Buscando justicia: una de Nicolas Cage

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Buscando justicia (Seeking Justice, 2011), debi贸 provocar cierta congoja a la ciudad cin茅fila. El primer arranque nost谩lgico-penoso provendr铆a del hecho de que su director, el australiano Roger Donaldson, fue capaz de componer en Hollywood uno de los m谩s redondos exponentes del g茅nero: Sin salida (No Way Out, 1987) con Gene Hackman y Kevin Costner. Quiz谩 casi ning煤n jovenzuelo -cuyas predilecciones mueven los molinos de la industria- lo conozca, pero los ejecutivos, aquellos moguls del show business retratados por Elia Kazan en El 煤ltimo magnate, s铆 conocen su presencia.

El segundo derivar铆a del olvido absoluto de Nicolas Cage de que alguna vez en su carrera a 茅l le preocup贸 de veras el Cine. Eso fue, once upon a time, durante los tiempos lejanos Coraz贸n salvaje o Adi贸s a Las Vegas, en la cual compuso a uno de los mejor configurados dips贸manos de la historia de la pantalla.

Sin embargo -y pese a que el alem谩n Werner Herzog intent贸 sacarlo del bache mediante el magn铆fico remake del realizador al Teniente corrupto de Abel Ferrara, como ya antes lo hiciera el mism铆simo Scorsese en Vidas al l铆mite-, hubo un punto del camino donde el sobrino de Coppola perdi贸 su rumbo, se le evapor贸 el entusiasmo, irrespet贸 el arte de la actuaci贸n y se dej贸 vencer irremisiblemente por el poderoso caballero Don Dinero. Vengan billetes, dijo Nick, y vayan las obras de autor a la hostia.

La culpa de esto la tuvo, sin quererlo, un notable realizador chino llamado John Woo. 脡l contrat贸 al viejo Nicolas y a su tocayo Travolta para realizar la que este cr铆tico siempre ha considerado como mejor action movie de los 麓90 en EUA: Contracara (Face/Off, 1997). El filme alcanz贸 extraordinaria recepci贸n de p煤blico; la gente no se equivoc贸, val铆a su peso en diamante cada uno de sus 24 fotogramas por segundo. El actor de Tresspass amas贸 un dineral, quiz谩 crey贸 que todas las pel铆culas de acci贸n iban a ser similares, con los mismos directores y respeto de la cr铆tica. Cay贸 en la trampa. Lleg贸 la 茅poca de La roca, su alianza con Michael Bay u otros rentables palomiteros. De ah铆 en adelante, el hombre rod贸 a velocidad vertiginosa infinidad de porquer铆as (Convictos en el aire, Peligro en Bangkok, El motorista fantasma, Infierno al volante, Cacer铆a de brujas鈥), para alcanzar el desprop贸sito total en bodrios de concurso como Aprendiz de brujo. Esto sobrepasa lo peor jam谩s imaginado.

Buscando justicia no es lo m谩s malo de esa retah铆la comercialista. Tampoco lo mejor. Col贸case en plano intermedio, donde Next o Knowing, sin superar la 煤ltima. La cosa va, cual el t铆tulo indica, de venganza. Su personaje, Will Gerarld, es un profesor escolar de Nueva Orle谩ns cuya esposa Laura, violonchelista, es violada de forma salvaje, e internada en un hospital a causa de dicha agresi贸n. All铆 le llega al marido Guy Pearce, el actor australiano de Memento y El discurso del rey, quien le propone despacharse al victimario, si despu茅s el profe estuviese dispuesto a prestarle cierto favor en un momento dado. Ecos de tal idea fueron tomados sin pagar un euro por el guionista Robert Tannen de una teleserie llamada Los simuladores.

En su desesperaci贸n por ver a su belleza rubia (January Jones, la enigm谩tica y rubia esposa del inefable Don Drapper en Mad Men) en cama y amoratada, el inquirido asiente. Cualquiera lo har铆a. En minutos le entregan la foto del violador ultimado. Nota al aire: El tipo es blanco, para que no acusen al filme de racista, si bien en esta urbe predomina la poblaci贸n afroamericana. Otra prueba m谩s del reinado de lo 鈥減ol铆ticamente correcto鈥 en Norteam茅rica. A los seis meses, cuando ya Will cre铆a olvidado el asunto, su 鈥渞edentor鈥 lo convoca. Se trata la suya, en apariencias, de una sociedad cooperativa para limpiar la escoria de las cloacas sociales en que se han convertido ciertos escenarios dom茅sticos, uno de ellos la ciudad del Katrina. O sea, liquidar, bronsoniamente, a asesinos, ped贸filos y toda esa ralea. Sin embargo, el 鈥渆ncargo鈥 mortal encomendado al profesor, sin 茅l saberlo ni querer en caso alguno cometer el crimen, en realidad se trata de un periodista investigativo quien anda sobre la pista de este grupo que extralimit贸 su fin original y ya no respeta norma alguna.

Gerald es acusado, escapa, corre, investiga, salva a su rubia鈥. 驴d贸nde voy a encontrar otra igual, si ya Catherine Deneuve es una anciana, dir谩 茅l? Un docente de Literatura, quien ense帽a a Shakespeare, es puesto por el libro cinematogr谩fico de Tannen a lo usual de estos thrillers de justicia personal. Ni el personaje ni la edad del actor se prestan, pero esto no tiene nada que ver, sabemos. La pel铆cula no es tan desastrosa como las anteriores de NC porque el director de Trece d铆as se las ingenia para mantener cierto ritmo, no se le va la mano con la violencia (no imagine nadie una violaci贸n corte Gaspar No茅 en Irreversible; aqu铆 manda Santa Elipsis y no vemos sufrir a January Jones como M贸nica Bellucci en aquel t煤nel infernal), encadena bien las secuencias y su protagonista est谩 algo menos 鈥渃ara de mu帽ec贸n bravo鈥 que siempre. Eso s铆, cualquier presunta alusi贸n de significantes sociales queda autoneutralizada por el mismo cariz hitmaniano de la historia. Esto no es Spike Lee ni Herzog.

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