Atelier El Maniquí, de Cienfuegos: Puntadas por la vida

La covid-19 ha obligado a no separarnos de los nasobucos. No hay dudas de que esas prendas son una barrera contra el nuevo coronavirus y otros padecimientos respiratorios.

Buena parte de las mascarillas de tela que hoy usan los cienfuegueros, salieron de las manos de los trabajadores del atelier El maniquí, de la ciudad capital provincial. Allí, o desde sus casas, las costureras garantizaron poco más de 10 mil prendas, tanto al personal de Salud como de otros sectores y a la población en general.

Tal desempeño les valió la obtención del certificado de Proeza Laboral que otorga la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Con esa motivación llegué hasta la unidad perteneciente a la Empresa Provincial de Servicios Personales, Técnicos y del Hogar para entablar diálogo con quienes, desde las puntadas, contribuyeron a preservar la vida.

“Fue una labor debimos asumir aquí en el atelier.  Me mantuve todo el tiempo trabajando desde la unidad. Me sentí muy bien, y estoy orgullosa de haber contribuido con la protección de la salud de los cienfuegueros,” dice Ivón Dan García, una de las costureras más destacadas.

“Trabajamos intensivamente, incluso hasta altas horas de la noche para garantizarlos, tanto a la población como a los organismos. Laboramos en equipo; algunas cortaban y las demás cosíamos, e incluso recibimos el apoyo de varios compañeros y se contrataron costureras para poder cumplir con nuestra tarea.

“Todo el tiempo nos protegimos, tomamos nuestras precauciones y eso evitó que nos enfermáramos”.

Eulalia Manzano Pérez también es costurera de “El Maniquí”, y aunque es mayor y diabética recuerda que “(…) desde la distancia, contribuí a la confección de nasobucos; el sastre nuestro me llevaba las costuras para luego recogerlas. Tuve días de hacer 100 y hasta más nasobucos, porque había que lograr que nuestra población se protegiera”.

VISIÓN ADMINISTRATIVA

María Iberlisis Alen Piña, es la administradora del atelier El Maniquí, y junto a su colectivo asumió la importante labor de proveer a los cienfuegueros de medios de protección: “Comenzando la pandemia nos movilizamos todos y trabajamos intensamente de lunes a domingo hasta altas horas de la noche y además contratamos costureras eventuales, voluntarias, en las casas, a quienes llevábamos las materias primas y después recogíamos los nasobucos hechos. Igualmente, procedimos con  nuestros trabajadores que laboraban desde sus casas; no paramos, aun cuando sentíamos temor”.

Una cifra considerable de mascarillas de tela se confeccionó en “El maniquí”.

¿Qué destino tuvieron?, pregunto a  María Iberlisis

“Fueron comercializados a la población y también a las empresas, entre ellas Comunales, Acopio, el Porcino, Fertilizantes y las tiendas Caribe. Cada día procurábamos tener 200 o más elaborados para la venta diaria a la población, a partir de la una de la tarde. Luego de ese proceso dedicábamos el tiempo a los que se venderían a las entidades y así pudimos lograrlo.

“También las personas podían traer sus tejidos y se les confeccionaba el nasobuco; esa fue otra vía implementada y que tuvo aceptación”.

Agradece la administradora la atención y el apoyo recibidos desde la Empresa y el desempeño de todo su colectivo.

¿En la actualidad, qué servicios prestan y en qué horarios?

“Nuestro objeto social es la confección de prendas para niños cuando disponemos de los tejidos adecuados para tal faena, bajo el Proyecto Ternura; sin embargo, no contamos con las materias primas apropiadas, pero no dejamos de atender al pueblo.

“Actualmente se hace la atelier tradicional, que es la que permite arreglar o modificar prendas o a partir de tejidos o hacer prendas nuevas, mediante una muestra.

“A mismo tiempo brindamos servicio de mercado; es decir, vendemos productos tales como medias de bebé, niños y hombres, servilletas, lejía. Tenemos el mercado potencializado y ello nos ha permitido cumplir los planes”.

Cada semana, desde las 8:30a.m. hasta las 5:00p.m., de lunes a sábados y los domingos de 8:00 a.m. a 11:00a.m., los 14 trabajadores del atelier cienfueguero se disponen a brindar un servicio que satisfaga a los clientes; por eso han atendido las solicitudes para arreglos de uniformes, una actividad vital en su quehacer, ni tampoco han dejado de lado la confección de nasobucos para quienes así lo prefieran.

Pudiera parecer que reina el ocio en “El Maniquí”, de Cienfuegos; sin embargo, nada más alejado de la realidad.  Allí, entre hilos, tijeras, metros, telares y puntadas se trabaja en pos de la vida.

Disímiles servicios, entre ellos el atelier tradicional pueden recibirse en “El maniquí”./Foto: Tay Toscano

Tay Beatriz Toscano Jerez

Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir