Celda 211: la madriguera de Malamadre

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Celda 211 no es solo un mero thriller carcelario. Representa un documento intelectual sobre la condici贸n humana y el peso del destino en la expresi贸n de la especie ante la vida.

Ni Critias, ni Utop铆a, la prisi贸n de Zamora donde discurre el relato de la cinta -seg煤n el libro hom贸nimo de Francisco P茅rez Gandul- es la madriguera inh贸spita de tipos como Malamadre (Luis Tosar, a punto entonces de sus maravillosos 40, dando la que sin duda ha sido una las actuaciones m谩s soberbias del cine espa帽ol de este siglo), el detritus, los hecefecales de un orden a veces tan injusto dentro como fuera de los barrotes: expl铆cita a las claras, verbalizada incluso, la anterior, una de las ideas centrales del filme de Daniel Monz贸n.

En el indispensable camino local a negociar desde la ira hasta la aceptaci贸n aqu铆 han sucumbido vidas sometidas a un doble sistema de castigo, propiciado por las duras condiciones de vida internas y el maltrato de los funcionarios del penal.

El antiguo cr铆tico de cine Monz贸n y su guionista Jorge Guerricaechevarr铆a saben que ya Curtiz, Hawks, LeRoy y el Dassin de Entre rejas (1947), de forma m谩s o menos ingenua seg煤n el caso, le sacaron las lascas fundacionales al asunto, y lo que hacen es contextualizarlo, redefinirlo, a la situaci贸n carcelaria actual en la Pen铆nsula -entre las m谩s desastrosas de Europa-, tal cual opt贸 el coreano Choi Jin-ho en The executioner o antes el turco Yilmaz G眉ney en El muro (1983).

Su thriller con tintura de drama social evade lugares comunes -no t煤neles, no sodom铆a-, juega como sucediera en Brubaker (1980), de Stuart Rosenberg -, aunque sin la misma intenci贸n y menos convicci贸n all铆-, con la ecuaci贸n de poner en chirona a quien vendr铆a a representar a la ley, matem谩tica narrativa que le ubica en total situaci贸n de apuntalar uno de los planteos cenitales de su cinta.

Utiliza de forma nada gratuita el recurso del televisor en tanto veh铆culo constante de catalizaci贸n de los hechos durante el mot铆n de los reclusos; ya menos como imagen de la posici贸n determinante de los medios de comunicaci贸n hoy d铆a que como constataci贸n de la suerte de de index hist贸rico-factual en que se ha convertido la expresi贸n audiovisual a la fecha, como lo asumieron Brian de Palma en Redacted o Matt Reeves en Cloverfield.

Prodiga algunas suculentas composiciones de personajes en el papel y la interpretaci贸n 鈥揳guantados, s铆, por la viga maestra de Malamadre-, y da una lecci贸n de ritmo, dosificaci贸n del tiempo narrativo y progresi贸n dram谩tica, elementos nudales perdidos a cada rato por la pantalla ib茅rica.

El mejor cine de g茅nero en el coraz贸n de Espa帽a -no importa el flagelante final con el cual se autoatenta Monz贸n ni las cargantes retrospectivas callejeras del personaje de Juan Oliver, el funcionario de prisiones encerrado por accidente o la delgada l铆nea del azar. Sin im谩n hacia las cartas n谩uticas gringas, respetuoso a los matices culturales propios, con cabeza propia, y en otra galaxia de sonrojantes nader铆as de acci贸n carcelaria al servicio de Stallone, Van Danme o Statham de los noventas y el actual siglo.

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