bien preparados”, “Allí se cometieron errores que no deben repetirse en Juraguá”, se consolaban los muchachos, cuyos sueños dependían de aquel proyecto revolucionario, generador de energía limpia, y que realzaría la condición de ciudad industrial de Cuba a Cienfuegos, tierra donde la gente presume hasta del aire que se respira.

Central Electronuclear de Juraguá, un sueño postergado

Fidel Alejandro Rodríguez Mas, el joven cienfueguero que estudiaba en Kiev, casi protagonista de aquella catástrofe nuclear que conmocionó al mundo y quizá el cubano que más cerca estuvo de aquel lugar, bailando en Pripyat una kolomeyca, danza tradicional para bodas, compartiendo con los condiscípulos del instituto, comenta: “quizá no comprendí en aquellos días del desastre la magnitud que tendría para Cuba y para mí en particular, pero a la altura de los tiempos sabemos que nos cambió la vida, algunos opinan que para bien, porque no construimos de Central; pero yo puedo afirmar que se trataba de un proyecto seguro, necesario para Cuba, y que quienes nos preparamos para su explotación lo hicimos con toda la profesionalidad necesaria a pesar de nuestra juventud”.

Y con tristeza es preciso hablar en pasado de Chernobyl, pero también de Cienfuegos; de la Central Electronuclear de Juraguá, aquella megafábrica de energía que quedó en sueños e hizo célebre al pueblito homónimo, donde solo había plátanos y henequén, y en la que las nostalgias de tantos hombres y mujeres se acumulan en mil y una historia como esta, de muchachos que no se quedaron varados, sino que con su preparación se incorporaron al trabajo en diversas ramas de la economía y el desarrollo social de esta Isla; y allende los mares también, donde se encontraron después que la “explosión” los llevó lejos.

Más de 30 años después de la peor catástrofe nuclear, una gran estructura ha sido diseñada para contener las radiaciones./Foto: Internet
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15 comentarios en “Chernobyl, Cienfuegos y una historia

    1. Ninguna!!! De ello no va el trabajo, sino de un cubano, cienfueguero, que estaba muy cerca de Prypiat cuando la catástrofe nuclear, se leyó el trabajo? De lo contrario lo invito a que lo haga, le puede resultar interesante, gracias por comentar

  1. Gracias Magalys, con mucho orgullo y cariño, como tú, guardo recuerdos muy bonitos, esa parte de nuestra historia nunca se puede olvidar, allí nos superpreparamos técnica y profesionalmente, y además hicimos muy buenas amistades, encontramos nuestra parejas para formar familias y hasta visitamos muchos países para perfeccionarnos para la futura explotación de la central, vivimos una época muy linda y muy buena, pero fue una escuela para preparanos para la vida, tanto es así que hoy en casi todas las entidades del país hay personas que en largo o cortos períodos de tiempo estuvieron vinculados a la Central Nuclear, que los sueños quedaron truncos, sí, pero aprendimos mucho y hoy la ESTEC es el fruto de aquellos conocimientos, debíamos pensar en reunirnos en algún momento todos aquellos que estuvimos en esa gigantezca obra, que deja su huella con el edifico magestuoso del reactor que se yergue para no borrar esa huella, saludo y mil gracias por tus reportajes y entrevistas.

  2. Hola a todos ,interesante artículo pero hubiera gustado saber más por ejemplo que hace ahora el ingeniero y muchos de esos profesionales que fueron formados ,que ha sido de esos miles de trabajadores que formarían parte del proyecto, se trabaja de alguna manera allí aún o eso ya está totalmente abandonado?gracias.

