Caisimón de anís, paladar y salud

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Arbusto de facil propagación en terrenos húmedos

Aconseja mi vecina Elia que no hay nada como una infusión de caisimón de anís para tratar diversos males del organismo. Sostiene la abuela su defensa a esta planta medicinal, en que este resulta un remedio eficaz como emoliente, antirreumático, diaforético, diurético y estimulante.

Y agrega la yerbera del barrio que funciona muy bien en el tratamiento de las cefaleas. Para remachar con las bondades del vegetal, cuenta que también se le atribuyen propiedades curativas de las anginas, erisipelas, fiebres y la gota. Ah, y no deja de mencionar lo agradable que resulta al paladar una buena taza de su infusión, antes de ir a la cama.

En definitiva, estamos hablando de un arbusto silvestre, cuyo nombre científico es Piper auritum HBK, de hojas alternas, enteras, aovado-elípticas, con la base muy inequilátera, profundamente acorazonada, de hasta 32 cm de largo y 16 cm de ancho.

Posee flores diminutas, bracteadas, sin perianto, agrupadas en espigas amentiformes de hasta 16 cm de largo, axilares y opuestas a las hojas. Fruto abayado y muy pequeño.

El caisimón de anís es originario de México, América Central y el norte de América del Sur, aunque puede localizarse en diferentes puntos de la América tropical, fundamentalmente en zonas boscosas y húmedas, a orillas de ríos y arroyos, aunque también su hábitat se ubica al pie de las sierras calcárea.

Entre otros nombres populares, según la región geográfica, se le conoce como tlanepa, tlanepaquelite (nahuatlismos de ‘hierba medicinal olorosa’, hoja santa (una leyenda mexicana dice que la Virgen María secó los pañales del Niño Jesús en un arbusto de esta planta, de donde le viene el nombre), hoja de anís, momo, o pimienta sagrada, y x-mak-ulam, en lengua maya.

Este es un arbusto muy popular entre los pueblos que viven en la zona tropical, desde México hasta el norte de América del Sur. Demás de las bondades medicinal ya mencionada por Elia, en el país azteca la emplean de especia para saborizar los tamales y algunas carnes en la cocina mexicana.

Por su lado, en Guatemala la usan en la región maya-q’eqchi’ para preparar el pachay, que básicamente es pescado con chile y achiote, envuelto en hojas de Santa María, para darle otra envoltura en hojas de plátano. También pueden seleccionar hojas de maxán. Se entierra y encima forman una fogata en la que cocinan sobre ella una sopa de pescado. Al estar el caldo listo, son desenterrados los pescados y el pachay se ha cocinado al vapor; esta es una auténtica receta prehispánica.

Además de emplearse como condimento, las hojas pueden usarse como estomacales, analgésicos y estimulantes en la medicina tradicional.

Según el investigador botánico Grosourdy, las semillas de caisimón de anís son madurativas y las hojas y retoños considerados como muy buen antiescorbútico. La raíz encierra un principio activo-aromático y estimulante del sistema linfático y es descongestionante del hígado.
Agrega el científico que las raíces de la planta constituyen el mejor diurético de la flora de los países intertropicales; y sostiene que su infusión se emplea en la cura de la gonorrea; y que las hojas ligeramente cocidas se emplean a manera de cataplasma, después de molidas, sobre los tumores para madurarlos.

Algunos especialistas recomiendan su uso moderado, no debe ingerirse en grandes cantidades ni por largos períodos ya que, aunque en el consumo humano no han reportado casos desfavorables, en experimentos con ratas han detectado, en dosis elevadas, cierta toxicidad.

Le aseguro que una buena taza de infusión de caisimón de anís, y se cocina con hojas de tilo mejor, es un excelente te para dormir tranquilo toda la noche. Pruebe y vea sus efectos.

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