Asesinato de las hermanas Lourdes y Cristina Giral Andreu | 5 de Septiembre.
lun. Jul 22nd, 2019

Asesinato de las hermanas Lourdes y Cristina Giral Andreu

Casa natal en Cienfuegos, hoy Museo, de las hermanas asesinadas brutalmente por sicarios de la tiranía batistiana el 15 de junio de 1958.

Casa natal en Cienfuegos, hoy Museo, de las hermanas asesinadas brutalmente por sicarios de la tiranía batistiana el 15 de junio de 1958.

Quienes acuden al Museo de la Clandestinidad en Cienfuegos, enclavado en la casa natal de las hermanas Cristina y Lourdes Giral Andreu, en avenida 44 entre calles 37 y 39, generalmente se quedan unos minutos meditando ante los rostros de estas muchachas bellas, alegres, que nos sonríen como si permanecieran vivas tras las cartulinas bajo cristales que las conservan.

Aún los vecinos más antiguos de esa cuadra recuerdan a las niñas vivarachas, a las jovencitas que irradiaban optimismo y amor por la vida, conversadoras, presumidas… Cristina era más seria, no por ser la mayor, sino por característica personal, se graduó en la Escuela del Hogar; Lourdes, estudió Comercio y Secretariado, y en ambas creció la rebeldía ante cualquier injusticia en el ambiente dictatorial de la Cuba de los años 50.

Como tenían necesidad de ayudar a la economía familiar y en la ciudad sin industrias no existían condiciones laborales, se trasladaron a La Habana en busca de oportunidades. Encontraron trabajo en la empresa de construcción llamada Concretera Nacional y allí se encontraron también como revolucionarias. Pronto pusieron el hogar que crearon, un apartamento en el edificio de 19 y 24 en el Vedado, a disposición del Movimiento 26 de Julio, donde militaron las dos hermanas. Fue lugar de reuniones y de preparación clandestina de la huelga del 9 de abril de 1958.

El 14 de junio fue sábado y las dos hermanas vinieron a Cienfuegos para pasar el Día de los Padres junto a su progenitor. Aquel domingo 15 de junio de 1958 fue feliz en la mañana y la tarde. Pero ya comenzando a anochecer, de regreso a su apartamento habanero…

Se separaron de su hermano frente al edificio en que vivían, y él continuó hacia donde residía, cerca de allí. Ellas, todavía felices por el encuentro familiar, subieron hasta su piso, llegaron frente a la puerta de entrada y se sorprendieron al encontrarla forzada. Comenzaron a buscar en sus bolsos las llaves y de pronto, de su propio apartamento y de uno enfrente salieron policías armados. Obviaron todo intercambio de palabras y las que tronaron fueron las ametralladoras. Lourdes recibió trece balazos calibre 45. Iba a cumplir 22 años de edad. Cristina tenía 28 años, y recibió nueve disparos que terminaron su existencia física. Sus cuerpos inertes fueron arrastrados escaleras abajo, entre gritos de los vecinos horrorizados que relataron luego la bestialidad.

Circunstancias desgraciadas motivaron este desenlace. En realidad los esbirros fueron a ese edificio en busca de un miembro del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, que vivía frente a ellas, aunque no se conocían, fichado por haber participado en un frustrado atentado contra el Ministro de Gobernación de Batista, Santiago Rey Pernas, que era cienfueguero, y al conocer los policías que en ese apartamento vivían dos cienfuegueras, entraron al mismo, acaso hallaron algo comprometedor y aguardaron su regreso y las asesinaron.

El cobarde crimen conmovió y enardeció al pueblo cubano. Hoy las hermanas Giral dan nombre a un barrio que sustituyó a uno marginal existente antes de la Revolución, donde ahora residen un centenares de familias. Lourdes y Cristina, sonriendo desde sus fotos, son símbolos de la lucha de la mujer cubana por la libertad patria, y en su casa natal el Museo con sus nombres, nos relatan hechos como éstos que enseñan la diferencia de épocas y los rostros de las bellas muchachas nos llaman a la meditación.

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