Arnaldo Milián, un hombre de pueblo | 5 de Septiembre.
lun. Oct 14th, 2019

Arnaldo Milián, un hombre de pueblo

Fidel y un grupo de dirigentes de Las Villas y especialistas soviéticos reunidos el 3 de abril de 1971 en la definición de proyectos de riego para la empresa pecuaria El Tablón. El tercero a la izquierda es Arnaldo Milián Castro, secretario del Partido en la antigua provincia.

Fidel y un grupo de dirigentes de Las Villas y especialistas soviéticos reunidos el 3 de abril de 1971 en la definición de proyectos de riego para la empresa pecuaria El Tablón. El tercero a la izquierda es Arnaldo Milián Castro, secretario del Partido en la antigua provincia.

Una de las cualidades que distinguen a Arnaldo Milián Castro es su disposición para estar siempre al lado del pueblo. Si se quiere otra, destaca su fidelidad a la Revolución, a Fidel. Por eso, desde los primeros años del triunfo de enero de 1959, no hay un campesino, un obrero, un intelectual, que no resultara impresionado por este hombre cordial, de genuina sencillez, con el que siempre se aprendía.

Nació el 13 de febrero de 1913 en el caserío de la finca llamada Crimea, cercano a Jagüey Grande, en la provincia de Matanzas, donde conoció la pobreza y los desmanes de los gobiernos de turno en Cuba, y tuvo que trabajar como machetero en zafras azucareras de la provincia de Camagüey, para ayudar a la economía familiar. Por eso, para ayudar a los humildes en sus reivindicaciones, se hizo revolucionario y comunista, y en Matanzas se desempeñó como dirigente del Partido Socialista Popular durante algunos años.

En 1935, después del derrocamiento del tirano Gerardo Machado, contra el que luchó, fue condenado a prisión por oponerse a la corrupción que continuó imperando. Fue designado por su Partido, después, para dirigir a los inquietos y rebeldes obreros villareños, y en Las Villas permaneció durante muchos años. Pero así mismo se multiplicó por toda Cuba. Y es que como expresara Raúl Castro al despedir su duelo, “Milián estuvo presente en los momentos culminantes de la historia de nuestra Patria en los últimos cincuenta años”.

Cuando Arnaldo Milián se desempeñaba como secretario general del PSP en Las Villas, demostró sus condiciones de revolucionario cabal, alejado de toda manifestación de sectarismo. Fidel Castro supo aquilatar sus condiciones como luchador clandestino contra la tiranía de Batista, y en medio de esa situación de lucha decisiva, cuando las dos columnas guerrilleras del M-26-7 salieron desde la provincia oriental comandadas por Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, para llegar al Occidente en la segunda invasión patriótica, como nuevos Maceo y Gómez, el jefe máximo de la Revolución solicitó apoyo a Milián, aunque militaban en organizaciones distintas, para que respaldara con todo cuanto estuviera a su alcance el avance de esas fuerzas que pronto arribarían a Las Villas.

En ese contexto, la labor de Milián resultó decisiva para que Che y Camilo avanzaran en su misión de nuevos mambises libertadores por el territorio villareño.

Fidel y Milian comparten con pioneros villareños.
Fidel y Milian comparten con pioneros villareños.

Al triunfar la Revolución y unificarse las organizaciones verdaderamente revolucionarias, Milián fue designado por Fidel para enfrentar las transformaciones históricas en la antigua provincia de Las Villas –región que comprenden hoy los territorios de Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos–, en particular su macizo montañoso, donde realizó un trabajo brillante, con su habitual sencillez y sus ideas revolucionarias, su carácter afable, que no obstante imponía el más absoluto respeto, por su prestigio, que no admitía privilegios de ningún tipo, sin tener que levantar la voz, sin ofender jamás a ningún cuadro, empleado del Partido o de cualquier organismo o institución, trabajador o persona humilde del pueblo.

Quienes tuvimos el privilegio de trabajar junto a él no podemos olvidar tales características y virtudes. Posteriormente sería designado ministro de la Agricultura, al tiempo que cumplía de manera ejemplar sus tareas como miembro del Buró Político del PCC, de su Secretariado y del Consejo de Ministros.

Por todo ello coincidimos plenamente con aquellas palabras de despedida de duelo, de Raúl Castro, el 2 de julio de 1983, al decir: “Milián fue un ejemplo de hombre, de luchador, de hermano en la Revolución. Lo despedimos como Héroe, al combatiente que cayó en su puesto”.

Y Fidel, en conmovidas palabras, expresaría: “fue un compañero excelente, fraternal, eficaz”. ¡Qué mejores elogios, de Fidel y de Raúl, para un líder revolucionario! Así lo recordamos, con cariño, a 104 años de su nacimiento y 34 de su desaparición física.

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