Béisbol femenino: ¿Quién dijo que no?

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La práctica del béisbol femenino se remonta a los años 50. En Cienfuegos, un grupo de mujeres lo hacían en algunos asentamientos del municipio de Abreus. Un poco más acá en el tiempo, la zona del Consejo Popular Camilo Cienfuegos acogía a las aguerridas cumanayagüenses.

A pesar de la valentía de las féminas de estar dispuestas a jugar a la pelota y enfrentar todo tipo de discriminación, no fue hasta el 2003 que se oficializa la práctica del deporte nacional por parte de las mujeres.

Cienfuegos concurrió a la competencia que marcó el debut en el patio y se coronó campeón en la cita organizada por la Federación de Mujeres Cubanas y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). A partir de ahí comenzaría la historia de un equipo que va creciendo día a día en el terreno.

Yuviesky Marqués es una de las fundadoras del equipo y dice que “al principio hubo muchos escépticos que no creyeron en nosotras. Pensaron que íbamos a durar poco tiempo en el deporte. Y ya usted ve… Todavía hay equipo para rato.

“La mayoría asocia los partidos a un simple jueguito de ‘bolas’. Y lo cierto es que las cienfuegueras hemos demostrado que somos capaces de derrotar a cualquier rival, por experimentado que éste sea”.

La pasión por el deporte nacional las llevó a organizar eventos en la zona. Su aspiración era medirse en el diamante frente a cualquier rival, incluso, frente a planteles masculinos.

“Hoy la realidad es diferente -comenta Yuvieski-, pues contamos con una comisionada nacional, Margarita Mayeta, quién se ha encargado de apoyar el desarrollo de la disciplina en el país”.

La II Olimpiada del Deporte Cubano hizo que la afición observara el desempeño de las jugadoras de béisbol. En calidad de exhibición, se pudo apreciar la calidad de las mujeres, que no solo prefieren la “bola blanda”, sino que van más allá y practican el screw ball o el slider como el mejor.

“En aquella competencia -dice Gastón, el entrenador principal- brillaron en el pitcheo y en la defensa, pero les faltó potencia en el bateo, lo que provocó que cayéramos a la tercera posición, por detrás de Orientales y Occidentales.

“Teníamos una buena alineación para luchar por el cetro, aunque debo reconocer que nos enfrentamos a equipos muy ofensivos”.

Para las cienfuegueras, la competencia les deparó varias sonrisas, toda vez que algunas formaron parte del team Todas Estrellas; ese fue el caso de la lanzadora Lisleidys Rodríguez y de la receptora Misleidis Belén.

Comoquiera que el béisbol es nuestro deporte nacional, las cubanas siempre tuvieron inclinación hacia su práctica. Nombres como el de Nemecia, la flor carbonera de los pies descalzos, y el de Julia Osendi, defensora acérrima de su práctica, se inscriben entre las amantes del béisbol. Otras, entre las que se encuentra la abreuense Hilda Lorenzo, han visto como su sueño se convierte en realidad.

¿Y la prestancia femenina? podrían preguntar algunos.

Y ellas, casi al unísono responden que “eso no influye en lo más mínimo.

“Somos las mismas, con béisbol o sin él. Antes fuimos voleibolistas, basketbolistas y finalmente nos quedamos con la pelota, pero su práctica no representa un problema para no ser femeninas”.

De haber estado allí, Eliades Ochoa no habría mandado a María a que se pintara los labios. La sutileza se apreciaba a flor de piel.

“Aunque no dejaré de batear o de recoger pelotas en el left field -dice Yuviesky entre sonrisas. Seguiré jugando por encima de todo porque las mujeres también somos buenas en la grama. ¿Quién dijo que no?”.

La nómina inicial del “Cienfuegos” ascendía a más de 30 jugadoras. Hoy la tropa solo cuenta con 11 y eso está dado por las condiciones de vida y no por lo fuerte que puedan ser los entrenamientos.

En la opinión de esta periodista, las del patio muestran un palmarés envidiable y no son reconocidas como tal.

No son menos que los hombres, pero fisiológicamente las mujeres somos diferentes, y al menos merecen tener donde pernoctar y donde alimentarse, aunque no entrenen en la capital provincial. La práctica ha demostrado que Cruces es una buena plaza para el desarrollo del béisbol, para pesar de muchos que las han querido ignorar.

Esperemos que ellas encuentren oídos receptivos que interioricen sus necesidades o correríamos el riesgo de ver morir lo que nació del amor y la pasión por la práctica del béisbol.

Por lo pronto, las cienfuegueras participarán en una cuadrangular a celebrarse en el mes de agosto. Las que allí se destaquen podrían incluirse en la preselección nacional. Ojo con algunas de ellas, pues más que una sorpresa, su inserción sería un aliciente para impulsar aún más su carrera.

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