Centro Infantil de Restauración Neurológica: de vuelta a la esperanza

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Foto: Juan Carlos Dorado

En el mas occidental de los municipios de la provincia de Cienfuegos, Aguada de Pasajeros, funciona desde hace catorce años el Centro Infantil de Restauración Neurológica, único de su tipo en Cuba. Pero como el humanismo carece de fronteras, lo que se pensó como un proyecto local allí, hoy alcanza  dimensión nacional, por cuanto reciben con amor, y sin protocolo, a cualquier niño con dificultades en la movilidad u otras patologías asociadas al Sistema Nervioso Central, vengan de donde vengan, no importa si de Guantánamo o de Pinar del Rio, por mencionar los dos extremos de la Isla. Próximo a cumplir los primeros tres lustros desde su fundación, la institución acumula experiencias que pueden ser medidas en el nivel de satisfacción de los familiares de esos pequeños que allí acuden tras una señal de aliento.

Sailé, una niña baracoesa de cinco años, ingresó al centro apenas pasó el ciclón por su tierra. Cuenta su madre que lo leyó en un periódico viejo, se puso en contacto de inmediato, y lo dejó todo atrás, en un viaje a la esperanza por la rehabilitación de la pequeña. Padece una lesión estática del sistema nervioso central.

La pequeña Sailé vino desde Baracoa. Foto: Juan Carlos Dorado
La pequeña Sailé vino desde Baracoa. Foto: Juan Carlos Dorado

Por allí encontramos a Karen, camagüeyana, su mamá es médico, especialista en Dermatología, también se enteró por la prensa de la existencia de la institución. “La niña ha hecho muchos progresos”, cuenta Yamirka Vega Padrón, fisoterapeuta, fundadora del CIRENcito de Aguada de Pasajeros.

José Inocente Vila Yanes, su director, nos ilustra: “Ya son 14 años de bregar. En un año tratamos entre 140 y 150 niños, muchos de los cuales recuperan sus capacidades motoras. Contamos con 14 trabajadores, la mayoría fundadores. Licenciados en terapia física y rehabilitación, Cultura Física, logopedas, defectólogos, psicólogos y fisiatras. Somos un equipo de trabajo, unido, que nos identificamos mucho con los pacientes y sus padres, al tiempo que personalizamos la atención. Esa ha sido la clave del éxito”.

Karen, la camagüeyana, es atendida por la licenciada Yamirka, fundadora de la institución.
Karen, la camagüeyana, es atendida por la licenciada Yamirka, fundadora de la institución. Foto: Juan Carlos Dorado

Una de las funciones esenciales del centro es capacitar a la familia y darle la oportunidad de participar en el proceso de recuperación progresiva de sus hijos, a partir de un ciclo de atención al paciente infantil que contempla las etapas de evaluación (una semana); la de familiarización (quince días) y la de aplicación del programa, por 28 días y siete horas diarias de atención; que luego se repite en ciclos según la patología.

En una reciente visita del ministro de Salud al centro, Dr. Roberto Morales Ojeda, se suscitó allí mismo en el CIRENcito, una plática entre especialistas del ramo y del Gobierno en la provincia, municipio y la nación, sobre la posibilidad de encontrar solución para dar albergue a pacientes y sus familiares que vienen desde lejanas geografías; y hasta de diversificar la experiencia.

Todavía está fresca en la memoria de los aguadenses el día de la inauguración, una calurosa mañana de septiembre, en la que el mismísimo Julián Blanco, director del CIREN y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, vino en persona a cortar la cinta de la esperanza y ya desde entonces se sembró allí, en ese territorio de tierra roja, la voluntad de hacer camino de la mano de los pequeños.