Carlos Fariñas, compositor de grandes aportes a la cultura

Hoy quiero departir la historia de vida de un hijo ilustre de esta ciudad, quien llegó a ser uno de los compositores más reconocidos de nuestra Patria. Con el paso de los años, no dejo de sorprenderme con agrado cuando develo nombres imprescindibles para la cultura cubana que alcanzaron prestigio y reconocimiento internacional.

Corría 1934, era el mes de noviembre y casi a finales, el 28, nace en la Perla del Sur Carlos Fariñas Cantero. Aquí vive sus primeros años. Al cumplir 14 primaveras ingresa en el Conservatorio Municipal de Música de La Habana. A partir de ahí su carrera continúa en ascenso, y con 22 años obtiene una beca en el Berkshire Music Center, en los Estados Unidos, donde recibe clases de composición con Aaron Copland, entre otros grandes músicos y pedagogos, con quienes amplía su formación en orquestación y dirección de orquesta. Complementa sus estudios en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú.

Pocos conocen que este hombre nacido en Cienfuegos estuvo al frente de la Sección de Música del Teatro Nacional desde su organización en 1959. Cuatro años más tarde, pasa a dirigir el Conservatorio Alejandro García Caturla y durante una década, encabezará el Departamento de Música de la Biblioteca Nacional José Martí. Posteriormente, con la creación del Instituto de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), comienza toda una etapa en la cual destaca por el rigor y profesionalismo con que asume la composición para este medio audiovisual. Su obra se encuentra en filmes de destacados directores cubanos como Tomás Gutiérrez Alea (Titón), Rogelio París, Pastor Vega, Enrique Pineda Barnet, entre otros. Une su talento igualmente al teatro haciendo música incidental para obras, tanto en Cuba como en Alemania.

Carlos Fariñas es uno de los nombres que ha quedado escrito en mayúsculas dentro de la música cubana y universal./Foto: Tomada de Internet

Integra el claustro de pedagogos fundadores del Instituto Superior de Arte (ISA), llegando a ser decano de la Facultad de Música. En 1980, pasa a ser el jefe del Departamento de Composición de dicha institución. Son muchas sus  huellas en la alta casa de estudios, entre las que se encuentra la organización de la Orquesta de Cámara, el Trío White, el coro y la creación del estudio de música electroacústica y por computación, que tantos logros ha alcanzado durante todos estos años. Es quien propone y auspicia la incorporación del laúd cubano y el tres en el Departamento de Guitarra, y la introducción académica de la percusión cubana. También colabora activamente en los planes de estudio para la creación del Departamento de Musicología.

Sus méritos sobrepasaron las fronteras nacionales, y se ejemplifica cuando le fuera otorgado el segundo premio de la lV Bienal de París por su obra Tiento ll. Con esta pieza Fariñas demuestra su audacia y originalidad, creando todo un sistema de grafismo y simbologías propios que le permitieran incursionar en las nuevas posibilidades sonoras e interpretativas que el compositor ofrecía en su obra.

Entre sus lauros también está el de haber impartido docencia en la Facultad de Vincennes, París; la Facultad de Sociología de la Universidad de Trento, Italia; la Facultad de Musicología de la Universidad de Estocolmo y la de Göeteborg, Suecia; West Deutsche Rundfunk y Deutschek Well, en Alemania; Hochsulefür Musik, Berlin; la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Edinboro, Estados Unidos; New York State University; Buffalo y California School of Art, Estados Unidos; el Conservatorio Real de Madrid, España; el Aula Magna, Facultad de Física de la Universidad de La Habana; Cátedra de Composición Bolívar, Venezuela; Taller de Composición en el Mozarteum, Salzburgo, Austria.

Fariñas formó parte del movimiento vanguardista de la música cubana y uno de los primeros en incursionar en la música electroacústica. Nos abandona físicamente el 14 de julio de 2002, dejando entre sus obras ballets, música para conjuntos de cámara, para cello y orquesta, coro, guitarra, medios electrónicos y mixtos; música incidental para cine y teatro, ópera, orquesta sinfónica, guitarra y orquesta, piano, saxofón y piano, viola y guitarra, violín y cello.

Carlos Fariñas es uno de los nombres que ha quedado escrito en mayúsculas dentro de la música cubana y universal. Por su valía, debería ser recordado como merece en la tierra que lo vio nacer.

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