Antirracismo y reparación (+Video)

En la agenda del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación

No se han apagado, ni podrán apagarse por la importancia política y cultural del asunto, los ecos de la conmemoración cubana del Día Internacional de Recuerdo de la Trata Trasatlántica de Esclavos y su Abolición. Cada 23 de agosto, por acuerdo de los países miembros de la Unesco, el mundo dedica una jornada a recordar uno de los crímenes más atroces contra el género humano, en una fecha que marca el levantamiento de los esclavos en Saint Domingue en 1791.

En nuestro país, 165 años después, exactamente en la madrugada del 23 de agosto, en una república frustrada por la intervención estadounidense, asesinaron a Quintín Bandera en el predio rural habanero de Arroyo Arenas. Negro, insumiso, valiente, ninguneado su mérito como General de tres guerras por el gobierno de Estrada Palma, contra el cual se había alzado por aquellos días ante la traición de los ideales de Martí y Maceo, fue macheteado. El mensaje era evidente: en la neocolonia, los descendientes de los esclavos africanos, muchos de los cuales lucharon por hacer Patria en el Ejército Libertador, no debían levantar cabeza.

Una y otra conmemoración entroncan en nuestra memoria histórica y la actualidad cubana. De una parte, la Uneac, encabezada por su presidente Luis Morlote, y la Comisión Aponte en el parque Trillo, de Cayo Hueso, donde se alza una estatua del general mambí. De otra, la Comisión Nacional Cubana de la Unesco y la Casa de las Américas, que lleva adelante el Programa de Estudios sobre Afroamérica, mediante el panel virtual Esclavitud y afrodescendencia: educación, cultura y antirracismo.

Ambas acciones se inscribieron en la implementación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, estrategia del Estado y la sociedad civil cubana para fomentar una comunidad más inclusiva, promotora del antirracismo y del justo lugar que ocupa en nuestra identidad el legado africano.

Porque, como expresó el escritor Froilán González en su mensaje a los convocados al parque Trillo –no más de una decena de personas, dadas las previsiones de la situación epidemiológica-, Quintín encarna el valor de un ejemplo necesario en estos tiempos en un espacio donde las tradiciones combativas permanecen vivas y urge sumar fuerzas y trabajar con rigor y sin improvisación en la trama social comunitaria, como lo está haciendo la Uneac junto a las instituciones culturales y los activistas barriales.

Porque, como señaló Zuleica Romay, directora del Programa en Casa de las Américas, la esclavitud no es un asunto del pasado; su herencia aún lastran el desempeño de los descendientes de africanos en el continente, mediante la naturalización y legitimación de desigualdades, prejuicios y discriminaciones que se naturalizan en comunidades nacionales regidas por un ordenamiento pigmentocrático y una cultura patriarcal.

Al panel aportaron los investigadores cubanos Miriam Herrera, que desentrañó el siniestro tejido de las redes de la trata en la región, y Ronald Ramírez, con una exploración inédita sobre la novela Misterios de Cuba (Santiago de Cuba, 1832), del poco conocido escritor Francisco Ortiz , que recrea la trata ilegal.

Desde Jamaica se hizo escuchar la profesora Verena Shepherd, una de las voces más autorizadas sobre el tema. Ella señaló cómo “en un cruel giro del destino, mientras celebramos el inicio de esa gloriosa revolución que resultó en la independencia de Haití en 1804, también lamentamos la pérdida de vidas a causa de otro terremoto: la incapacidad de su infraestructura social y física para resistir los peligros naturales es parte de ese legado colonial que se manifiesta no solo en la degradación ambiental, sino también en la pobreza económica de una nación que enfrentó una deuda de reparación paralizante hasta 1947 y la injerencia externa antes y después de 1947”.

Reparación, palabra clave. Desde 2013 Caricom exige una disculpa de las potencias occidentales implicadas en la trata, el financiamiento de un programa de desarrollo para los pueblos afectados, construcción de instituciones culturales, atención a la crisis de salud pública, campañas de alfabetización, un programa para el conocimiento sobre África, transferencia de tecnologías, y cancelación de la deuda.

Cuba no ha cesado de respaldar tan justo reclamo y el Ministerio de Relaciones Exteriores, en ocasión del Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, ratificó su compromiso en la lucha contra todas las formas de racismo y discriminación por motivos del color de la piel en el marco de la implementación de su Programa Nacional contra esas prácticas y en estricto apego a la Constitución de la República.

Reparación es solidaridad, acciones y cultura antirracista, principios cultivados por el movimiento artístico e intelectual cubano como se no solo se hizo visible el pasado 23 de agosto, sino todos los días.

Tomado de Granma

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El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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