Aniversario 82 de la CTC: la semilla plantada en Cienfuegos

La fecha del 28 de enero es de notable significación en Cuba. No solo nació ese día de 1853 el Héroe Nacional, José Martí, sino que en igual jornada, pero de 1939 quedó constituida la Confederación de Trabajadores de Cuba, antecesora de la actual Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

En franco desafío a condiciones adversas, Lázaro Peña, capitán de la clase obrera, junto a otros líderes sindicales, fundó la organización durante las sesiones del Congreso Obrero celebrado en la Isla del 23 al 28 de enero del citado año. En esos seis días cristalizaron los antiguos anhelos de cohesión de los trabajadores en una sola organización sindical, y su fundación devino el mejor homenaje de los presentes a José Martí.

Desde el discurso inaugural de la trascendental reunión proletaria, Lázaro Peña, electo secretario general, dejó plasmadas las ideas de unidad de la clase obrera. “Para mí, la mayor significación de nuestro Congreso radica en esa unidad consciente, que no oculta las diferencias sostenidas, sino que se basa en ellas para abolirlas en la acción cotidiana (…) porque el simple hecho de aunar las diferencias de opinión hacia un fin grandioso, y limar nuestras diferencias, garantiza que esta será una unidad verdadera. Será una unidad de fundamentos hondos; será una unidad nacida y afirmada en las decisiones de los sindicatos y en las decisiones de toda la masa obrera”, expresó el destacado líder.

LA SEMILLA OBRERA PLANTADA EN CIENFUEGOS

No fue fácil llegar hasta la fundación de la CTC. El proceso de unificación de la clase obrera en Cuba fue una labor complicada y paciente, un camino que los diferentes sectores laborales del país debieron recorrer sorteando la represión del régimen imperante aquí.

Cienfuegos realizó un aporte significativo a la historia del movimiento obrero y sindical. Sus protagonistas se caracterizaron por la acción sistemática, la lucha contra las injusticias de los patronos, organizados y guiados por ideas renovadoras.

“La Perla del Sur mantuvo siempre una trayectoria sindical activa, la cual convirtió a esta importante región de Cuba en un centro de luchas por las reivindicaciones obreras y por derrotar a la clase explotadora, que estaba al servicio de los gobiernos pro-yanquis de turno”, expresó la MSc en Cultura Económica y Política y ex dirigente sindical Genara Padilla Jiménez.

Ejemplo del empuje de dicho movimiento aquí, constituyó la publicación, a partir de 1884, del periódico El Obrero, de ideología anarquista, que circuló hasta octubre de 1885 bajo la dirección de Pablo L. Rousseau. Sobresalen también en ese período otras publicaciones dedicadas a los trabajadores, como el periódico El siglo, caracterizado por sus fuertes críticas a la explotación del obrero.

De acuerdo con la investigadora, un importante incentivo para los cienfuegueros resultó la llegada a esta ciudad, de forma clandestina, del mayor general Antonio Maceo, en 1893, desde donde partió hacia Costa Rica. El contacto del Titán de Bronce con algunos trabajadores avivó el espíritu anticolonialista de los revolucionarios del territorio.

“Un acontecimiento singular en la historia sindical de la provincia resultó la celebración, el  24 de febrero de 1912, del primer Congreso Obrero en el período neocolonial, dirigido por una mujer, Emilia Rodríguez. La convocatoria había sido lanzada por el Centro Obrero de Cruces, pero estuvo dirigida a todos los trabajadores del país. El cónclave hizo un llamado a la unidad del movimiento obrero, idea respaldada por José Arcia, destacado activista azucarero de la región”, comentó Padilla Jiménez.

Por su empuje, el movimiento cienfueguero obtuvo la sede del segundo Congreso Obrero Nacional, desarrollado en febrero de 1925. Entre los  principales acuerdos de dicha cita figuraron la creación de la Confederación Nacional Obrera, la declaración de la lucha de clases y el repudio a la política vigente.

Tales hechos avalan la fuerza del proletariado en la Perla del Sur, cuya estructura y misión se consolidaron tras el triunfo de la Revolución y la renovación de la CTC y sus sindicatos.

Yudith Madrazo Sosa

Yudith Madrazo Sosa

Periodista y traductora, amante de las letras y soñadora empedernida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir