Cementerio de Reina, en Cienfuegos

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Siete años atrás, cuando envió su primera carta al “5 de Septiembre”, el cienfueguero Aramís Pérez Gandulla estaba seguro de que su reclamo tendría satisfactoria respuesta, más temprano que tarde. Escribió entonces acerca de un viejo anhelo de sus conciudadanos, que pedían desde hace varias décadas la restauración del Cementerio de Reina, Monumento Nacional desde 1986 por sus valores artísticos y carácter constructivo, únicos hoy en Cuba.

En esa necrópolis reposan los restos de su padre y de otros familiares. La vieja edificación, que data de 1839, está afectada por el tiempo y los azotes de los huracanes Lili y Michelle, y presentaba serias muestras de deterioro, a tal extremo, que era considerada uno de los cien monumentos nacionales del mundo en peligro de desaparición, según criterio de una revista especializada de la entidad World Monument Found, de los Estados Unidos.

Ahora Aramís tiene esperanzas mejor fundamentadas, pues observa que los añejos sueños comienzan a convertirse en realidad y avanzan sostenidamente las obras de restauración de la capilla, casi en ruinas hasta hace unos pocos meses, y cuya estructura, con idéntico estilo, está virtualmente terminada. De ahí que, al observar la ejecución de distintos trabajos en el camposanto, se decidiera a redactar otra misiva.

La necrópolis es un caso original en la arquitectura colonial cubana. El aspecto de mayor relevancia histórica es su forma de enterramiento, característica del siglo XIX, a través de tres hileras de nichos que forman las paredes de su primer patio, cuyas lápidas son verdaderos tesoros del arte estatuario en bajo relieve, conformados en pizarra, hierro fundido y mármol.

Precisamente merecen atención las esculturas talladas en mármol, entre ellas La Bella Durmiente, envuelta en la leyenda, cuya obra se asegura fue realizada por un famoso artista italiano de la época.

Factores a destacar son las fechas de enterramientos y las personalidades inhumadas en ese recinto. Existen nichos tan antiguos como el de Andrés Dorticós Casseau, de 1843; y de Juan Vives, que data de 1845, quienes figuraron entre los primeros habitantes de la Villa de Cienfuegos.

Se encuentran allí los restos de varios mambises participantes en las gestas de 1868 y 1895, entre los que se cuentan los generales Henry Reeve (El Inglesito) e Higinio Esquerra; el teniente coronel Félix Germán Barrio Howard y otros, algunos de los cuales se desconoce el sitio donde fueron sepultados.

Precisamente, en el caso de Henry Reeve, cuyo lugar de enterramiento no se ha localizado, hay constancia de un acta en el Libro de Defunciones No. 10, folio 199, tomo 627, de la parroquia La Purísima Concepción, cuya partida refiere que: “El presbítero Lic. Don Aureliano Avello, a los 5 días de agosto de 1876, declara que el insurrecto y cabecilla El Inglesito ha sido muerto ayer por fuerzas del Ejército a poca distancia del poblado de Yaguaramas, donde su cadáver se condujo al Cementerio Municipal de esta parroquia. El cuerpo se expuso en el Hospital de Caridad Militar en la entrada de Cienfuegos. Su enterramiento fue sin testigos”.

Del acta se desprende que Reeve no sólo fue sepultado de forma oculta, sino a una hora en que no solía haber persona alguna en el cementerio. Era ése el tratamiento que las autoridades españolas daban a los “insurrectos”. Por tal causa no es posible identificar sus restos, que quizás apenas tuvieron una tosca cruz de madera, sin nombre alguno, y que se deterioró con rapidez.

 

 LAS OBRAS

Es precisamente la capilla una de las áreas que más daños sufrió con el transcurso de los años y las inclemencias del tiempo. Las obras de reconstrucción están virtualmente concluidas, luego de costosas inversiones y arduas labores para reforzar la cimentación y acondicionar techos y paredes, en cuyas acciones tuvo mucho que ver el desempeño profesional de la Brigada de Reconstrucción de Teatros y Cines, del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), de Villa Clara; y de la Agrupación de Restauración de Monumentos, de Cienfuegos.

Igualmente avanza la reparación de bóvedas, lápidas y verjas, gestión en la que participan algunos propietarios. En las paredes con nichos se concentró un esmerado trabajo para su rescate, que resulta una verdadera muestra del interés para dar adecuada respuesta a un viejo problema.

El cementerio fue construido en una zona muy próxima al litoral y ha sufrido en diversas ocasiones la penetración del mar. Fue ésta una de las causas por las cuales en 1926 fue inaugurada la necrópolis Tomás Acea, una de las más bellas de Cuba.

Entre las obras realizadas en Reina figuran las zanjas de drenaje terminadas alrededor de sus muros, que impiden la acumulación del agua de lluvias o de los reflujos marinos. Próximamente comenzarán los trabajos del edificio administrativo, urgido de mucha madera de calidad, y continuarán otras actividades necesarias para la total rehabilitación del lugar, muy visitado por el turismo internacional.

En París fue constituido un Club de Amigos del Patrimonio de Cienfuegos, formado por cubanos residentes allí y por ciudadanos franceses que han visitado el lugar, quienes hicieron una donación que posibilitó en buena medida la ejecución de los principales trabajos, aunque el Gobierno y organismos de la provincia tienen especial interés en el rescate de esta joya de la arquitectura nacional.

Por estas razones, los cienfuegueros depositan su confianza en la voluntad creadora demostrada en el territorio para garantizar la terminación de este proyecto en marcha, mejorar su entorno y acondicionar las áreas verdes y jardines exteriores, tal y como consta en los planos confeccionados para el importante objetivo.

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