Centenario Revolución de Octubre: Mi profesora Liudmila y los recuerdos de una fecha

Rusia, ese inmenso y rico país de vasta y gélida geografía, marcó la historia del siglo XX, cuando en la segunda década de la centuria hizo una revolución, movimiento social que cambió y removió de manera radical las bases de la monarquía zarista; pero que a nivel global movió la correlación de fuerzas. El mundo fue otro y Rusia también, después que los marinos del crucero Aurora dijeron NO y se desató la rebelión.

La electrificación, disminución del atraso en casi todos los órdenes de la vida, incluso superando a países de Occidente, los ideales de crear y concretar una sociedad donde el igualitarismo fuera un estandarte y no una condición negativa. Pero en el largo camino a recorrer las realidades se tornaron en utopías.

Con posterioridad a 1917 aumentaron sus fronteras, pasaron a ser la Gran Unión, hicieron de la Guerra Patria una victoria contra el nazi-fascismo, mandaron un hombre al cosmos, y por esas y muchas cosas vale la pena celebrar sin adentrarnos en cuestionamientos políticos e históricos.

En lo personal recuerdo bien esta fecha en mi época de estudiante de idioma ruso, a mi profesora de gramática Liudmila Petrovna, quien pacientemente seleccionaba un repertorio de canciones patrióticas para la gala del 7 de noviembre. Desde 15 días antes se suspendían las clases, aunque de cierta forma resultaba un ejercicio idiomático excelente, y debíamos aprender las difíciles letras y ensayar los coros y solos. Todos cantábamos, incluso yo, que apenas afino.

Obra: Villalvilla

Por ello siempre recuerdo esta jornada con cariño, porque no se trataba sólo de una efeméride significativa, ni de las lecciones de historia, sino porque ellas, Liudmila, Liuba, Tatiana, Natacha… nos enseñaron a celebrarla a través de versos, poemas y canciones, desde la Literatura; a comprender la trascendencia de un octubre que fue noviembre por los caprichos de dos calendarios el Juliano y el Gregoriano.

Son cien años que han estremecido al mundo, desde el mismo estallido de la revolución, dirigida por Vladimir Ilich Ulianov Lenin hasta los días de hoy, en el que continúo pensando que vale la pena celebrar y vienen a mi memoria aquellos himnos de mi época de estudiante, en particular el del octubre rojo, porque la Revolución de Octubre trajo a Rusia, además, una efervescencia artística. Brindemos pues, “da cansá”, por la música que es la crónica de un siglo, por mi profesora Liudmila y por la centuria rusa de revolución, aunque hoy algunos estimen que no es menester celebrar.

Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

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