Asesinato de Enrique Villuendas en Cienfuegos

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Escultura del Coronel Villuendas en el parque que lleva su nombre de la ciudad de Cienfuegos. /Foto: Ecured.

Aquellos disparos que resonaron en una habitación del Hotel La Suiza de Cienfuegos el 22 de septiembre de 1905 causaron consternación en esta ciudad y en toda Cuba, porque aquellos tiros provocaron la muerte de un joven congresista de prestigio nacional y quien fuera Coronel del Ejército Libertador y líder del Partido Liberal, que lo preparaba como futuro aspirante a la presidencia de la Nación. Se trataba de Enrique Villuendas, prestigioso miembro de la Comisión Constituyente de 1901 y era uno de los críticos más fuertes del primer presidente cubano, impuesto por los Estados Unidos, Tomás Estrada Palma, que maniobraba para reelegirse para un segundo mandato presidencial, que estaba en ese momento expresamente prohibido por la vigente Constitución.

Villuendas había llegado a Cienfuegos y se alojó en el Hotel La Suiza, situado en la calle San Carlos entre DeClouet y Santa Isabel, para celebrar reuniones con jefes locales de su Partido, también una serie de mítines políticos en apoyo al candidato liberal a la Alcaldía municipal,  José Miguel Gómez, que se mantenía en pugna con el del partido Moderado, José Antonio Frías, de gobierno en el país, en medio de un caldeado clima electoral después de que delincuentes armados del partido de Estrada Palma asaltaran y destruyeran el Círculo Liberal de esta localidad.

Los enemigos pol√≠ticos de Villuendas echaron a rodar la ‚Äúbola‚ÄĚ de que √©ste hab√≠a tra√≠do bombas para realizar ataques a los Moderados. Todo lo cual era una burda farsa para hacer que la polic√≠a allanara la habitaci√≥n de Villuendas y lo condujera detenido, sin respetar su condici√≥n de congresista. El propio jefe de la polic√≠a local, de apellido Illance acudi√≥ al hotel, y en medio de la discusi√≥n, Villuendas fue atacado a tiros por la espala pra luego ultimarlo en el piso, pero sus compa√Īeros se defendieron y dieron muerte a Illance, otros varios polic√≠as y pol√≠ticos civiles resultaron heridos.

La policía circuló la versión de que se habían ocupado bombas en esa habitación, pero pudo comprobarse, -y así resultó publicado en la prensa local-, que la misma policía extrajo esas bombas inoperantes del Museo de la ciudad para presentarlas como pruebas falsas. Todo era una burla y excusa burda para ocultar el asesinato premeditado, ordenado por Estrada Palma.

La autoridades impidieron que familiares y amigos velaran el cadáver de Villuendas, lo cual provocó una revuelta en la ciudad y generalizó la protesta popular. Al día siguiente, la Asamblea Nacional el Partido Liberal acordó no concurrir a elecciones, lo que dejó por segunda vez el camino expedito al entreguista Presidente Estrada Palma para ocupar nuevamente la presidencia en mayo de 1906. Esto provocó el alzamiento de los liberales que se lanzaron a la manigua en campos cercanos a Cienfuegos, y en otros lugares del país.  Ante la imposibilidad de vencerlos, Estrada solicitó la Segunda Intervención Militar de Estados Unidos en Cuba que se prolongó hasta 1909.

Algunos politiqueros trataron de levantar un obelisco a Estrada Palma en Cienfuegos, pero ello fue impedido por la poblaci√≥n. As√≠ como fue impedido que el parque del barrio de Reina recibiera el nombre del entreguista primer presidente cubano, el mismo espacio que a d√≠a de hoy se conoce con el nombre de ‚Äúparque de los chivos‚ÄĚ aludiendo a los manejos turbios de ese desprestigiado personaje hist√≥rico de una Rep√ļblica que no lo fue.

M√°s adelante, cuando los Liberales ganaron la presidencia de la Rep√ļblica en la figura de Jos√© Miguel G√≥mez, √©ste mand√≥ a levantar una estatua de Enrique Villuendas que preside el parque de su nombre a la entrada antigua de la ciudad, por la Calzada de Dolores, para perpetuar la memoria del patriota sacrificado por las apetencias politiqueras en los a√Īos tr√°gicos de ‚Äúaquella Rep√ļblica‚ÄĚ. En septiembre de 2001 ese parque fue remozado, restableciendo su esplendor y el de la escultura que perpetua la memoria del Coronel Enrique Villuendas.

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