Arcadio: Andares y silencios (+Fotos)

Nadie hubiese anticipado que aquel joven carpintero, luego deportista (laureado en la especialidad de lucha) y artesano, que habitaba en una arteria de la municipalidad de Aguada de Pasajeros y mostraba sus tallas a los entonces instructores de la Casa de la Cultura Sabina Suárez del Villar, llegaría a titularse con casi 30 años a cuestas en la Academia de Artes Oscar Fernández Morera, de Trinidad, (1997) y labrar un camino de profusos éxitos en la Isla y otras partes del mundo. Arcadio Tomás Capote Cabrera (Aguada de Pasajeros, 3 de octubre de 1966) es el ejemplo macizo de cómo la voluntad y el deseo pueden favorecer el crecimiento de un artista. Y lo más importante, hacerlo sin perder la humildad ni desbocarse para ser mediatizado, como tantos que se creen ineludibles y apenas sobreviven del vintage o el reciclaje.

Es ineludible que la silenciada obra de Arcadio (al menos en los predios cienfuegueros es así), no obstante constituir uno de los escasos artistas de la provincia referenciados en la enciclopedia virtual EcuRed; (en pos de contribuir a revertir esa injusta realidad el responsable de la página cultural y además editor jefe de 5 de Septiembre me comisionó el siguiente artículo), tiene hoy una rúbrica que le distingue entre los creadores del país.

En principio, sus textos visuales asoman como entelequias desprovistas de intelectualismos, razón por la cual el artista ha sido ignorado por ciertas voces del pensamiento sobre el arte. En verdad, no es un hombre de sutilezas, sino de humildades; lo que no infiere ausencia de una metodología investigativa para enunciar los temas, ora de estirpe naturalista, ora de recreación histórica o mitológica. Igual, sus obras parten de un concepto base que es enunciado con toda claridad y no poca imaginería. En ese camino, devela que es un gran observador de la naturaleza, en especial de la fauna, que ha representado innumerables veces. En su registro abundan delfines, ranas, caballos, macaos y elefantes, entre otros.

Su procedencia rural acaso influye en este acercamiento temático. En particular, sobresale el conjunto escultórico concebido con su colega Rubén Peña Balmaceda para la Escuela Libre Profesional de Sydfyns de Dinamarca, que a través de la representación de una camada de alazanes procura en los niños el amor hacia los animales y el medio ambiente; si bien es más recordado por el elefante que identifica a los peloteros sureños en el estadio 5 de Septiembre o el toro de la Sierrita.

El humor es consustancial a sus relatos visuales, donde manipula los sentidos para probar que la vida es siempre una ingeniosidad que podemos detentar si la afrontamos con optimismo.De hecho, en ella se vuelca el propio carácter de Arcadio, que tiene por talante la bondad y esa mirada inocente capaz de llegar a lo profundo de las cosas del modo más sencillo e insistiendo en el dibujo (a nivel privativo) y la escultura ambiental (como parte de proyectos artísticos), mostrando su maestría en la técnica del ferrocemento, que sistematizara con el grupo Mutantes (1998-2005); aunque también la conserva en el modelado en barro, la técnica muralista, bien lograda en el entrada de la Escuela de Marineros en Svendborg (Dinamarca), y el cincelado en metal, que tiene en la escultura de Hans  Christian Andersen (Odense, Dinamarca), concebida en cobre y de tres metros de altura, una de sus mejores creaciones. Precisamente es en el referido país nórdico,donde concibe varias de sus mejores piezas, la mayoría formando parte del grupo Kty (Catey, 2006-2020).

Los temas de sus producciones son tan diversos como los enunciados, atenidos a las exigencias de las instituciones-clientes: los monumentos dedicados a figuras de la historia local y universal, como la estatua del filósofo danés Nikolaj Frederick Severin Grundtvig  (Rudme, Dinamarca) o el monumento al guardafronteras José Fernández Rodríguez  (Villa Clara); las obras ambientales para parques, como su escultura de equilibrio localizada en los alrededores de la Escuela Libre de Deportes de Hjemly; el conjunto escultórico ecuestre concebido para la Escuela Libre Profesional de Sydfyns (Dinamarca) y el Martillo del Parque de las Esculturas (Cienfuegos), una de las muy pocas piezas salvables del proyecto; las recreaciones de leyendas, al estilo de Jormundgander o La serpiente de Midgard (Dinamarca), el gigantesco reptil engendrado por el dios Loki y la descomunal Angrboda, lanzado al mar por Odín, el dios de la guerra, o la Ma Dolores de los jardines de la Villa Recreo (Trinidad), basada en la leyenda de la negra nganga de la finca Cabarnao en el siglo XIX; y los relatos fáunicos destinados al turismo o los sitios de recreo, como la representación del Laurel de Triunfo localizado en la villa Los Laureles (Sancti Spíritus) o las esculturas situadas en las afueras del hotel Acuario (La Habana), en el residencial Marina Hemingway; asimismo, las series dedicadas a la mujer desde varias anchuras (sensualidades y maternidades) y las de tipo objetual.

A propósito, una de sus obsesiones más elocuentes es la figura de las manos, que parecen independizarse del cuerpo para tener vida propia. El artista ha concebido series donde estas aparecen en enriquecida puesta, al modo de Libertad, Pato-mano, Rana 4, El pensador, Renacer y Mano de Cristo, entre otras, signadas como es habitual, por el minimalismo, el ritmo, una línea que sobrevive al empuje del volumen para invitarnos al recorrido visual, el equilibrio y la elasticidad.

Del mismo modo, Arcadio denota algo usual en su estilografía: la ternura y el sentimiento de paz. Una fábula como Rana 4 trasluce con mucha sensibilidad el contrapunteo entre la rana (delicada, inocente, sensitiva) y la granada donde se ha posado, signo de violencia y destrucción. Sin dudas, una muestra de la poesía también habitual en parte de sus creaciones.

Un acontecimiento que marca sus andares y madurez profesional sucede en 2012, cuando es elegido para la muestra Artistas Internacionales Málaga, ideada para la Sala Mare Nostrum de la Casa Fuerte Bezmiliana (España), en la cual participaron siete creadores con proyección internacional de diferentes estilos, al modo de Roger Ayala (Cuba), Olivia Jennifer Garner (Reino Unido) y Karen Singh (Copenhague).

En estos tiempos de recogimiento social, Arcadio (el recordado artífice de El Parque de los suspiros de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez y los bustos de Bolívar, el Che y Martí de la Refinería de Petróleo Camilo Cienfuegos) dispone, en silencio y sin premuras, nuevos proyectos para tiempos venideros, entusiasmado con los recientes anuncios de una etapa post Covid-19.

Impactos: 348

Jorge Luis Urra Maqueira

Jorge Luis Urra Maqueira

Crítico de arte. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles

Compartir