    1. “… con su preparación se incorporaron al trabajo en diversas ramas de la economía y el desarrollo social de esta Isla” dice el trabajo, y tiene un enlace, un link que aparece en azul, con toda la información de lo que es ahora el enclave y lo que hacen sus trabajadores, la empresa se llama ESTEC, gracias por leernos, porque es preciso leer y entender, y por comentar

  3. Recuerdo exactamente cuando se divulgó la noticia de que no se continuaría con la construcción de la CEN, aquel proyecto monumental que costó tanto, la noticia la dio el Comandante en persona, no podía ser de otra forma, Fidel sabía que aquel golpe era durísmo para miles de personas, y como siempre hizo, asumió para sí la responsabilidad. En aquella época trabajaba en una empresa militar en Cienfuegos. Y para nosostros tambien fue un golpe muy duro, pues fue la antesala de lo que vendría después y que nadie tenía la menor noción, el Periodo especial, Cienfuegios fue de las ciudades afectadas por el periodo especial. Pero Bueno como hicimos todos, nos sobrepusimos al periodo especial y aqui estamos. En una cosa tiene muchísima razón la autora, los cienfuegueros presumen hasta del aire que respiran y lo puedo corroborar porque tengo un hijo cienfueguero.

    1. Lleva toda razón estimado lector, sucedió tal cual lo cuenta, era tanto el respeto que Fidel sentía por quienes trabajámos en aquel proyecto al que le pusimos todas las ganas, que vino, personalmente, a darnos la noticia. Fue un día triste, llovía y muchos llorábamos. Éramos jóvenes pero nos enfrentábamos a un Período Especial duro, con el añadido de que tendríamos que cambiar de profesión y reorientarnos, resultó muy difícil, pero lo hicimos, algunos en Cuba, otros fuera de Cuba, pero válido igual, “la explosión nos fragmentó”. Pero éramos un clan de jóvenes, amigos, solidarios, allí compartimos grandes momentos, nos enamoramos e hicimos las amistades que hoy perduran, estemos donde estemos. Gracias por acercarse a nuestro sitio web y comentar

  4. Gran interés revela este trabajo, pero además, destaca un lugar que tuvo muchísima importancia en su momento para Cienfuegos.
    Que perdure el esqueleto y cementerio de las obras que allí se estaban gestando, es un recordatorio del ambicioso proyecto para nuevas generaciones. Sobre todo, del esfuerzo, de los profundos estudios realizados sobre la zona.
    Ese lugar en la CEN se pinta solo para recrear el escenario de una novela.

    1. Delvis, un proyecto inconcluso, pero que le dejó a quienes allí trabajaron, lindos recuerdos y una excelente formación profesional, no era posible para Cuba tener una Central Electronuclear

  5. Muy interesante esta historia, pero me gustaría mucho que en otra edición del periódico si fuera posible, pusieran imágenes de lo que era el comedor y como era este lugar en el año 1986. Parte de mi familia tuvo el placer de trabajar en la parte del comedor, y a cada rato hacen la historia de cómo fue el trabajo de ellos en aquel tiempo.

    1. Las tías del comedor eran lo máximo, corrían tiempos de bonanza y la comida era buena y muy bien preparada. Casi todas eran de Juraguá o El Castillo. En la inversión había dos comedores, inmensos, como para mil comensales a la vez, uno quedaba “arriba”, a la entrada, donde las oficinas centrales; mientras el otro quedaba “abajo” en la zona de construcción, más o menos, cerca de los talleres, creo que el 47. Pero mucha higiene, buena alimentación y un cariño especial para con los trabajadores, al menos yo, las recuerdo con mucho cariño, y a ellos, porque también había muchos hombres en esas funciones. La CEN fue algo positivo para la zona, le dio empleo a muchísima gente, gracias por acercarse al sitio y comentar

  6. Gracias Magalys Chaviano por este artículo a propósito de un aniversario de la tragedia de Chernobil, es lamentable que no se pudo lograr el proyecto de la CEN,pero en mi memoria el tiempo que allí trabaje y el reconocimiento a todos los hombres y mujeres que trabajaron también alcanzarlo.

    Barbarito.
    Madrid,Abril del 2018

    1. Gracias Barbarito, la Central Electronuclear de Juraguá, un proyecto inconcluso, nos formó a muchos para la vida, en lo personal y profesional. Yo, por ejemplo, fui traductora de Ruso allí durante 12 años y guardo de aquellos años recuerdos memorables, gracias por acercarte a nuestro sitio web y comentar

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