Aramís no deja volar el mosquito… ¡lo quema! | 5 de Septiembre.
jue. Jul 18th, 2019

Aramís no deja volar el mosquito… ¡lo quema!

Suárez Pavón junto a su nueva creación. / Foto: Ildefonso Igorra López

Suárez Pavón junto a su nueva creación. / Foto: Ildefonso Igorra López

De baja estatura, con el pelo cano y un carácter jovial, Aramís Suárez Pavón, vecino de calle 51 No. 6603, entre 66 y 68, muy cerca de la Calzada de Dolores, es el artista empírico que todos los años confecciona los muñecos de su cuadra, para quemarlos, como ya es una tradición, en el momento exacto cuando el reloj indique que el año bebé tomó el testigo de su antecesor, en esa carrera de relevos que nunca termina.

Sin embargo, algo su obra ahora tendrá de diferente, pues según cuenta el entusiasta artesano cienfueguero, después de enfermar gravemente con dengue, ser ingresado en el hospital y recibir unos catorce sueros que le salvaron la vida, su interés actual consiste en hacer un espantajo que eduque y convenza a la comunidad de la importancia del enfrentamiento a las arbovirosis.

“Como ese señor vector, el Aedes aegypti, ha hecho mucho daño en la provincia de Cienfuegos, se me ocurrió hacer un mosquito con sus paticas rayadas y todo eso, con el nombre de cada una de las enfermedades que él transmite, buscando que la gente tome conciencia de realizar el saneamiento de la ciudad y mantener las casas y patios limpios.

“Con la quema de este muñeco dentro pocas horas cuando termine 2018, deseo influir en el espíritu de los vecinos y demás personas, para crear la percepción del peligro que representa ese insecto tan dañino, y a veces letal.

“Esa plaga se ha eliminado bastante en los últimos tiempos, porque han fumigado mucho y el Minsap toma las medidas necesarias para erradicarlo”.

Aramís confiesa que a veces colabora con una compañera de Tulipán, quien le pide que la ayude y entonces él solo le confecciona la cabeza del muñeco, para lo cual utiliza cartón, papel y acuarela.

Detrás de cada persona, existe casi siempre una historia interesante, desconocida. En el caso de Suárez Pavón, confiesa que esa inclinación artística que posee proviene de su padre, Pedro Suárez Rodríguez, escultor profesional, quien junto a Mateo Torriente y Leopoldo Suárez, fue fundador y profesor de la Escuela de Artes Plásticas que radicó en el Palacio de Valle. Bustos como los de Carlos Manuel de Céspedes, en la Termoeléctrica; Manuel Ascunce Domenech, en la Universidad Pedagógica; José Antonio Echeverría, en ETECSA; y el de las madres, en San Fernando de Camarones, son de su autoría.

Por lo pronto, este 31 de diciembre de 2018, otro personaje singular, con aguijón y patas rayadas, arderá en una cuadra perlasureña frente a vecinos y transeúntes, para con sus llamas avivar conciencias y rescatar procederes.

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