Asesinato de las hermanas Lourdes y Cristina Giral Andreu

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Casa natal en Cienfuegos, hoy Museo, de las hermanas asesinadas brutalmente por sicarios de la tiranía batistiana el 15 de junio de 1958.
Casa natal en Cienfuegos, hoy Museo, de las hermanas asesinadas brutalmente por sicarios de la tiranía batistiana el 15 de junio de 1958.

Quienes acuden al Museo de la Clandestinidad en Cienfuegos, enclavado en la casa natal de las hermanas Cristina y Lourdes Giral Andreu, en avenida 44 entre calles 37 y 39, generalmente se quedan unos minutos meditando ante los rostros de estas muchachas bellas, alegres, que nos sonríen como si permanecieran vivas tras las cartulinas bajo cristales que las conservan.

A√ļn los vecinos m√°s antiguos de esa cuadra recuerdan a las ni√Īas vivarachas, a las jovencitas que irradiaban optimismo y amor por la vida, conversadoras, presumidas‚Ķ Cristina era m√°s seria, no por ser la mayor, sino por caracter√≠stica personal, se gradu√≥ en la Escuela del Hogar; Lourdes, estudi√≥ Comercio y Secretariado, y en ambas creci√≥ la rebeld√≠a ante cualquier injusticia en el ambiente dictatorial de la Cuba de los a√Īos 50.

Como tenían necesidad de ayudar a la economía familiar y en la ciudad sin industrias no existían condiciones laborales, se trasladaron a La Habana en busca de oportunidades. Encontraron trabajo en la empresa de construcción llamada Concretera Nacional y allí se encontraron también como revolucionarias. Pronto pusieron el hogar que crearon, un apartamento en el edificio de 19 y 24 en el Vedado, a disposición del Movimiento 26 de Julio, donde militaron las dos hermanas. Fue lugar de reuniones y de preparación clandestina de la huelga del 9 de abril de 1958.

El 14 de junio fue s√°bado y las dos hermanas vinieron a Cienfuegos para pasar el D√≠a de los Padres junto a su progenitor. Aquel domingo 15 de junio de 1958 fue feliz en la ma√Īana y la tarde. Pero ya comenzando a anochecer, de regreso a su apartamento habanero‚Ķ

Se separaron de su hermano frente al edificio en que viv√≠an, y √©l continu√≥ hacia donde resid√≠a, cerca de all√≠. Ellas, todav√≠a felices por el encuentro familiar, subieron hasta su piso, llegaron frente a la puerta de entrada y se sorprendieron al encontrarla forzada. Comenzaron a buscar en sus bolsos las llaves y de pronto, de su propio apartamento y de uno enfrente salieron polic√≠as armados. Obviaron todo intercambio de palabras y las que tronaron fueron las ametralladoras. Lourdes recibi√≥ trece balazos calibre 45. Iba a cumplir 22 a√Īos de edad. Cristina ten√≠a 28 a√Īos, y recibi√≥ nueve disparos que terminaron su existencia f√≠sica. Sus cuerpos inertes fueron arrastrados escaleras abajo, entre gritos de los vecinos horrorizados que relataron luego la bestialidad.

Circunstancias desgraciadas motivaron este desenlace. En realidad los esbirros fueron a ese edificio en busca de un miembro del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, que vivía frente a ellas, aunque no se conocían, fichado por haber participado en un frustrado atentado contra el Ministro de Gobernación de Batista, Santiago Rey Pernas, que era cienfueguero, y al conocer los policías que en ese apartamento vivían dos cienfuegueras, entraron al mismo, acaso hallaron algo comprometedor y aguardaron su regreso y las asesinaron.

El cobarde crimen conmovi√≥ y enardeci√≥ al pueblo cubano. Hoy las hermanas Giral dan nombre a un barrio que sustituy√≥ a uno marginal existente antes de la Revoluci√≥n, donde ahora residen un centenares de familias. Lourdes y Cristina, sonriendo desde sus fotos, son s√≠mbolos de la lucha de la mujer cubana por la libertad patria, y en su casa natal el Museo con sus nombres, nos relatan hechos como √©stos que ense√Īan la diferencia de √©pocas y los rostros de las bellas muchachas nos llaman a la meditaci√≥n.

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