Angola: 42 años de la independencia

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El 11 de noviembre de 1975, el pueblo africano de Angola proclamó su independencia después que el ejército racista sudafricano se viera obligado a retirar sus fuerzas armadas, ante el empuje arrollador de las Fuerzas Populares de Liberación de Angola (FAPLA) y de las tropas internacionalistas cubanas, que habían acudido a su llamado.

En abril de 1976, comenzó el retiro gradual de las fuerzas internacionalistas cubanas en Angola. Es entonces que el régimen del apartheid sudafricano, apoyado por el imperialismo norteamericano, y las bandas contra-revolucionarias de la UNITA, también apoyadas por el imperio del Norte, iniciaron una guerra que impuso al pueblo angolano un desgaste con el cual perecieron poblados enteros; hubo masacres en aldeas que cobraron la vida de miles de mujeres y niños angoleños.

Ante tal exterminación y esta escalada terrorista, el gobierno de ese país volvió a solicitar ayuda a Cuba, que decidió suspender la retirada de sus últimas fuerzas internacionalistas en Angola, con el objetivo de evitar que continuaran esas muertes, y así restaurar la integridad del territorio angoleño. Cuba realizó un esfuerzo supremo que ha quedado recogido por la historia contemporánea mundial.

Mediante la 0peración Carlota se estableció un puente aéreo a miles de kilómetros de distancia para abastecer continuadamente a las tropas cubanas y angolanas y así aplastar definitivamente al agresor. Con renovada decisión y orgullo, el pueblo cubano, entre ellos los “cubanos de Cienfuegos”, volvieron a acudir a salvar a Angola. Los cielos de la Patria se veían surcados de innumerables aviones militares y civiles cubanos que emprendían el camino de 14 mil kilómetros de distancia. Era un “ida y vuelta” interminable que llevaba a nuestros combatientes y las armas de nuestra defensa, necesarias para la nueva alternativa que se desarrollaba en el continente negro de nuestras raíces. Apenas llegaban a Angola, sin apenas descansar, regresaban a Cuba esas naves aéreas para volver de nuevo con la siguiente carga libertaria de hombres y armas y amor a la humanidad, a la libertad y la independencia de los pueblos del mundo, a nuestros hermanos de sangre e ideales. Así oleada tras oleada, ida y vuelta de 14 mil kilómetros…

El nombre de la 0peración, “Carlota”, tiene un significado también histórico. Resulta homenaje a una esclava lucumí que el 5 de noviembre de 1843 dirigió la sublevación del ingenio “Triunvirato” de la región de Matanzas. Carlota tomó el ingenio donde la esclavizaban, liberó a todos los esclavos y después fue liberando a otros en diversos ingenios donde los sublevó, y continuó peleando bravamente hasta que pereció, machete en mano, combatiendo a los colonialistas españolas que la arrancaron de su patria y la trajeron para esclavizarla con millones de sus hermanos africanos.

Nuestros inolvidables combatientes voluntarios internacionalistas traspasaron el océano Atlántico superando los 14 mil kilómetros que separan nuestro archipiélago de la nación africana de Angola y no la abandonaron ya hasta dejarla libre del apartheid y del colonialismo, peleando mano a mano con sus hermanos angolano.

Más allá de los 370 mil cubanos que pelearon en África y de los cerca de 50 mil colaboradores civiles que allí acudieron; más allá de los 2 077 compatriotas caídos en Angola, esa epopeya involucró a millones, porque nuestro pueblo comprendió la nobleza del propósito y asumió riesgos enormes y el dolor de la partida de sus seres queridos en aras de la libertad angolana y de librar al continente negro del azote de políticas discriminatorias, todo lo que fue alcanzado en 1991.

En los campos de batalla de Angola triunfaron las profundas convicciones internacionalistas cubanas que hoy son patrimonio y orgullo de nuestro pueblo y admiración universal. La Patria se siente orgullosa de sus hijos e inclina sus banderas por los héroes caídos por amor a la humanidad.   También era pagar una deuda con África de cuyo continente fueron sacados a la fuerza, siglos atrás, millones de africanos y sometidos aquí a salvaje explotación. La sangre, el sudor y el dolor de millones de esos hombres y mujeres desarrollaron la riqueza de los productores azucareros cubanos, de la construcción del ferrocarril y demás comunicaciones, pero también miles de ellos dieron su sangre en la lucha por la libertad de la Isla, por la independencia de Cuba contra al coloniaje español que a ellos también esclavizaba. Entre nuestros dos pueblos y razas se establecieron nexos que van más allá del campo militar. El resultado de esta lucha es que demuestra lo que puede hacer el sentimiento internacionalista por la humanidad y la dignidad del ser humano, sea quien fuere y viva donde viviere. ¡Eso nunca resulta vano!

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